<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830</id><updated>2012-02-12T02:25:37.694-05:00</updated><title type='text'>Nos van a perdonar</title><subtitle type='html'>Perdona nuestras ofensas, aunque nosotros no perdonamos a ningún hijueputa</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>66</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-912932715310667786</id><published>2009-05-21T19:06:00.005-05:00</published><updated>2009-05-27T06:22:18.769-05:00</updated><title type='text'>Cómo ha cambiado el Jet Set</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/ShXu5Jih2WI/AAAAAAAAAJY/cJ31PEihLdU/s1600-h/bebe11.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/ShXu5Jih2WI/AAAAAAAAAJY/cJ31PEihLdU/s400/bebe11.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338435598898288994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Murió Bebé y los sentimentales no podemos dejar de nostalgiar las épocas de oro de la televisión con la que crecimos. Porque Bebé era el miembro físicamente más notable de una familia inolvidable: Mickey, Pernito, Tribilín, Juanito y Tuerquita. Tuerquita, ¡ah!, Tuerquita. Alguna vez lo vi contando cómo había logrado entrar y salir de una prolongada y sinuosa carretera de bazuco, en la que se perdió por varios años (“duré dos años sin bañarme”). Lo de la entrada es más o menos parecido en estos casos. La salida de Tuerquita, en cambio, tiene su propio toque original. Pasó que le entregaron una cantidad considerable de bazuco para que la vendiera. Error. Es como poner de cuidador de un harem de mil putas a un preso recién salido de la cárcel después de 20 años de reclusión. Pasó lo que tenía que pasar: sería necio decir que la voluntad de Tuerquita no pudo ejercer su función supervisora, puesto que el memorable payaso ya carecía de ella hacía muchos años. El pecho del payaso era ya una coca hueca y oxidada, y él procedió a llenarla con el bazuco que le habían confiado. Los titulares legítimos de la droga, los socios capitalistas, que no entienden estas finuras de la moralidad humana, cuando lo encontraron con las manos vacías le propinaron quince puñaladas. Quedó tirado, un carro de la policía lo recogió y lo dejó también tirado a las puertas de un hospital. Allí lo recogieron y lo metieron a cirugía. Un médico joven, sorprendido, exclamó: ¡Pero si es un artista! ¡Es Tuerquita! ¡Hay que salvarle la vida! Los médicos son así, se meten en lo que no les importa, y así fue como el tierno galeno, inmisericordemente, sacó a Tuerquita del delicioso y tibio y seguro limbo en que se hundía: le salvó la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los otros sé más bien poco, aparte de los recuerdos del show que montaban cada ocho días, en medio de un atroz guayabo, en Animalandia. Pernito era el papá de Tuerquita y Bebé. Quisiera rematar con una frase de este último, dicha en un hospicio de caridad para ancianos, sin una pierna, diabético e hinchado: “Colombia es más triste sin payasos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-912932715310667786?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/912932715310667786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=912932715310667786&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/912932715310667786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/912932715310667786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/05/como-ha-cambiado-el-jet-set.html' title='Cómo ha cambiado el Jet Set'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/ShXu5Jih2WI/AAAAAAAAAJY/cJ31PEihLdU/s72-c/bebe11.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2319584485521514746</id><published>2009-05-06T19:21:00.005-05:00</published><updated>2009-05-06T19:58:48.298-05:00</updated><title type='text'>Karel Capek</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_77uvelZCj_w/SgIqXnJqnRI/AAAAAAAAAAY/D5lmoAJ6ylk/s1600-h/Karel_capek.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 170px; height: 227px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_77uvelZCj_w/SgIqXnJqnRI/AAAAAAAAAAY/D5lmoAJ6ylk/s320/Karel_capek.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332871493894970642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el siguiente &lt;em&gt;Apócrifo&lt;/em&gt;, Capek reconstruye el diálogo que habrían sostenido Pilatos y José de Arimatea. Con esa excusa, el gran escritor checo realiza una impresionante reflexión sobre la verdad, tema que tantas páginas de abstrusos tratados filosóficos ha ocupado. Cuando parece que Pilatos se va a quedar en un cómodo relativismo del tipo “todos tenemos nuestra verdad”, Capek le pone en la boca una disertación sutil y concisa que liga sus reflexiones sobre la verdad con el conocimiento humano y la tolerancia. Una joya, como verán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karel Capek nació en 1890 y murió en 1938. Se anticipó casi dos décadas a la fisión nuclear, inventó la palabra &lt;em&gt;robot &lt;/em&gt;y reescribió –como en el texto que reproducimos—, con una sensibilidad e imaginación inigualables, varios pasajes históricos o legendarios. Un recordatorio de que el pensamiento profundo no tiene por qué reñir con la sencillez y la buena narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El credo de Pilatos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Karel Capek&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y respondió Jesús: Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.&lt;br /&gt;Dícele Pilatos: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho eso, salió otra vez a los judíos y díceles: yo no hallo en él ningún crimen.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Evangelio de San Juan&lt;/strong&gt;, 18, 37-38&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anochecer llegó a ver a Pilatos cierto hombre respetable de la ciudad, de nombre José de Arimatea, que también era discípulo de Jesús, y le pidió le entregase el cuerpo del Maestro. Pilatos lo permitió y le dijo:&lt;br /&gt;–Fue crucificado injustamente.&lt;br /&gt;–Tú mismo lo entregaste para que le crucificasen —respondió José. &lt;br /&gt;–Sí, lo entregué –respondió Pilatos— y además la gente piensa que lo hice por miedo a algunos de esos gritones ya su Barrabás. Sólo con que hubiera mandado contra ellos cinco soldados, hubieran callado inmediatamente. Pero eso no pude hacerlo, José de Arimatea.&lt;br /&gt;No se trata de eso –continuó al cabo de un momento—. Pero cuando hablé con él me convencí de que de aquí a poco, sus discípulos crucificarán a otros. En nombre de su nombre, en nombre de su verdad, crucificarán y atormentarán a otros, matarán otra verdad y alzarán en hombros a otros barrabases. Aquel hombre hablaba de la verdad. ¿Qué es la verdad? Vosotros sois una nación extraña que habla mucho. Tenéis fariseos y profetas, salvadores y otros sectarios. Todo el que inventa alguna verdad prohíbe todas las demás verdades. Como si un carpintero que hiciera una nueva forma de silla, prohibiese sentarse en las demás sillas que se hicieron antes que la suya. Como si por el hecho de haber inventado una nueva silla, quedaran inservibles todas las antiguas. Quizá la silla nueva sea mejor, más bonita y más cómoda que las otras. Pero, ¿por qué demonios un hombre cansado, no puede sentarse en una silla, sea la que sea, miserable, carcomida o de piedra? Está cansado y roto y necesita descanso. Y entonces, vosotros, le sacáis a la fuerza de esa silla sobre la que cayó sentado, para que vaya a sentarse en la vuestra. No os comprendo, José.&lt;br /&gt;–La verdad –objetó José—, no es como la silla y el descanso. Es más bien como una orden que dice: ve aquí o allá, haz esto o lo otro, derrota al enemigo, conquista esa ciudad, castiga la traición y cosas parecidas. El que no escucha estas órdenes, es traidor y enemigo. Así ocurre con la verdad.&lt;br /&gt;–¡Ay, José! –dijo Pilatos—. Si tú sabes bien que soy soldado y he pasado la mayoría de mi vida entre soldados… Siempre he cumplido las órdenes, pero no porque fueran la verdad. La única verdad era que estaba cansado o sediento, que añoraba a mi madre o alcanzar la gloria; que un soldado piensa precisamente, en su mujer, mientras el otro recuerda su campito y su par de bueyes. La verdad es que, de no haber sido por las órdenes, ninguno de esos soldados hubiera ido a matar a otra gente, tan cansada y tan desgraciada como él. Entonces, ¿qué es la verdad? Creo que me atengo más a la verdad si pienso en los soldados y no en las órdenes.&lt;br /&gt;–La verdad no es una orden del comandante –respondió José de Arimatea—, sino la orden del conocimiento. Ves, sin lugar a dudas, que este pilar es blanco; si yo te asegurase que es negro, sería en contra de tu conocimiento y no me lo permitirías.&lt;br /&gt;–¿Por qué no? –dijo Pilatos—. Me diría que seguramente debías ser terriblemente desgraciado e infeliz si veías negro un pilar blanco. Trataría de distraerte, de veras, me interesaría por ti aún más que antes. Y aunque solamente fuese una equivocación, me diría que en tu equivocación había tanta alma como en tu verdad.&lt;br /&gt;–No es mi verdad –dijo José de Arimatea—. Hay solamente una verdad para todos. &lt;br /&gt;–¿Y cuál es?&lt;br /&gt;–Aquella en la que creo.&lt;br /&gt;–Ya lo ves –dijo Pilatos lentamente—. Desde luego, es solamente tu verdad. Sois como los niñitos, que creen que el mundo termina donde termina el horizonte, y que después, no hay nada más. El mundo es grande, José, y en él hay espacio para muchas cosas. Creo que también en la realidad hay sitio para muchas verdades. Mira, soy extranjero en esta región y mi patria está más allá del horizonte; y, sin embargo, no diría que esta región no está bien y que la mía es la verdadera. Igualmente extrañas me son las enseñanzas de ese vuestro Jesús, pero ¿tengo por eso que decir que son falsas? Yo pienso, José, que todas las regiones son verdaderas y buenas, pero que el mundo debe ser tremendamente amplio para que todas quepan, unas delante de otras y junto a otras. Si se tuviera que poner Arabia en el mismo lugar en que está Ponto no sería, desde luego, justo. Y lo mismo ocurre con las verdades. Tendría que hacerse un mundo interminable, amplio y libre para que en él cupiesen todas las verdaderas verdades. Y yo creo, José, que el mundo es así. Si te subes a una montaña muy alta, ves las cosas como si estuvieran puestas en orden en una llanura. Desde cierta altura, hasta las verdades se funden. Pero el hombre, desde luego, no vive y no puede vivir en montañas altas; le basta ver desde cerca su casita y su tierra, las dos, llenas de verdades y de cosas; allí está su verdadero lugar, su lugar de acción. Pero, de vez en cuando, puede mirar las montañas o el cielo y decirse que, desde allí, su verdad y sus cosas existen, desde luego, sin que se le robe nada de ellas, pero que se funden con algo mucho más libre que ya no es su propiedad. Contemplar ese amplio panorama y, al mismo tiempo, cultivar su campito; eso, José, es algo casi como devoción. Y yo creo que el padre de los cielos, de ese hombre en cuestión, está de verdad en alguna parte, pero que se entiende a las mil maravillas con Apolo y otros dioses. En parte se compenetran y, en parte, son vecinos. Mira, en el cielo hay una inmensidad de sitio. Me alegra que esté allí el padre de los cielos.&lt;br /&gt;–No eres ni caliente ni frío –le contestó José de Arimatea—, eres solamente templado.&lt;br /&gt;Y se levantó para marcharse.&lt;br /&gt;–No lo soy –respondiole Pilatos—. Yo creo, creo, febrilmente creo que hay una verdad y que el hombre la reconoce. Sería locura pensar que existe solamente una verdad con el fin de que el hombre nunca la encuentre. La conoce, sí, pero ¿quién? ¿Tú o yo, o quizá todos? Yo creo que todos tenemos nuestra parte en ella, el que dice sí lo mismo que el que dice no. Si esos dos se unieran y se comprendiesen, surgiría de ello la verdad. La negación y la afirmación no se pueden unir, mas la gente sí. Hay más verdad en la gente que en las palabras. Comprendo más a la gente que a sus verdades; pero hasta en eso hay fe, José de Arimatea, hasta para eso es necesario mantener el entusiasmo y el éxtasis. Yo creo, creo absolutamente y sin dudas. Pero… ¿qué es la verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de &lt;em&gt;Magazín Domincal &lt;/em&gt;de &lt;em&gt;El Espectador &lt;/em&gt;, No. 641. agosto 27 de 1995, pp. 10-11.&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2319584485521514746?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2319584485521514746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2319584485521514746&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2319584485521514746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2319584485521514746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/05/karel-capek.html' title='Karel Capek'/><author><name>Pablo R. Arango</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07002458657725296276</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_77uvelZCj_w/SgIqXnJqnRI/AAAAAAAAAAY/D5lmoAJ6ylk/s72-c/Karel_capek.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-3325877557854955154</id><published>2009-04-25T10:59:00.006-05:00</published><updated>2009-04-25T11:09:13.959-05:00</updated><title type='text'>Concentración</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SfM0fQ_bcBI/AAAAAAAAAIA/drTwi8ZcqI8/s1600-h/404px-Smyslov2002.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 216px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SfM0fQ_bcBI/AAAAAAAAAIA/drTwi8ZcqI8/s320/404px-Smyslov2002.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328660495851024402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como de costumbre, el Dr. Calle colabora con nosotros: nos mandó la siguiente belleza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Radiaciones&lt;/span&gt;, los diarios de Ernst Jünger, leo [el Dr. Calle] una anécdota ocurrida durante la guerra de los bóxeres:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que era un oficial del Estado Mayor del general Waldersee el que contaba una ejecución de rehenes chinos. Formaban una larga cola, mientras iban siendo decapitados uno tras otro. En aquella cola le llamó la atención al oficial un hombre que estaba leyendo un libro. La visión de aquello le conmovió y entonces solicitó de quien dirigía las ejecuciones la vida del hombre, que le fue concedida. El oficial comunicó el indulto al lector. El chino dio las gracias cortésmente, se metió el libro en un bolsillo y abandonó el lugar del suplicio, donde el trajín siguió su curso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué estaría leyendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora esta otra, sobre un ajedrecista, escrita por Dribbling online, un estupendo humorista que tiene un delicioso libro, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La siciliana salvaje&lt;/span&gt;, que le mandamos al que quiera. Como verán, el tipo enreda una historia de concentración, parecida a la anterior, en los comentarios de una partida de ajedrez. A quienes no les importa el ajedrez, desde luego, pueden saltarse la partida. Los demás también, no faltaba más: este blog es libertario: hagan lo que les dé la gana:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.e4 No vayan a creer a los que dicen que yo estoy enganchado al ajedrez, ni una palabra. 1...c5 No menos de dos veces por mes llamo al despacho para enterarme de cómo van las cosas. El Coach está de testigo, no me deja mentir. &lt;br /&gt;2.Cf3 d6 Y hace poco más de un año asistí a una reunión familiar donde me presentaron a mi hija la del medio, que cumplía quince. &lt;br /&gt;3.d4 cxd4 O sea que levanto mi cruz, cumplo mi condena, pago mi peaje. &lt;br /&gt;4.Cxd4 Cf6 Pero uno también tiene derecho a tener un hobby ¿no? &lt;br /&gt;5.Cc3 a6 No es cierto que el ajedrez sea una droga, aunque a veces se cometan excesos.&lt;br /&gt;6.Ae2 e6 Un conocido de un amigo mío estranguló al hijo de siete años porque al entrar corriendo a la habitación le tiró las piezas del tablero.&lt;br /&gt;7.0-0 Dc7 El abogado defensor lo declaró culpable pero, enterado de que el Juez era ajedrecista, presentó como fuerte atenuante el hecho de que la posición que estudiaba el parricida en el momento de autos emergía de la variante Botwinnik del Gambito de Dama.&lt;br /&gt;8.f4 Cbd7 Estimando el argumento, el Juez aplicó una pena menor y otorgó la condicional.&lt;br /&gt;9.a4 b6 En privado, el Juez le dijo al abogado que tratándose de la variante Botwinnik debería haber sostenido la inocencia de su defendido por el eximente de defensa propia.&lt;br /&gt;10.Af3 Ab7 En privado, dijo el Juez que él en casa analizaba la variante Botwinnik con el hacha encima de la mesa.&lt;br /&gt;11.De2 e5 En la sentencia, el Juez sostuvo que "era imprescindible proteger el esfuerzo en investigación y desarrollo necesario para impulsar al país a cotas más elevadas de prosperidad y prestigio internacional."&lt;br /&gt;12.Cd5 Cxd5 En acción sin precedentes, el reo apeló, solicitando se le aplicara la perpetua. Alegó que la prisión de máxima seguridad era el único sitio que le daba ciertas garantías de que le permitieran analizar en paz.&lt;br /&gt;13.exd5 g6 El asunto estaba &lt;span style="font-style:italic;"&gt;sub judice&lt;/span&gt; cuando el interfecto arremetió con una escopeta de caños recortados contra unos pajarillos que cantaban en el jardín -según él- "con estridencia".&lt;br /&gt;14.Cc6 Ag7 Fue internado en un psiquiátrico y recluido -a petición propia- en confinamiento solitario.&lt;br /&gt;15.fxe5 Cxe5 Lo último que se supo estaba feliz, por más que tuviera que mover las piezas entre dientes por lo del chaleco de fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no termina la partida. Ganaron las blancas, por supuesto. La partida real es Smyslov, Vassily - Grigorian, Karen - Moscú, 1976.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-3325877557854955154?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/3325877557854955154/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=3325877557854955154&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3325877557854955154'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3325877557854955154'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/04/concentracion.html' title='Concentración'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SfM0fQ_bcBI/AAAAAAAAAIA/drTwi8ZcqI8/s72-c/404px-Smyslov2002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8590891178587613340</id><published>2009-04-03T14:27:00.003-05:00</published><updated>2009-04-03T14:44:16.802-05:00</updated><title type='text'>Allen Ginsberg</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SdZmlWlSxOI/AAAAAAAAAH4/bOWNWwP8fc0/s1600-h/Ch26AllenGinsberg.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 230px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SdZmlWlSxOI/AAAAAAAAAH4/bOWNWwP8fc0/s320/Ch26AllenGinsberg.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5320552801688012002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En &lt;a href="http://liricaludica.blogspot.com"&gt;liricaludica &lt;/a&gt;nos burlamos de los poetas. Aquí no, cómo se les ocurre. Seguramente la clasificación más facilona de los poetas es: i) los que nos gustan, y ii) los que no nos gustan. Aunque quizá haya criterios objetivos, los desconocemos (en realidad, ignoramos casi todo, excepto nuestros nombres -y esto sólo cuando estamos sobrios). Pues bien, Allen Ginsberg es de los poetas que metemos en el primer saco. Miren por qué:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESFÍNTER &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que mi viejo, que mi buen ojo del culo resista&lt;br /&gt;En 60 años no se ha portado nada mal&lt;br /&gt;Aunque en Bolivia una operación de fisura&lt;br /&gt;Sobrevivió al hospital de altiplano -&lt;br /&gt;Poca sangre, ningún pólipo, ocasionalmente&lt;br /&gt;Una leve hemorroide&lt;br /&gt;Activo, anhelante, receptivo al falo&lt;br /&gt;Botella de coca, vela, zanahorias&lt;br /&gt;Plátanos y dedos -&lt;br /&gt;Ahora el Sida lo vuelve cauteloso, pero&lt;br /&gt;Aún servicial -&lt;br /&gt;Fuera el mal rollo, dentro el condón&lt;br /&gt;Amigo orgásmico -&lt;br /&gt;Aún elástico correoso,&lt;br /&gt;Descaradamente abierto al placer&lt;br /&gt;Pero en 20 años más, quién sabe,&lt;br /&gt;Los viejos sufren todo tipo de achaques&lt;br /&gt;Cuello, próstata, estómago, articulaciones - &lt;br /&gt;Espero que mi viejo orificio se conserve joven&lt;br /&gt;Hasta la muerte, dilatado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAMENTACIÓN DEL SIN TECHO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdona, amigo, no quise molestarte&lt;br /&gt;Pero volví de Vietnam&lt;br /&gt;Donde maté a un montón de caballeros vietnamitas&lt;br /&gt;Algunas damas también&lt;br /&gt;Y no pude soportar el dolor&lt;br /&gt;Y de miedo cogí un hábito&lt;br /&gt;Y pasé por la rehaz y estoy limpio&lt;br /&gt;Pero no tengo lugar donde dormir&lt;br /&gt;Y no sé qué hacer&lt;br /&gt;Conmigo ahora mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siento, amigo, no quise molestarte&lt;br /&gt;Pero hace frío en la calle&lt;br /&gt;Y mi corazón está enfermo solo&lt;br /&gt;Y estoy limpio, pero mi vida es un desastre&lt;br /&gt;Tercera Avenida&lt;br /&gt;Y calle E. Houston&lt;br /&gt;En el paso peatonal bajo el semáforo en rojo&lt;br /&gt;Limpio tu parabrisas con un trapo sucio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA BALADA DE LOS ESQUELETOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Presidencial&lt;br /&gt;No firmaré ningún proyecto&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Vocero&lt;br /&gt;Sí lo harás&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Representativo&lt;br /&gt;Objeción&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Corte Suprema&lt;br /&gt;¿qué esperabas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Militar&lt;br /&gt;Comprad bombas estrellas&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Clase Alta&lt;br /&gt;Hambread a las mamis solteras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Yahoo&lt;br /&gt;Parad el arte obsceno&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Derecha&lt;br /&gt;Olvidaos del corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Gnóstico&lt;br /&gt;La Forma Humana es divina&lt;br /&gt;Dijo el esqueleto Mayoría Moral&lt;br /&gt;No, no lo es, es mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé que vivía en un lugar sin domicilio&lt;br /&gt;Perdido y solo andaba yo&lt;br /&gt;La gente me miraba sin verme en el espacio&lt;br /&gt;Y pasaban de largo con ojos de piedra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTA ÉPOCA INSTRUIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta época instruida&lt;br /&gt;Se tira pedos&lt;br /&gt;Esta época instruida&lt;br /&gt;Camino despacio&lt;br /&gt;Esta época instruida&lt;br /&gt;Se acuerda de sus abuelas&lt;br /&gt;Esta época instruida&lt;br /&gt;Toma diuréticos, presión arterial alta,&lt;br /&gt;Vigila la sal y el azúcar&lt;br /&gt;Esta época instruida come menos carne, algunos&lt;br /&gt;Hace una década que dejaron de fumar&lt;br /&gt;Unos dejan el café, otros lo toman fuerte&lt;br /&gt;Esta época  instruida presenció&lt;br /&gt;Los funerales de sus mejores amigos, llamó a&lt;br /&gt;Hijas y nietas por teléfono&lt;br /&gt;Unos conducen, otros no, unos cocinan,&lt;br /&gt;Otros no&lt;br /&gt;Esta época instruida&lt;br /&gt;A menudo&lt;br /&gt;No dice nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8590891178587613340?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8590891178587613340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8590891178587613340&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8590891178587613340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8590891178587613340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/04/allen-ginsberg.html' title='Allen Ginsberg'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SdZmlWlSxOI/AAAAAAAAAH4/bOWNWwP8fc0/s72-c/Ch26AllenGinsberg.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2322477331115890143</id><published>2009-03-29T11:19:00.003-05:00</published><updated>2009-03-30T06:55:41.365-05:00</updated><title type='text'>Un enigma</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sc-f1lTzZtI/AAAAAAAAAHw/nlftcSJ654M/s1600-h/Modigliani_amadeo12345.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 213px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sc-f1lTzZtI/AAAAAAAAAHw/nlftcSJ654M/s320/Modigliani_amadeo12345.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318645427844900562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una vez, Ursula K. Le Guin dijo que uno de sus primeros relatos fue inspirado por una situación imaginada por Henry James en la que todos los habitantes de un mundo eran felices, pero al precio de que una sola alma cargara con todos los sufrimientos de los demás. Le Guin dice que en esa imagen encuentra una alegoría perfecta de la sociedad norteamericana. Un diálogo de una novela reciente, sin embargo, sugiere que quizá James no estaba imaginando, sino más bien haciendo sociología:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"–¿Sabes cuántos desgraciados hay en el mundo?&lt;br /&gt;–Depende de lo que se entienda por desgraciado.&lt;br /&gt; –En absoluto. Yo te diré cuántos hay: uno. Hay un único capullo hecho polvo en todo el universo. Porque todo el mundo tiene a quien darle por culo. Por más pelagatos que seas, siempre habrá alguien peor que tú. El limpia váteres de los váteres más asquerosos del país más asqueroso tendrá su ayudante, y éste el suyo, y así hasta el final de la cadena, hasta que llega un momento en que ya no queda nadie a quien darle por culo, y eso… Eso sí que es una putada". (Tibor Fischer, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Viaje al fondo de la habitación&lt;/span&gt;, Tusquets, 2005).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cálculo omite una posibilidad, o un hecho quizá: que hay límites territoriales que interrumpen la cadena de despotismos. Sin embargo, esos límites no pueden trazarse del mismo modo que las fronteras nacionales, puesto que la subyugación puede imponerse sin importar la nacionalidad; o si no pregúnteles a los emigrados chinos, colombianos, mejicanos, que viven en Nueva York o casi en cualquier parte. Así que podríamos usar la siguiente estipulación para mejorar el cálculo: sea un “Territorio de la desgracia” toda serie de “tú-me-jodes-yo-lo-jodo-a-él” con una cadena claramente numerable (se pueden identificar todos los eslabones, desde el primero hasta el último), entonces habrá en el mundo tantos desgraciados como territorios de la desgracia. El número de territorios de la desgracia, por supuesto, varía según los cambios políticos y sociales. Antes de la expansión de la globalización, por ejemplo, los territorios de la desgracia estaban fuertemente ligados a los límites políticos entre naciones. Esto sugiere que el citado cálculo según el cual tiene que haber un único infeliz en el mundo no es tan descabellado después de todo. Basta con que la globalización se desarrolle hasta cierto punto para que quede un único infortunado que no tenga a nadie a quien joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero una pregunta mucho más difícil que la de cuántos desgraciados existen, es: ¿qué es preferible, un mundo con múltiples miserables o uno con un único desdichado? No sé ustedes, pero a mí no me gustaría oír respuestas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2322477331115890143?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2322477331115890143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2322477331115890143&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2322477331115890143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2322477331115890143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/03/un-enigma.html' title='Un enigma'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sc-f1lTzZtI/AAAAAAAAAHw/nlftcSJ654M/s72-c/Modigliani_amadeo12345.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1172771908528358281</id><published>2009-03-16T09:34:00.005-05:00</published><updated>2009-03-16T15:20:30.622-05:00</updated><title type='text'>Colombia: denigramos el mal</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sb5qFMDssgI/AAAAAAAAAHo/nGkfbxrbpFs/s1600-h/gangsters.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sb5qFMDssgI/AAAAAAAAAHo/nGkfbxrbpFs/s320/gangsters.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5313801247712391682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para tocar fondo me tengo que empinar&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;                                                           Joe Gould&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El filósofo francés Bernard-Henry Lévy entrevistó a Carlos Castaño. El resultado es el siguiente escrito, cuya conclusión nos parece inquietante, perturbadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las guerras olvidadas, 4. Colombia &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción por José Manuel Vidal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Castaño, alias Rambo, es el otro actor principal de esta guerra. También él, a la cabeza de un auténtico ejército, reina en los estados de Urabá, Sucre, Magdalena, Antioquia, Cesar, Córdoba, Cauca y Tolima, sobre territorios todavía más vastos, donde se le imputan crímenes horribles. No me presenté ante él como periodista. A través de diferentes canales le mandé decir que era 'un filósofo francés trabajando sobre las raíces de la violencia en Colombia'. Al cabo de varios días, recibí un telefonazo, fijándome una cita para el día siguiente en Montería, la capital de Córdoba, el estado donde tuvo lugar la matanza de Quebrada Nain. Montería. Un Toyota. Un chofer mudo. Y tres horas de malas pistas, en dirección a Tierra Alta. Finca Milenio, Finca El Tesoro... Las aldeas de Canalete, Carabatta, Santa Catalina... Estamos en el corazón de la zona de los finqueros, esos grandes propietarios que, en los años 80, fueron los que crearon estas Autodefensas de Córdoba y Urabá, que, ahora, se llaman paramilitares, el embrión del ejército de Castaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos, si mis deducciones son buenas, en el límite sur de Córdoba y de Urabá, por donde pasa la línea del frente con las FARC. El Tomate, un pueblo con su estadio de fútbol aplastado por el calor, sus billares, su gallería para los combates de gallos. Y, de pronto, un gran portalón de madera y otro y otro. Tiendas, cabañas de colores caqui, un garaje de jeeps, una pancarta gigante: «La mística del combate integral», un tejado de caña, bajo el que están reunidos una treintena de hombres con sombreros tipo ranger, hombres blancos, algún negro, un intenso tráfico de armas que transportan de una tienda a otra y, en medio de este inmenso campamento, en el umbral de la tienda más grande, rodeado de hombres en uniforme y con armas, un pequeño personaje nervioso, muy delgado y que me dice, a guisa de presentación: "—Carlos Castaño. Entre, señor profesor". No hay ironía en su voz, sino, más bien, una consideración por aquel que él piensa que es una autoridad universitaria que viene a visitarle a la selva. "—Yo soy un campesino. Todos aquí somos campesinos". Con un gesto sencillo y casi como disculpándose, señala a los comandantes que tomaron asiento, como nosotros, alrededor de una mesa. "—Quiero decírselo inmediatamente. Lo que a mí me interesa, aquello por lo que me levanté, hace 20 años, contra las FARC, es la justicia. Soy un hombre justo". Habla rápido, muy rápido. Sin darme ocasión de plantearle preguntas. Tiene una voz juvenil que no tiene nada que ver con el uniforme, los galones, y la boina que lleva en la cabeza. "—Díselo tú, Pablo, dile que soy un hombre de justicia". Pablo, que está a mi lado, lo dice. Coloca su sombrero sobre la mesa y confirma que el señor Castaño es, en efecto, un hombre de justicia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"—La droga, por ejemplo". Es él el que aborda, de inmediato, la cuestión de la droga. "—No quiero causarle daño a este país. Me sienta mal hacerle daño. Pero, ¿qué puedo hacer yo, si este conflicto está vinculado a la droga y si no se puede entender en absoluto si no se piensa continuamente en clave de droga?". Los comandantes opinan de nuevo. "—Pero, atención. Donde se plantea la cuestión de la justicia es en que nosotros no somos los traficantes. Le prohíbo decir que somos traficantes. Sólo estamos detrás, protegiendo los campesinos que cultivan. Porque, ¿qué se puede hacer cuando una tierra es estéril y sólo se puede cultivar eso? ¿Es que vamos a prohibirle a los paisanos que se ganen la vida?". Le observo que habla como Ríos y como las Farc. "—No. También le prohíbo que diga eso. Porque la diferencia es que nosotros, con los beneficios de la droga, hacemos el bien. El Bien. ¿Por dónde ha venido usted? ¿Por la ruta de Tierra Alta? ¡Nosotros somos la ruta de Tierra Alta! Es con el dinero de la droga con el que hemos hecho la estupenda carretera de Tierra Alta". Carlos Castaño se calienta y se embala. El sudor le cae sobre el rostro. Hace grandes gestos y despliega una energía considerable para que entienda perfectamente que es él el responsable de esta ruta y que es un hombre de Justicia. "—¿Me explico?". Claro que sí, perfectamente. "—¿Tú crees que entiende? –Sí, jefe, parece que entiende".  La verdad es que cada vez le veo más excitado. Con nervios. "—La injusticia me vuelve loco, loco". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pongo otro ejemplo. El ELN. "–Las negociaciones con el ELN. Y esa idea de darles también a ellos una zona. ¿Cómo es posible que Pastrana, el presidente Pastrana, pueda pensar en entablar negociaciones con el ELN, que es una organización de secuestradores, asesinos y torturadores?". Le hago caer en la cuenta de que su organización practica, también ella, los atentados ciegos contra los civiles y, sobre todo, contra los sindicalistas, esta misma semana, sin ir más lejos. Se sobresalta. "—¿Atentados a ciegas nosotros? Jamás. Siempre hay una razón. Los sindicalistas, por ejemplo. Impiden trabajar a la gente. Por eso los matamos". ¿Y el jefe de los indios de Alto Sinú? ¿También impedía trabajar a la gente el pequeño jefe indio que había bajado a Tierra Alta? "—La presa, impedía el funcionamiento de la presa." ¿Y el alcalde? Me dijeron en Tierra Alta, cuando hacía la ruta de Quebrada Nain que, justo antes de las elecciones, las Autodefensas asesinaron al alcalde. "—Lo de los alcaldes es otra cosa. Nuestro trabajo consiste en llevar el poder a los representantes del pueblo. Cuando hay alguien en Córdoba que se obstina en querer presentarse en contra de nuestra voluntad, le amenazamos. Es verdad, le mandamos una advertencia, como es normal". –Sí, pero a este alcalde en concreto no sólo lo amenazaron, sino que lo mataron... "—Porque robó dos millones a la ciudad. Y, después, acusaba a otros. Hacía recaer en otros la responsabilidad de sus robos. Corrupción y mentira juntas. Era demasiado. Por eso hubo que ser implacable. Y además...". Se toma un respiro. Después, con una voz estridente, casi femenina y como si estuviese en posesión de la irrefutable prueba de la culpabilidad del alcalde, añade: "—Además, llevaba un chaleco antibalas". Así de simple. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación dura dos horas y siempre en este tono. Castaño habla tan rápido ahora, con una voz tan aguda, que me tengo que inclinar cada vez más a menudo hacia mi compañero, para que me repita lo que ha dicho. Habla del presidente Pastrana, al que respeta, pero que no le respeta y eso le desespera. De Castro, que ha castrado a su pueblo, y esta imagen le hace reír con una risa de demonio. De todos esos militares, expulsados del Ejército, que, como los generales Mantilla y Del Río, se pasan a las Autodefensas. Pero, ojo, con una condición, porque él les pone una condición, para no volverse loco: que no hayan sido expulsados por corrupción. Habla de la injusticia y otra vez más de la injusticia. De la letanía de injusticias y de disfuncionamientos del Estado. Pero allí está él, Castaño, para suplir al Estado desfalleciente. Él es su brazo, su servidor fiel y no correspondido. Y, por fin, habla del crimen de Quebrada Nain y de todos los crímenes que se le adjudican a sus sicarios. Y no suelta ni una palabra de arrepentimiento. Lo máximo que concede es que, a lo mejor, su ejército quizá haya crecido demasiado deprisa y que en la matanza de la que le hablo 'les faltó [sic] profesionalismo'. Pero lo que repite una y otra vez es que, si un hombre o una mujer tienen aunque sólo sea una vaga vinculación con la guerrilla, dejan de ser civiles, para convertirse en guerrilleros vestidos de civil y, por lo tanto, merecen ser torturados, degollados, o son merecedores de que les cosan un gallo vivo en el vientre en lugar de un feto... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Castaño tiene cada vez más calor. Y está cada vez más febril. Este olor de supositorio que invade la tienda... Esa forma que tiene de sobresaltarse cuando oye un ruido... "—¿Qué pasa?. –Nada, jefe, es el generador, que se ha vuelto a poner en marcha". Y su manera de gritar, cada cinco minutos: "Un tinto, Pepe, un café". Y un soldado, aterrorizado, se lo lleva. Y él vuelve a hablar a un ritmo endiablado. Un último cuarto de hora para gritar. Y después se calla, se levanta y se calla. Titubea un poco. Se agarra a la mesa. Me mira con una mirada tan fija que me pregunto si no está sencillamente borracho. Se repone. Me ofrece una gran cartera negra, repleta de discursos y de videos. Sus lugartenientes están a su lado. Sale, dando tumbos, bajo el sol de mediodía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un psicópata frente a unos mafiosos. Una historia llena de ruido y de furor contada por bandidos o por este guiñol asesino. Una parte de mí me dice que siempre ha sido así y que los observadores más sagaces siempre han descubierto a los gordos animales perentorios, faroleros, hinchados de su propia importancia y poder, que reinaron sobre el infierno de la Historia de los tiempos pasados: el grotesco Arturo Ui, de Brecht; el pobrecillo Laval, de Un castillo al otro; García Márquez y su caudillo; la desnudez fofa del Himmier de Malaparte, en Kaputt... Pero otra parte de mí no puede deshacerse de la idea de que hay aquí, en cualquier caso, un cambio, una degradación energética, una caída. No puedo dejar de pensar que jamás se había visto una guerra reducida a este enfrentamiento de magnates y de monigotes, de clones y de payasos. El grado cero de la política. Es el estadio supremo de la bufonería y el estadio elemental de la violencia descamada, sin disfraz, reducida al hueso de su verdad sangrienta. Incluso los monstruos se desinflan cuando se terminan las épocas teológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernard-Henry Lévy, &lt;em&gt;Reflexiones sobre la guerra, el mal y el fin de la historia&lt;/em&gt;. Ediciones B, 2001.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1172771908528358281?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1172771908528358281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1172771908528358281&amp;isPopup=true' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1172771908528358281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1172771908528358281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/03/colombia-la-denigracion-del-mal.html' title='Colombia: denigramos el mal'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sb5qFMDssgI/AAAAAAAAAHo/nGkfbxrbpFs/s72-c/gangsters.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8565429228399830510</id><published>2009-03-04T21:26:00.002-05:00</published><updated>2009-03-04T21:30:11.020-05:00</updated><title type='text'>Minimalismo puro y duro</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sa847KgpcdI/AAAAAAAAAHg/khoKZpwtA4M/s1600-h/Monarqu%C3%ADa.bmp"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 262px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sa847KgpcdI/AAAAAAAAAHg/khoKZpwtA4M/s320/Monarqu%C3%ADa.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309525074777829842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Recibimos la siguiente lección magistral de relato minimalista:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Examen en el colegio público García Lorca, Madrid. Asignatura: Lengua española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejercicio: composición literaria que contenga los siguientes temas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Sexo.&lt;br /&gt;2. Monarquía.&lt;br /&gt;3. Religión.&lt;br /&gt;4. Misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recomendaciones del profesor: brevedad y concisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta de uno de los alumnos: “¡Se follaron a la reina!, ¡Dios mío!, ¿quién habrá sido?”.&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8565429228399830510?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8565429228399830510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8565429228399830510&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8565429228399830510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8565429228399830510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/03/minimalismo-puro-y-duro.html' title='Minimalismo puro y duro'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/Sa847KgpcdI/AAAAAAAAAHg/khoKZpwtA4M/s72-c/Monarqu%C3%ADa.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-3151647564356122997</id><published>2009-02-19T16:43:00.006-05:00</published><updated>2009-02-19T18:39:02.490-05:00</updated><title type='text'>Cara o cruz</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SZ3TkXnv1mI/AAAAAAAAAHY/K5Krp3y3z1w/s1600-h/Diario-de-un-mal-ano-BOLSILLO1_libro_image_zoom.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SZ3TkXnv1mI/AAAAAAAAAHY/K5Krp3y3z1w/s320/Diario-de-un-mal-ano-BOLSILLO1_libro_image_zoom.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5304628557881792098" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La filosofía es un género literario con mala fama: algunos de los grandes son indiscutiblemente escritores aburridos, densos, difíciles (Aristóteles –aunque este caso es dudoso, puesto que sólo se conservan sus apuntes de clase. Cicerón, que alcanzó a conocer las obras publicadas del Estagirita, dice que su prosa “fluye como un río de oro”, aunque no nos imaginamos qué tan fluido pueda ser el metal—, Kant –un caso inexcusable—, Hegel –Ibídem— y un largo etcétera). Sin embargo, hay subgéneros que parecen propicios para la buena escritura, en los cuales los grandes descuellan no sólo como pensadores profundos, sino también como escritores notables. Es el caso de la filosofía moral y política: Platón, Hobbes, Locke, Rousseau, Voltaire, Diderot, Nietzsche, Dostoievski y otro largo etcétera (este etcétera sí que es un autor famoso). El siglo XIX conoció quizá la mayor nómina de grandes novelistas que son también grandes moralistas (una pregunta: ¿puede un gran novelista no ser también un gran moralista?).  No sabemos si &lt;em&gt;Diario de un mal año&lt;/em&gt;, de Coetzee, sea una gran novela. Lo que sí es cierto es que es una estupenda obra de filosofía moral y política. A continuación trascribimos uno de los tantos pasajes donde el narrador reflexiona sobre la naturaleza de la democracia. Un pasaje que hace recordar las mejores páginas de Hobbes e, incluso, el diálogo entre el Guasón y el fiscal en &lt;em&gt;El caballero de la noche&lt;/em&gt;, donde el criminal le dice al justiciero: “Soy un agente del caos, ¿sabés por qué me gusta el caos?: porque es justo”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Contar votos puede parecer un medio para averiguar cuál es la verdadera (es decir, la más ruidosa) &lt;em&gt;vox populi&lt;/em&gt;; pero el poder de la fórmula del primogénito varón, radica en el hecho de que es objetiva, sin ambigüedad, y está fuera del campo de la discusión política. Lanzar una moneda al aire sería igualmente objetivo, igualmente carente de ambigüedad, igualmente indiscutible, y, en consecuencia, igualmente podría afirmarse (como se ha afirmado) que representa la &lt;em&gt;vox dei&lt;/em&gt;. Nosotros no elegimos a nuestros dirigentes lanzando una moneda al aire (lanzar monedas se asocia con la actividad del juego, de baja categoría), pero ¿quién se atrevería a afirmar que el mundo estaría en peor estado de lo que está si sus dirigentes hubieran sido elegidos desde el comienzo por el método de la moneda? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al expresarme así  imagino que estoy argumentando esta actitud antidemocrática ante un oyente escéptico que continuamente comparará mis observaciones con los hechos sobre el terreno: ¿cuadra lo que digo de la democracia con los hechos acerca de la democrática Australia, el democrático Estados Unidos, etc.? El lector debería tener presente que por cada Australia democrática hay dos Bielorrusias o Chads o Fijis o Colombias que igualmente suscriben la fórmula del recuento de papeletas de voto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A propósito, la primera novela de Philip K. Dick, &lt;em&gt;Lotería solar&lt;/em&gt;, imagina un mundo en el que el máximo gobernante es elegido mediante una lotería. Quien quiera, sólo escríbanos y se la mandamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coetzee, J. M. &lt;em&gt;Diario de un mal año&lt;/em&gt;, Debols¡llo, 2009, p. 24.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-3151647564356122997?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/3151647564356122997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=3151647564356122997&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3151647564356122997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3151647564356122997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/02/cara-o-cruz.html' title='Cara o cruz'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SZ3TkXnv1mI/AAAAAAAAAHY/K5Krp3y3z1w/s72-c/Diario-de-un-mal-ano-BOLSILLO1_libro_image_zoom.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4384553682123914465</id><published>2009-02-12T18:33:00.005-05:00</published><updated>2009-02-13T19:32:10.783-05:00</updated><title type='text'>Dan ganas de balearse en un rincón 3</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SZSyTIQEpsI/AAAAAAAAAHQ/IRIEpv81snE/s1600-h/JohnStuartMill.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 276px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SZSyTIQEpsI/AAAAAAAAAHQ/IRIEpv81snE/s320/JohnStuartMill.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302058703024072386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace poco &lt;a href="http://www.elojoenlapaja.blogspot.com"&gt;Camilo Jiménez&lt;/a&gt; publicó una selección de fragmentos desafortunados de escritos que ha tenido que padecer en su trabajo como jurado de concursos literarios o como editor. La presentación de los fragmentos la hizo por secciones, con títulos burlones cada una y sin presentar los nombres de los autores. Luego alguien (algún organizador de uno de los concursos quizá), le pidió que retirara la entrada. Entonces se produjo una polémica sobre si había sido un error por parte de Camilo publicar esos fragmentos. Nos parece una buena ocasión para recordar algunas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los críticos de Camilo escribió: “Salir a ventilar lo que la gente envió de buena fe –incluso, en algunos casos, con ilusión— es un acto de perversidad, una bajeza”. Esa frase admite abiertamente que “lo que la gente envió” olía mal. Lo que les parece más mal a algunos –incluido el autor anónimo de la frase— es que Camilo haya publicado esos fragmentos para burlarse. Aquí parece haber una asimetría: si cualquiera publica esos mismos fragmentos para elogiarlos (ahí sí con los nombres de los autores), entonces es probable que los críticos no digan nada. Pero eso no tiene sentido, porque si se puede publicar algo para elogiarlo, entonces es obvio que también se puede hacer lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Castillo, por su parte, dijo que el error de Camilo consistió en no haberles pedido permiso a los organizadores de los concursos o los directores de la revista adonde fueron enviados los olorosos manuscritos. Suponemos que Castillo admitiría que no habría error en el caso citado de la publicación elogiosa (a no ser con respecto a los derechos, quizá). El argumento de Castillo es que lo que hizo Camilo “traiciona la buena fe de los organizadores de los premios…” ¿Por qué? Conocemos muchos concursos literarios, y en ninguno hay una cláusula que les prometa a los participantes que los jurados o los organizadores no se van a burlar si los escritos les parecen malos, o ridículos o lo que sea. Además, la intención obvia de quien manda un escrito a un concurso o revista es que lo publiquen, y publicar es eso: exponerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anónimo también sugirió que la burla era una suerte de atentado contra la integridad de los autores: ¡que el diablo nos coja confesados! (autopromoción: &lt;a href="http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/lo-corts-no-quita-lo-hijueputa.html"&gt;lo cortés no quita lo hijueputa&lt;/a&gt;). Lo único que merece respeto son las personas, no las creencias ni las ideas (si no fuera así, cualquier crítica de una idea o escrito sería una afrenta personal). Aún más, en muchos casos la libertad de expresión implica la burla, el escarnio (¿habrá que censurar entonces a los caricaturistas, a los escritores satíricos, a Tola y Maruja?). La base de la libertad de expresión es la tolerancia, no el respeto. Tolerar significa, precisamente, aguantarse la expresión y práctica de ideas y costumbres que uno no respeta. Orwell lo dijo con sencillez: “si algo significa la libertad de expresión es precisamente la posibilidad de decirle a la gente lo que no quiere oír”. Isaiah Berlin, explicando la famosa defensa de la libertad hecha por John Stuart Mill en &lt;em&gt;On Liberty&lt;/em&gt;, dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mill creyó que mantener firmemente una opinión significaba poner en ella todos nuestros sentimientos. En una ocasión declaró que cuando algo nos concierne realmente, todo el que mantiene puntos de vista diferentes nos debe desagradar profundamente. Prefería esta actitud a los temperamentos y opiniones frías. No pedía necesariamente el respeto a las opiniones de los demás; lejos de ello, solamente pedía que se intentara comprenderlas y tolerarlas, pero nada más que tolerarlas. Desaprobar tales opiniones, pensar que están equivocadas, burlarse de ellas o incluso despreciarlas, pero tolerarlas. Ya que sin convicciones, sin algún sentimiento de antipatía, no puede existir ninguna convicción profunda; y sin ninguna convicción profunda no puede haber fines en la vida… Ahora bien, sin tolerancia desaparecen las bases de una crítica racional, de una condena racional. Mill predicaba, por consiguiente, la comprensión y la tolerancia a cualquier precio. Comprender no significa necesariamente perdonar. Podemos discutir, atacar, rechazar, condenar con pasión y odio; pero no podemos exterminar o sofocar…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión: si no quiere que nadie se burle de su manera de pensar o de escribir, entonces mejor no publique ni intente publicar; mejor no mande sus preciosos manuscritos a ninguna parte y trate de mantenerse callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de los argumentos, casi sobra decirlo, eran variantes aproximadamente idénticas de razonamiento &lt;em&gt;ad hominem&lt;/em&gt;: que los amigos se publican entre sí, que entre los fragmentos ultrajados por Camilo había cosas mejores que las escritas por los amigos de Camilo, etc. No vale la pena responder: ahí están las &lt;em&gt;Refutaciones sofísticas&lt;/em&gt; de Aristóteles, o cualquier tratadito reciente de lógica elemental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos van a perdonar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4384553682123914465?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4384553682123914465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4384553682123914465&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4384553682123914465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4384553682123914465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/02/dan-ganas-de-balearse-en-un-rincon-3.html' title='Dan ganas de balearse en un rincón 3'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SZSyTIQEpsI/AAAAAAAAAHQ/IRIEpv81snE/s72-c/JohnStuartMill.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1512039874207104415</id><published>2009-02-03T15:45:00.005-05:00</published><updated>2009-02-03T16:07:41.489-05:00</updated><title type='text'>Augusten Burroughs: En el dique seco</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SYiwUwIljGI/AAAAAAAAAHI/UyhgrxifHmQ/s1600-h/en+el+dique+seco.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 201px; height: 316px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SYiwUwIljGI/AAAAAAAAAHI/UyhgrxifHmQ/s320/en+el+dique+seco.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298678832166177890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las razones por las que uno se convierte en lo que se convierte son fáciles de identificar según la cháchara sicoanalítica. Pero para los incrédulos, mencionar esas razones en primera persona es el más claro indicio de autocompasión, o de que uno está empezando a ofrecerle disculpas a la policía. Rara vez, sin embargo, dicha enumeración es además buena literatura. Pero Augusten Burroughs sabe escribir sobre sí mismo con gracia y arte. Para la muestra, un fragmento de su último libro (¿novela?), publicado recientemente por Anagrama: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"En realidad me sorprende haber llegado a ser un bebedor, teniendo en cuenta cómo era mi padre. Bebía tanto que yo casi no me daba cuenta de ello. Hay padres que tienen bigote, otros que llevan gorras de béisbol y el mío era un padre que tenía un vaso pegado a la mano. Nunca me resultó extraño. No pensaba: "Oh, mi papá es un alcohólico". Simplemente pensaba que siempre tenía sed.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por otra parte, bien podría deberse a la serie &lt;em&gt;Embrujada&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Yo era un adicto a &lt;em&gt;Embrujada&lt;/em&gt; cuando era un crío. Adoraba a Darren Stevens Primero. Cuando volvía a su casa Samantha le decía: "Darren, ¿quieres que te prepare una copa?". Él siempre dejaba su maletín en el vestíbulo, sobre una repisa con espejo, y se pasaba un pañuelo con su inicial por la frente. Luego decía: "Que sea doble".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Me voy a la cama, me siento en el borde y me hundo en el edredón de plumas y en el mullido colchón. Siento que soy muy afortunado por tener una cama tan estupenda donde poder sentarme durante mis ataques de ansiedad. ¿Por qué seré tan ansioso? Entonces me doy cuenta de que mi problema no es la ansiedad, sino la soledad. De que estoy solo de un modo profundo y terrible. Durante un segundo soy consciente de lo arraigado que está ese sentimiento de soledad en mí. Y me acojona sentirme tan solo porque resulta catastrófico. Es igual que ver un coche en el mismo momento en que te atropella. Pero entonces, de repente, ese sentimiento se desvanece y me quedo con la mente en blanco. Como si una puerta se entreabriera lo justo para fijarme bien y captar todos los detalles. Sólo lo necesario para darme cuenta de que toda la estancia necesita una buena limpieza a fondo".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Augusten Burroughs, &lt;em&gt;En el dique seco&lt;/em&gt;, Anagrama, 2008, pp. 48-9.&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1512039874207104415?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1512039874207104415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1512039874207104415&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1512039874207104415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1512039874207104415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2009/02/augusten-burroughs-en-el-dique-seco.html' title='Augusten Burroughs: En el dique seco'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SYiwUwIljGI/AAAAAAAAAHI/UyhgrxifHmQ/s72-c/en+el+dique+seco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6786015970044743924</id><published>2008-12-04T10:57:00.002-05:00</published><updated>2008-12-04T11:00:31.858-05:00</updated><title type='text'>Una lección de mayéutica</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/STf-WUhDZ3I/AAAAAAAAAG8/Lb3bfecaI1o/s1600-h/Ub%C3%BA+rey.gif"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 241px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/STf-WUhDZ3I/AAAAAAAAAG8/Lb3bfecaI1o/s320/Ub%C3%BA+rey.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275965147905746802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lo ilegal lo hacemos de inmediato. Lo inconstitucional toma un poco más de tiempo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;                                                                   Henry Kissinger&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--X: señor presidente, ¿qué opina de las acusaciones según las cuales la policía le ha disparado a los indígenas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Presidente: así no podemos. Ante todo, tenemos que hablar con la verdá: aquí nadie de la fuerza pública le ha disparado a la población civil. Al contrario, fíjese que han sido los indígenas quienes han maltratado a la policía. Yo sí quiero, señor periodista, pediles a los indígenas que se disculpen con la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--X: señor presidente, ¿qué estaban haciendo varios representantes de los paramilitares en la Casa de Nariño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Presidente: aquí han habido gobiernos que han negociado con los bandidos a oscuras, por detrás. En mi gobierno todo se hace de frente, con trasparencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--X: señor presidente, si se fija en la pantalla del televisor, CNN está pasando un video donde se ve a un policía disparándoles a los indígenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Presidente: espérese yo consulto. [Luego de varios minutos…] me acaba de informar mi general que sí hubo disparos. Y quiero pedir disculpas al pueblo colombiano porque me dieron la información incorrecta. Pero aquí estoy poniendo la cara y reconociendo los errores. También quiero aclarar que, aunque la policía sí disparó, lo hizo en defensa propia y ninguno de los indígenas muertos murió a causa de los disparos de la policía. Ellos murieron porque estaban manipulando explosivos terroristas que estallaron en sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--X: señor presidente, ¿pero a usted no le parece muy grave que la policía le dispare a la población civil?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Presidente: mire periodista, ningún gobierno anterior se había preocupado por los derechos humanos tanto como este. Sobre todo, ninguno se había preocupado antes por los derechos humanos de los policías. Además, hay que tener en cuenta que en la marcha indígena se han cometido actos terroristas y más de treinta policías han resultado heridos y uno más perdió las manos. A mí no me preocupa que la policía haya disparado. A mí lo que me preocupa es que hayan hecho quedar mal al presidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--X: señor presidente, ¿no cree que los centenares de muchachos asesinados en los casos de los falsos positivos son una consecuencia de su política de premios para la fuerza pública? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--Presidente: es que no podemos confundir la eficacia con la delincuencia. Mi política de seguridá busca la eficacia, pero no la delincuencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6786015970044743924?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6786015970044743924/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6786015970044743924&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6786015970044743924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6786015970044743924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/12/una-leccin-de-mayutica.html' title='Una lección de mayéutica'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/STf-WUhDZ3I/AAAAAAAAAG8/Lb3bfecaI1o/s72-c/Ub%C3%BA+rey.gif' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-5420331965896901071</id><published>2008-12-03T09:28:00.002-05:00</published><updated>2008-12-03T09:32:18.341-05:00</updated><title type='text'>La lección del putañero: Cioran</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/STaYYXLJWQI/AAAAAAAAAG0/IFHIYhoWAl8/s1600-h/EmilCioran.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 258px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/STaYYXLJWQI/AAAAAAAAAG0/IFHIYhoWAl8/s320/EmilCioran.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275571557816162562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Filosofía y prostitución&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El filósofo, de vuelta de los sistemas y las supersticiones, pero perseverante aún en los caminos del mundo, debería imitar el pirronismo de acera del que hace gala la criatura menos dogmática: la mujer pública. Desprendida de todo y abierta a todo; compartiendo el humor y las ideas del cliente; cambiando de tono y de rostro en cada ocasión; dispuesta a ser triste o alegre, permaneciendo indiferente; prodigando los suspiros por interés comercial; lanzando sobre los esfuerzos de su vecino superpuesto y sincero una mirada lúcida y falsa, propone al espíritu un modelo de comportamiento que rivaliza con el de los sabios. Carecer de convicciones respecto a los hombres y a uno mismo: tal es la elevada enseñanza de la prostitución, academia ambulante de lucidez, al margen de la sociedad, como la filosofía. «Todo lo que sé lo he aprendido en la escuela de las fulanas», debería exclamar el pensador que lo acepta todo y lo niega todo; cuando, a ejemplo suyo, se ha especializado en la sonrisa fatigada, cuando los hombres no son para él sino clientes, y las aceras del mundo, el mercado donde vende su amargura, como sus compañeras su cuerpo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-5420331965896901071?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/5420331965896901071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=5420331965896901071&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5420331965896901071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5420331965896901071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/12/la-leccin-del-putaero-cioran.html' title='La lección del putañero: Cioran'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/STaYYXLJWQI/AAAAAAAAAG0/IFHIYhoWAl8/s72-c/EmilCioran.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1248999771096254249</id><published>2008-11-13T17:40:00.001-05:00</published><updated>2008-11-13T21:29:39.147-05:00</updated><title type='text'>La gruta</title><content type='html'>Como no se nos ha ocurrido nada todavía –quizá debido a una prolongada ausencia de aguardiente—, vamos a repetir invitado, mas no escrito: Carlos Villafañe con este poema épico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel dulce paisaje&lt;br /&gt;do el freso rosal perfuma&lt;br /&gt;y donde franja la espuma&lt;br /&gt;del mar su nítido encaje&lt;br /&gt;donde el lánguido celaje&lt;br /&gt;del astro crepuscular&lt;br /&gt;con encanto singular&lt;br /&gt;tiene su imperio dorado&lt;br /&gt;¡oh!, allí no me ha pasado&lt;br /&gt;nada de particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un par de poemas más, notables, de los de la Gruta Simbólica. Desconocemos los autores, aunque sospechamos que el primero es de Eduardo Ortega:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso cuando estoy fumando&lt;br /&gt;que todos vamos al trote&lt;br /&gt;que la vida es un chicote&lt;br /&gt;que se nos está apagando&lt;br /&gt;mas, si en el instante nefando,&lt;br /&gt;Dios me viene a preguntar:&lt;br /&gt;¿quiere usted resucitar?&lt;br /&gt;le diré, echándole el humo:&lt;br /&gt;no gracias, señor, no fumo&lt;br /&gt;porque acabo de botar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que sigue es un verso patriótico inmortal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pública es la mujer&lt;br /&gt;que por mala es conocida&lt;br /&gt;república viene a ser&lt;br /&gt;la mujer más corrompida&lt;br /&gt;y siguiendo el proceder&lt;br /&gt;de esta lógica absoluta&lt;br /&gt;todo aquel que se reputa&lt;br /&gt;de la república hijo&lt;br /&gt;viene a ser&lt;br /&gt;a punto fijo&lt;br /&gt;un grandísimo hijueputa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1248999771096254249?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1248999771096254249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1248999771096254249&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1248999771096254249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1248999771096254249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/11/la-gruta.html' title='La gruta'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-5468290620641014574</id><published>2008-10-24T15:37:00.004-05:00</published><updated>2008-10-24T15:42:02.840-05:00</updated><title type='text'>Repetido: Grapatax</title><content type='html'>Los recientes acontecimientos del teatro nacional, sobre todo los sainetes ejecutados en el auditorio de la Casa de Nari, nos hicieron recordar (no sabemos por qué; asociación libre quizá) el discurso de celebración que el payaso Grapatax le dirige el gran Jerarca Enoch en &lt;em&gt;Baol, una tranquila noche de régimen&lt;/em&gt;, la hilarante novela de Stefanno Benni. Así que, mientras nos inspiramos para otra entrada, aquí repetimos, motilado, el discurso (advertencia: cualquier parecido con la realidad es pura mentira de la oposición):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Sabré hallar las palabras adecuadas? Espero que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que el jerarca Enoch es un mafioso. Él lo niega. Si me veis en los restaurantes que frecuentan los mafiosos, no por ello soy un mafioso. ¿Acaso a quienes frecuentan los restaurantes chinos se les acusa de ser chinos? Tiene razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que Enoch forma parte de una logia secreta de encapuchados que se intercambian favores y traman intrigas y se regalan bancos unos a otros. Pero, ¿no es ello acaso normal sociabilidad humana? ¿Acaso no es en cierto sentido una secta una familia, un grupo solidario, un equipo de fútbol, una muchedumbre de linchadotes? ¿Amaremos acaso al moralista cínico y solitario, al estéril anacoreta, al altivo ermitaño, y no, mejor, la compañía de los más queridos amigos? […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que Enoch hace asesinar a todos los jueces que quieren condenarlo. Pero, ¿es que acaso nuestra Constitución no proclama el derecho de todo acusado a su defensa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch, dicen, es también un corruptor. Pero es un corruptor honrado. En veinte años de corrupción, jamás nadie ha recibido de él una cifra inferior a la pactada. Es más: a veces, por iniciativa propia, añade alguna cantidad al porcentaje, al soborno. ¿Cómo describir la alegría del corrompido que se ve corromper más allá de sus méritos? ¿No sabéis que hay funcionarios que han de aguardar meses y meses para recibir el pago de sus corruptores y que, frecuentemente, no reciben más que letras de cambio y cheques sin fondos? ¿No es todo ello deshonesto? Y bien, Enoch está hecho de otra madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch, dicen, vende armas. Ciertamente es así. Pero un arma es un objeto como cualquier otro. No dispara por su cuenta. Nadie muere por el mero hecho de tener un arma en la mano. ¿Acaso condenamos al salchichero por el hecho de vender jamones? Y, sin embargo, un jamón puede volverse mucho más peligroso que un arma. Comido en cantidad desmedida puede matar por indigestión, triglicéridos, botulismo, sofocón. Desprendiéndose del techo de un sótano puede truncar más de una vida. Además, el jamón nace de un delito. No hay que matar a un cerdo para hacer una pistola. Para hacer un jamón, sí […] Entonces, repito, ¿es acaso Enoch peor que un salchichero? […]&lt;br /&gt;Enoch ha abandonado a su mejor amigo en manos de los terroristas y dejó que lo asesinaran sin mover un dedo. Porque puso el Estado por encima de la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch también ha intentado un golpe de Estado. Porque puso la idea del Estado por encima del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch se ha enriquecido mucho, dicen las fábulas. Tiene un velero de cincuenta metros […] Tiene una mansión repleta de obras de arte, ciento sesenta metros de impresionistas, doce metros de Caravaggio, trescientos kilos de Picasso, una pila de Klee así de alta y un montón de Chagall […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch mantiene a ciento doce queridas y a cada una le ha regalado un anillo de brillantes, un coche con chofer, un apartamento, un canal de la tele y un despertador de cuarzo. Tiene terrenos, villas, bancales, […], islas y viñedos.&lt;br /&gt;¿Y bien? ¿Hay algo de malo en querer poseer un techo, amar el arte, hacer regalos a las personas amadas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch, dicen, es el propietario del noventa por ciento de los periódicos y quiere el monopolio completo de la información. Embustes. No sé dónde lo habéis leído, pero aguardad otro diez por ciento y no volveréis a leerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enoch, dicen, es un hombre peligroso para nuestra democracia. No logro ver ese peligro. A decir verdad, tampoco logro ver a nuestra democracia […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez algún día Enoch os mate. Como para morirse de risa".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-5468290620641014574?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/5468290620641014574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=5468290620641014574&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5468290620641014574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5468290620641014574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/10/repetido-grapatax.html' title='Repetido: Grapatax'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4303972726864449374</id><published>2008-10-07T19:43:00.002-05:00</published><updated>2008-10-08T07:05:55.385-05:00</updated><title type='text'>Ramón Illán Bacca</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SOwDdcQVjtI/AAAAAAAAAE0/PTr7zbXK7q4/s1600-h/illanbaca.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SOwDdcQVjtI/AAAAAAAAAE0/PTr7zbXK7q4/s320/illanbaca.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5254578669570330322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Viejo querido, inteligente y conversador insuperable, Ramón Illán ha ido dejando ahí, como buen costeño, como quien no quiere la cosa, una obra narrativa cuya lectura siempre es regocijante. Ya es hora de que alguien reedite &lt;em&gt;Débora Kruel &lt;/em&gt;(novela) y &lt;em&gt;Marihuana para Göering &lt;/em&gt;(cuentos), dos de sus mejores libros. Para que queden antojados, aquí dejamos un fragmento de “Marihuana para Göering”, la historia de un juez ingenuo pero quizá por eso mismo justo, que se enfrenta solo, aun con la policía en contra, a un mafioso guajiro en plena bonanza marimbera. Quien quiera conocer el destino del juez Göering, pues búsquese alguna de las escasas ediciones del libro, que este blog no está para violar los derechos de autor de los baccanes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Marihuana para Göering&lt;/em&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Una noche, cuando veía en el cine a Rosita Quintana y Arturo de Córdova bailar un bolero intenso, el secretario le tocó el hombro interrumpiéndolo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- Perdone, pero es urgente. Hubo un lance con resultado de dos muertos y un herido. &lt;br /&gt;-- ¿Qué fue exactamente, secretario…?&lt;br /&gt;-- Bueno, pues yo oficialmente no sé nada, pero dicen que fueron Chicho y José Durán, usted sabe, cosas de marihuana, un mal reparto tal vez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hicieron todas las ritualidades del levantamiento de los cadáveres y al lado de uno de ellos se encontró un sombrero con las iniciales de José Durán en el dorso. "Que se tome como indicio necesario", ordenó. "No se lo recomiendo", le aconsejó el secretario. Esto sólo logró enfurecerlo. "Haga lo que le digo". Así se hizo, no sin que antes el secretario arqueara las cejas y mirara dubitativamente a los policías acompañantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prosiguió con bríos el sumario. Era su primer gran caso y por primera vez decidió tomar las riendas del juzgado y aprender. Estaba poseído del espíritu de la Investigación Göering versus Marihuana. Ante la reticencia de su secretario, él mismo, de su puño y letra, dictó la orden de captura contra José Durán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "Repórter Esso" como se llamaba a la comadrona del pueblo, le aconsejó: "no hagas nada. Haz como el anterior juez, échale tierra al asunto. Durán es capaz de matarte". &lt;br /&gt;No hubo fuerza en el mundo capaz de disuadirlo, ni aun con morbo, pues la comadrona empezó a tironearle los dedos de los pies. Refinamiento Oriental aprendido en "Selecciones" (Memorias de un marino gringo en el Japón, cuyo apellido era Butterfly). &lt;br /&gt;Cualquier tarde y cuando estaba en un taburete sentado en la puerta del juzgado, arregostado contra la pared y leyendo el periódico del día anterior, oyó el alboroto. Alguien preguntaba por él a grito pelado. Pronto tuvo en frente a un hombre alto, fornido, moreno con un sombrero colosal y el par de revólveres más grandes que hubiera visto en su vida. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-- "Yo soy José Durán y usted me mandó esto"— agitó frente a su cara la boleta de captura. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;"Ciertamente" –contestó el juez con un hilo de voz mientras con la mirada buscaba desesperadamente algún policía. Estos habían desaparecido en lontananza. Se sobrepuso sin embargo y le dijo: &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;--"Pase a mi despacho, que necesito formularle algunas preguntas".&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Para su sorpresa, el hombre accedió sin protestar. El secretario, con las manos temblorosas, no podía meter el papel en la máquina de escribir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- “Pero antes se me quita el sombrero”. No sabía de dónde estaba sacando tanta fortaleza, pero se sabía representando toda la majestad de la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre presentó una declaración amañada en donde la ayuda del secretario fue decisiva. Si el juez hubiera sido más atento lo hubiera notado, pero su inocencia en cuestiones de procedimiento era total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, al verlo pasar cerca al bar, José Durán le gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- “Ajá, juez, ¿y cómo van esos sumarios…?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió arderle el rostro de rabia e impotencia. Alcanzó a ver de reojo que Durán conversaba con el marido de Josefa Pastora y sintió que daba el salto de la angustia al miedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4303972726864449374?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4303972726864449374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4303972726864449374&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4303972726864449374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4303972726864449374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/10/ramn-illn-bacca.html' title='Ramón Illán Bacca'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SOwDdcQVjtI/AAAAAAAAAE0/PTr7zbXK7q4/s72-c/illanbaca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2856536100107693005</id><published>2008-09-11T12:23:00.002-05:00</published><updated>2008-09-11T12:32:34.583-05:00</updated><title type='text'>Condenado por la ley y perdonado por nosotros: Tibor Fischer, Filosofía a mano armada</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SMlWJ74TAWI/AAAAAAAAAEs/lHUdH9PJOts/s1600-h/Fischer.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SMlWJ74TAWI/AAAAAAAAAEs/lHUdH9PJOts/s320/Fischer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244817969742283106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nacido en Londres en 1959, de padres húngaros, su primera novela –&lt;em&gt;Bajo el culo del sapo&lt;/em&gt;— pasó por el escritorio de 50 editores antes de que una pequeña editorial se decidiera a publicarla. Vino otro golpe de suerte: apenas publicada esa primera obra, &lt;em&gt;Granta&lt;/em&gt; incluyó a Fischer en la lista de los mejores escritores ‘jóvenes’ (claro, se supone que con menos de 40 uno es joven) británicos. Su segunda novela, &lt;em&gt;Filosofía a mano armada&lt;/em&gt;, fue mucho más fácil de publicar después del espaldarazo de &lt;em&gt;Granta&lt;/em&gt;, y es una comedia negra del pensamiento. Eddie Féretro, profesor de filosofía en Cambridge, borrachín perdido y estafador de fundaciones culturales, sale por la puerta trasera de la universidad al ser sorprendido por la policía en el suelo de un cuarto de hotel, rodeado por revistas de pornografía infantil. Viaja a Francia y, en una serie de episodios delirantes e hilarantes, se une a Hubert, y conforman entre ambos La banda del pensamiento, un dúo de atracadores de bancos con ideas filosóficas. He aquí algunas de las reflexiones de Féretro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras está esposado, en pelota, tirado bocabajo y con una bota policial en la espalda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El problema con Nietzsche –quien, en cualquier caso, nunca dio instrucciones sobre el comportamiento que debe seguirse mientras se está esposado sobre un suelo helado en circunstancias indignas— es que uno nunca puede saber con seguridad cuándo está diciendo una imprudencia y cuándo no”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de que le muestra una pistola a un sujeto que pretende pegarle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo bueno de la fuerza bruta es que funciona. La fuerza bruta tiene mala prensa porque la gente que se dedica a la prensa no sirve mucho para emplearla. Es verdad que la retórica tiene sus méritos, y quizás habría sido un logro más importante haberlo persuadido de la locura de la beligerancia, pero nos habría llevado largo tiempo, y estábamos interrumpiendo el tráfico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tener en la mano una pistola es como estar en el lado correcto de un diálogo socrático”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diálogo con Hubert, antes de atracar un banco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“—¿Qué método filosófico vamos a usar?— preguntó Hubert.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás tomándote esto en serio?– comenté, cuando vi que sacaba un cuaderno. Especulé acerca de lo que podría impartir en los diez metros que nos separaban del banco. –Muy bien. Vamos a tomar la escuela del sentido común. Un nódulo muy subestimado. Los muchachos la silenciaron como si amenazara con llevar el negocio a la bancarrota. John Locke, 1632-1704, fue su mejor representante. Está la obra de Thomas Reid 1710-1796. Lee &lt;em&gt;Investigación de la mente humana sobre los principios del sentido común&lt;/em&gt;, de Reid. Respaldado por &lt;em&gt;Gemeinsinn&lt;/em&gt; de Mendelsohn en su &lt;em&gt;Morgenstunden&lt;/em&gt;. Créeme, podría seguir. El sentido común nos dice que entremos ahí con una gran pistola y nos llevemos el dinero”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“—Explícame sólo lo esencial— me decía Hubert una y otra vez.&lt;br /&gt; Sólo porque damos por descontado que se necesitan varios años de estudio de la filosofía en la universidad para poder tener un empleo ¿es de veras así? Seguramente, si uno sabe algo, debería ser capaz de diseminarlo en una muestra de precio reducido.&lt;br /&gt; Se me ocurre que con las demandas que se nos hace en nuestro tiempo de ocio, una cartera de mano del tamaño de una billetera capaz de contener los Diez Principales éxitos filosóficos podría ser una empresa rentable. Garabateé algunas de las prosificaciones más sobresalientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. «&lt;em&gt;Hoc Zenon dixit&lt;/em&gt;»: tu quid? (Séneca).&lt;br /&gt;2. &lt;em&gt;On ne saurait rien imaginer de si étrange et si peu croyable, qu’il n’ait dit par quelqu’un des philosphes &lt;/em&gt;(Descartes).&lt;br /&gt;3. &lt;em&gt;Stupid bin ich immer gewess en &lt;/em&gt;(Hammann).&lt;br /&gt;4. Temístocles al mando de una cuadriga tirada por cuatro rameras a través del ágora de Atenas, en el mejor momento del negocio.&lt;br /&gt;5. Ceno, juego un partido de backgammon, converso y me alegro con mis amigos; y cuando después de tres o cuatro horas de diversión me propongo retornar a estas especulaciones, me parecen tan frías y tensas y ridículas, que no puedo encontrar en mi corazón la manera de avanzar más en ellas (Hume)…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un último diálogo, a la manera platónica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hubert insistió en otra píldora filosófica antes del golpe, de modo que, después de haberle informado debidamente, hicimos un socrático. –Entonces, Hubert, ¿qué es lo que propones? –Propongo que busquemos trabajos honestos. –¿Cuál sería, Hubert, el motivo para ello? –Ganar dinero. –¿Te parece posible que tú, una ruina sin talento e infraeducada, y yo, una ruina sin talento y sobreeducada, podríamos conseguir algún puesto de sueldo razonable? –Lo dudo muchísimo. –¿Y no sería más eficaz caminar hasta ese banco que tenemos delante y despojarlo de su lucro? –¿Debería protestar un poco más?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sugerencia interesante: los filósofos se dedican a buscar la verdad, pero su problema es de método. Féretro nos recuerda que si le aplicas una picana al cliente en los testículos, es muy probable que obtengas la verdad, toda la verdad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tibor Fischer, &lt;em&gt;Filosofía a mano armada&lt;/em&gt;, Tusquets, 1997.&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2856536100107693005?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2856536100107693005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2856536100107693005&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2856536100107693005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2856536100107693005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/09/condenado-por-la-ley-y-perdonado-por.html' title='Condenado por la ley y perdonado por nosotros: Tibor Fischer, Filosofía a mano armada'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_GBaH24og9Ck/SMlWJ74TAWI/AAAAAAAAAEs/lHUdH9PJOts/s72-c/Fischer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-7020188592422868088</id><published>2008-08-11T10:55:00.005-05:00</published><updated>2008-08-14T12:34:27.699-05:00</updated><title type='text'>De metaliteratura y otras ofensas</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Se nos ocurrió una noche mencionar en medio de algunos tragos, acompañados aquel día por Martín Franco, que Bolaño se había convertido en una especie de moda entre cierto tipo de..., digamos, lectores. Después Carlos A. fue más lejos y comentó en Libélula Libros que los lectores de Bolaño eran una suerte de esnobistas. Ese fue el comienzo de una serie de chistes y comentarios con más de un sentido de uno y otro lado. Sin embargo, ninguna respuesta al comentario fue tan dura como la de Misael Peralta, quien publicó el siguiente texto, en el Boletín de Libélula, en contra de la afirmación de Carlos A. Lo ponemos en este blog por una razón: sabemos que fuimos atacados en lo más profundo de nuestros egos, pero no sabemos cómo. Ambos hemos tomado la decisión de salir a defender nuestro honor, pero como no estamos seguros acerca de qué es exactamente lo que nos están diciendo, les pedimos el favor a nuestros lectores de que nos pongan en el lenguaje de nuestro querido Echandía estas palabras, a ver si por fin entendemos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Metaliteratura e intertextualidad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la boca muere el pez, dicen. La literatura es también un pez que pocas veces se aborda por la boca y muchas veces por la estructura, la forma, la poética, la gramática, la trama –palabras que matan a otras palabras, que esquivan la boca, en supuesto-.&lt;br /&gt;La boca entonces puede ser pluma, o ahora -para ser menos romántico-, tecla. El autor (A) (ese personaje irresoluto cada vez más ambiguo, más oscuro, más indescifrable) desaparece en los contornos de la literatura cuando más se planea encontrarlo. Casi lo mismo pasa con el lector (L). Se define más la identidad de L en lo que no se lee o en lo que está por fuera de los libros.&lt;br /&gt;¿Qué está por fuera de los libros? Cada vez es más difícil establecer esa barrera porque la literatura, de alguna forma, se inventa la vida, y la vida se confunde y se rinde ante el riesgo de la ficción o de la recreación.&lt;br /&gt;Aparecen entonces los detractores (que son muchos y radicales), de las dos palabras que –a modo de boca- titulan este texto. Y ante la confusión y el horizonte desdibujado de L y A, se tientan muchos a tomar posición, y los que quedan al otro lado de los detractores, somos (nombrados) esnobistas.&lt;br /&gt;La palabra tiene un corte que parece lascivo, pero que finalmente redunda en coherencia.&lt;br /&gt;Básicamente un esnobista es un imitador. Un imitador –con afectación.- de las maneras y opiniones de aquello o aquellos que considera distinguidos. (según el diccionario de la RAE).&lt;br /&gt;Suena mejor entonces. L imita con afectación (¿con conmoción?) esas voces de la literatura, sus cortes, sus estilos, y los apropia. L y A se confunden, la vida y la literatura llenan de niebla los estuarios que guían sus corrientes.&lt;br /&gt;Esa carencia de certezas abre las puertas de ese hermoso riesgo de perderse en las letras y dejarse ir en las palabras. La metaliteratura, blindada palabra, cubre los hilos desde los tiempos del Quijote, de&lt;br /&gt;Niebla, de Borges, y ahora de Bolaño, de Vila-Matas, de cada A que se ha asumido en la crisis de morirse por la boca, en cada tecleo que constituye su obra.&lt;br /&gt;Intertextual, cada diálogo espontáneo, cada objeto que se connota frase o personaje de papel, cada recuerdo, cada libro que se crea como parte de varios, cada ejercicio Proppiano -o inapropiado-, cada frase que refugia a otra que no se delata o se esconde entre las páginas mohosas de un libro cerrado.&lt;br /&gt;Palabras, palabras que cuando saltan a la evidencia, cuando desfilan pomposas, se piensan absurdas y carentes de todas las virtudes clásicas de la literatura. Palabras, que en supuesto, acaban con el pez, con la literatura.&lt;br /&gt;Palabras, que transforman al pez L, y que pueden causarle malestar estomacal o infección, pero que también le pueden mostrar esa sustancia connatural a todo lo que ingiere, a todo lo que vive en el aleteo de las páginas. Aleteo, bello aleteo de Libélula, que durante siete años nos ha dejado reinventar la ciudad y encontrarnos con otros lectores confundidos, autores posibles, personajes inventados, peces con riesgo de intoxicación o gula, que coinciden en la casualidad de la ficción o de la invención de lo real.&lt;br /&gt;Misael Alejandro Peralta—Libélula libros&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-7020188592422868088?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/7020188592422868088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=7020188592422868088&amp;isPopup=true' title='31 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7020188592422868088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7020188592422868088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/08/de-metaliteratura-y-otras-ofensas.html' title='De metaliteratura y otras ofensas'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4802232039283210166</id><published>2008-07-20T02:36:00.000-05:00</published><updated>2008-07-20T02:37:24.487-05:00</updated><title type='text'>Vallejo: el mensajero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SILrKozDCoI/AAAAAAAAAEk/tMTSOghZE6Q/s1600-h/el_mensajero.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SILrKozDCoI/AAAAAAAAAEk/tMTSOghZE6Q/s320/el_mensajero.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224997085685942914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El ritmo en el que está escrita es el de la vida errática del protagonista: de Colombia a Guatemala, de aquí a México, luego a Cuba, luego a México, luego a Honduras, al Salvador, a Perú, a Colombia otra vez, y a México a morir. La pesquisa de Vallejo sigue la misma ruta que la búsqueda de la identidad que marcó la vida de Barba Jacob (o Ricardo Arenales, o Juan Sin Tierra, o Juan Azteca, o…). La biografía se convirtió en “una carrera contra la muerte”. Contra la muerte de Barba Jacob y de quienes guardaban en su memoria los recuerdos de los recuerdos de Barba Jacob; lo único que queda: una fuga o, mejor, el rastro de una fuga. No sólo por su obstinación en revisar las huellas que dejó el poeta, sino también por su estilo torrencial, Vallejo era el indicado para escribir esta biografía. El autor, desde luego, no pierde la ocasión de lanzar algunos de sus dardos contra figuras de renombre. Una de sus víctimas a lo largo del libro es el gran Octavio Paz: “Hay en este país un loco, un loco pretencioso, que ha dicho, escrito, que el único que desafinaba en la segunda edición de “Laurel, Antología de la Poesía Moderna en Lengua Española” era Barba Jacob. Ese loco pretencioso es un poetilla soso de nombre insulso, al que también, como a Echeverría, le llevaron a Barba Jacob al Hotel Sevilla. Quién sabe qué le haría. Se llama Paz, dizque Octavio Paz…” En eso sí no nos metemos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4802232039283210166?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4802232039283210166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4802232039283210166&amp;isPopup=true' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4802232039283210166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4802232039283210166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/07/vallejo-el-mensajero.html' title='Vallejo: el mensajero'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SILrKozDCoI/AAAAAAAAAEk/tMTSOghZE6Q/s72-c/el_mensajero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-9147386221986874587</id><published>2008-07-16T21:29:00.002-05:00</published><updated>2008-07-16T21:35:03.677-05:00</updated><title type='text'>un bar es un bar es un bar</title><content type='html'>He aquí una de las eruditas intervenciones de Pablo R. en el festival malpensante 2008. La culpa se la pueden echar a Camilo Jiménez, que era el moderador de la mesa: más o menos como ponerle a Maradona de tutor espiritual al Tino Asprilla (de izq. a der.: Jorge Morales, Pablo R., Mauricio Guerrero y Camilo Jiménez):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,18,0" width="425" height="319" id="divflv"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.divshare.com/flash/video2?myId=4957627-2fd" /&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true" /&gt;&lt;embed src="http://www.divshare.com/flash/video2?myId=4957627-2fd" width="425" height="319" name="divflv" allowfullscreen="true" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-9147386221986874587?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/9147386221986874587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=9147386221986874587&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/9147386221986874587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/9147386221986874587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/07/un-bar-es-un-bar-es-un-bar_16.html' title='un bar es un bar es un bar'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-901401031791138529</id><published>2008-07-11T12:18:00.003-05:00</published><updated>2008-07-11T12:23:08.440-05:00</updated><title type='text'>La patria era el lenguaje: Alejandro Rossi</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SHeWorkfV_I/AAAAAAAAAEc/VlzVxYJDk6M/s1600-h/Rossi.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SHeWorkfV_I/AAAAAAAAAEc/VlzVxYJDk6M/s320/Rossi.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221807918594086898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;Bartleby y compañía&lt;/em&gt;, Vila Matas expresó con elocuencia una duda y una certidumbre que nos ha acosado a muchos: la existencia de escritores que no escriben o que escriben poco o que cuando escriben lo hacen como susurrando cosas al oído, como usando la voz para negarse a hablar por el recurso de usar las palabras escritas por otros. Es lo que nos pasa con el Dr. Calle, por ejemplo, cuya columna en el boletín de Libélula libros siempre sorprende por esa forma de presentar una visión propia envolviéndola en citas ajenas; un escritor que no escribe sino que selecciona y, finalmente, logra fragmentos memorables hechos de jirones arrancados a los otros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyendo a Alejandro Rossi encontramos por fin una enunciación elegante y convincente de esta sospecha vuelta certeza: un escritor no siempre es el que escribe. Aquí va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[La literatura…] ha sido, más que la filosofía, mi santo y seña para mezclarme con la realidad. La literatura me ha dado la gramática básica para estar en el mundo. Aquí sería bueno hacer un distingo. La literatura como un conjunto de obras y la literatura como una disposición humana. Por un lado los libros y los cuentos orales y, por otro, la inclinación a convertir la experiencia en una suerte de narración continua, como si todo lo que me pasara fuera una historia, un cuento, a veces redondo, a veces inacabado, pero siempre bajo la forma narrativa. Yo era ese muchacho que llamamos “cuentero”, aquel que no puede dejar de hilvanar los hechos a un ritmo de relato. En ocasiones divertido y en otras exasperante. Con lo cual quiero decir que esa disposición, cuya explicación eludo, nos coloca en la literatura aunque no hayamos escrito ni un renglón. Luego, si hay buen destino, vendrán los aprendizajes de la artesanía. En efecto, yo he sido por largos años un escritor oral y un lector más o menos dedicado. Lo que no debe entenderse, por supuesto, como si nunca escribiera nada. Ya he contado en otro sitio que el ambiguo padre Furlong me obligaba a redactar unos textos sobre temas cuasiabstractos –una llave, una silla, un sombrero— y cómo el jesuita bravo los corregía con su violento lápiz rojo. Viví, pues, en la literatura, en constante disposición literaria, aun cuando fuese casi virgen de publicaciones. Ahora bien, la relación con la literatura está marcada por una situación esencial: la extranjería. Aunque no exclusivamente, también una peculiar extranjería lingüística. La literatura se escribe o se crea desde lenguajes específicos y cada uno de ellos ofrece un repertorio retórico con el que tenemos que luchar. Pero antes del momento literario cada escritor se mueve en una lengua que lo rodea en su cotidianeidad. Esos sonidos, palabras, giros, dichos, tonos, imágenes, asociaciones, son el magma desde el que se decanta la escritura. Es un hecho fundamental. Por eso quiero evocar cuál fue mi situación particular. Nací entre dos idiomas, el italiano y el castellano. El italiano era la lengua de mi padre, ciudadano de Florencia, y el español la de mi madre, una caraqueña con muchas visas en el pasaporte. Mi padre, naturalmente, me hablaba en italiano y mi madre en los dos: en la intimidad me cuchicheaba en castellano y en público en italiano. Se mezclaban un poco los dos, pero predominaba la lengua de Florencia, el lugar de mi nacimiento y de nuestra vida de entonces. La primera educación fue en italiano y, lo que es más significativo, en italiano charlaba con mi hermano, con los compañeros y, en una edad temprana, con una imborrable mujer –suerte de niñera—, mi interlocutora mayor, desaparecida en la Segunda Guerra en un campo de trabajo alemán, una de esas mujeres de origen campesino que hablan con una viveza y propiedad maravillosas, las verdaderas dueñas de la lengua. El español estaba, pues, circunscrito a una práctica de alcoba y al trato con mis parientes maternos en sus frecuentes visitas y durante algunas vacaciones que pasé en Venezuela, la lejana Venezuela, que alcanzábamos en prolongados viajes de mar. En esas temporadas de trópico suave me empapaba de un castellano cruzado de andalucismos, todo canario y ecos africanos, herencia que, por supuesto, todavía guardo. Sin embargo, el italiano predominaba y recuerdo la molestia que padecía en una escuela, a la hora de comer, por no venirme a la cabeza la palabra “cucharita” –que me faltaba para el postre— y el grito, en realidad alarido, con que la pronuncié cuando al fin apareció: ¡cucharita! Fue como un primer examen de castellano […] Más tarde –aunque no mucho más— ya en Roma, asistí a un colegio mixto de idiomas dirigido por unas monjas españolas. Allí tuve un encuentro sintáctico con el español. No pienso en las espesas páginas del padre Coloma que me dictaba una de ellas en las horas inmóviles de la siesta. Sino en una mañana en que, durante el recreo, varios niños y yo nos peleábamos en el baño por ver quién –seré púdico— se aliviaba primero. De pronto apareció la bella y terrible madre Juana, la directora. Me tomó por un brazo y con un rostro severo –y cada vez más hermoso— me dijo silabeando despacio: “¿Sabes cómo se llama al que hace eso? Se llama un sinvergüenza”. Me produjo un curioso efecto. En lugar de reflexionar sobre el acto supuestamente reprensible, entré en un estado de contemplación lingüística, asombrado de que la palabra que hasta entonces había entendido en bloque como una sola, en realidad se compusiera de dos y significara no tener vergüenza, sin-vergüenza. Una inesperada lección de filología que sirvió de alerta idiomática. Lentamente, de manera lateral, me fui colando en el español. Siguió, en plena guerra, un tránsito por Sevilla y, después, el viaje definitivo a Hispanoamérica, el que trae el asentamiento en el idioma y el inicio de una extranjería permanente. Creo que la paulatina distancia, en este caso de la lengua paterna, propició una carencia de la que siempre me he dolido: una incapacidad para escribir poesía en español. En el intercambio de lenguas perdí algo que, entreveo, es esencial. Claro, a lo mejor ésta es una excusa honorable para disfrazar una limitación congénita. Tal vez, pero ocurre que en italiano tengo mayor facilidad –aunque la ejerzo rarísima vez—, digamos, para versificar y entonces me planteo si no habrá alguna razón más allá de los defectos personales. Sin generalizar demasiado y sin ahuecar la voz me parece que en el idioma de la infancia se aprende el ritmo y la cadencia que el poeta natural utilizará más tarde. También se adquiere el tono y el tejido de asociaciones y palabras y sonidos. En la lengua primera se da ese milagro difícil de explicar que es la “palabra viva”. Aludo a ella –no soy capaz de definirla— como esa palabra palpitante que irradia una energía inagotable. Yo acudiría, para acercarme algo a ella, a la vaga distinción entre símbolo y representación. La palabra viva sería la que representa el sonido, el color, el peso, la masa de un objeto, la que parece el único signo, la única palabra posible para nombrar, digamos, el “agua”, la que nos muestra esa cualidad cristalina, ese ruido de líquido en movimiento. Con la palabra viva estamos a la menor distancia posible del mundo y de nuestra memoria del mundo. Con el símbolo se pierde esa inmediatez, esa aura, es lo que sucede cuando hablamos un idioma extranjero, sabemos que ese fonema significa “pan”, pero sentimos que es un intermediario un poco mezquino y exangüe. Intuyo que la habilidad poética se nutre de ese fondo original. Lo cual lleva a preguntarme qué sucede cuando escribo en castellano una escena que pasó en italiano, es decir, cuando recuerdo en español lo que viví en italiano. Quizá el lector no lo advierta, pero sí el que escribe. Si, por ejemplo, yo escribo “Stamattina ho visto a Eva. S’avvicinó e mi domandó: Che fai bello? Era come la padrona della spiaggia”, y después redacto en español aquel instante del antiguo verano y digo: “Esta mañana vi a Eva. Se acercó y me preguntó: ¿qué pasó, guapo? Era como la dueña de la playa” –¿no hay cambio alguno?—. No me refiero a los problemas normales de traducción de un idioma a otro, sino a cuál de las dos versiones expresa mejor aquel recuerdo, aquella emoción. ¿Cuál sería el idioma ideal para describirla? Si tuviese que elegir ¿cuál de los dos sería, según mi gusto, el más adecuado? ¿Se me queda algo en el tintero si lo hago en español? ¿Es una ilusión esa lejanía que siento, esa como falta de corporeidad? ¿Es una ilusión la debilidad asociativa que percibo, como si no recogiera las múltiples conexiones de la escena, como si fueran palabras sin memoria? ¿Qué hace allí la palabra ‘guapo’, más desafiante, menos sensual y que endurece así la expresión “Che fai bello”? Pero, ¿no tengo acaso acceso a ese recuerdo de una manera directa tal que pueda recobrarlo en cualquier idioma con la misma densidad emotiva? Sospecho que no. Sospecho que esos recuerdos y esas emociones están escritos en un idioma particular. Si fuese de este modo, yo estaría obligado, al escribir sobre ciertas zonas del pasado, a una continua transacción entre el lenguaje del recuerdo y el otro, que me impone sus ritmos y correspondencias. No es una situación dramática, es simplemente un problema estilístico, uno entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También era un acertijo estilístico el que me planteaban los cambios geográficos y la extranjería. Pienso en la ausencia de un lenguaje de la calle que fuera específicamente mío, en la carencia de ese arco que va de la lengua del patio y de la cuadra pendenciera a la literatura. ¿Cuál hubiese podido ser? ¿El de Florencia, el de Buenos Aires, el de Caracas? Cuando bajé en un avión a la Ciudad de México, año 1951, era ya tarde. La vida tiene sus tiempos. Por eso, por todo eso, tal vez, la preferencia por las prosas tersas y deliberadas, por el metalenguaje, por las parodias, por las narraciones incrédulas, las que tantean, como un bastón de ciego, la realidad, las que construyen el cuento de la vida como una incertidumbre y una adivinanza. ¿Y no es eso una especie de “investigación lógica” de las razones para afirmar esto o aquello? Aquí, precisamente aquí, está el punto de intersección de la filosofía con la literatura. No en la presentación aparentemente literaria de opiniones filosóficas, no en una prosa coqueta hinchada de tesis pretenciosas, ni tampoco en la utilización didáctica de recursos literarios. No, el punto de intersección se da en la técnica narrativa, la cual supone una suerte de actitud epistemológicamente semejante frente a la literatura y a la filosofía. ¿Es extraño, entonces, que un viejo aficionado a la filosofía analítica se incline por esta literatura? O lo contrario: ¿no es natural que quien en su adolescencia se deslumbró con la prosa de Borges se sintiera atraído por aquellos manuales de lógica escolástica y luego, con el correr de los años, por las preguntas de Wittgenstein?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de “Cartas credenciales”, discurso de la Ceremonia de ingreso a El Colegio Nacional, febrero 22 de 1996, en &lt;em&gt;Obras reunidas&lt;/em&gt;, F.C.E., México, 2004, pp. 499-506.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-901401031791138529?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/901401031791138529/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=901401031791138529&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/901401031791138529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/901401031791138529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/07/la-patria-era-el-lenguaje-alejandro.html' title='La patria era el lenguaje: Alejandro Rossi'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SHeWorkfV_I/AAAAAAAAAEc/VlzVxYJDk6M/s72-c/Rossi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-3923507360413446009</id><published>2008-07-05T07:59:00.003-05:00</published><updated>2008-07-08T16:18:41.289-05:00</updated><title type='text'>Recomendado del Dr. Calle: Carlos Marcucci</title><content type='html'>Si busca en Google, probablemente encontrará que Carlos Marcucci fue un formidable bandoneonista argentino, nacido en 1904 y muerto en 1957. Pero este recomendado del Dr. Calle debe de ser otro. Porque la editorial L.H. publicó una antología -"Trompitas pintadas"- mucho después del deceso del bandoneonista, y el compilador fue Marcucci. La misma editorial publicó "El chiste que más me hizo reir" (1972), de donde proviene el siguiente relato. Por ahora, por favor, a quien encuentre algo sobre este segundo Marcucci, le rogamos que nos lo haga saber. Aquí va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bernardo Jobson y su propia parte de atrás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No es lo mismo una conducta recta que un recto conducto." &lt;br /&gt;(Apocalipsis 14;5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernardo Jobson es una especie de oso de casi dos metros, más de cien kilos y un humor que puede llegar a desarticular a un autor de necrológicas. Cuando lo entrevistamos en el café La Paz no imaginábamos que podría relatarnos una anécdota tan descojonante, tan llena de desparpajo porteño, tan absurda y real como la que narró con lujo de gestos y ademanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todo comenzó con un dolor tremendo en el culo, un terrible dolor en el culo que hizo que tuviese que pedir el correspondiente permiso para la atención médica. Cuando me dirigía a la oficina del jefe pensaba más o menos lo siguiente: ...El problema es que el jefe no me va a creer ni una sola palabra de todo lo que le diga. Le he hecho tragar ya tantas milanesas, tantas albóndigas súper condimentadas que ésta no me la va a creer. Pienso en alguna excusa potable, pero me da un poco de bronca: ¿una vez que tengo una razón valedera para ausentarme de la oficina voy a tener que apelar a una mentira? ¿Tan mal anda el mundo?... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba en toda esa filosofía pero sabía que la dialéctica no me absolvía del dolor que tenía desde la mañana y que amenazaba con la posibilidad de que la gente me creyese un deforme, al margen de haberme transformado en la máxima atracción del día en el subte, al proferir unos chillidos austeros pero evidentes. Trato de sentarme pero en ese momento vuelvo a sentir como si una tachuela me hubiese penetrado hasta la garganta. Por supuesto, las tachuelas se supone que pinchan en el culo y la mía era una tachuela totalmente ortodoxa. No me podía sentar, no me podía quedar parado, no podía quedarme un minuto más en ninguna posición. Y le gustase o no al jefe, allá fui. Con la verdad no temo ni ofendo y me paro frente al escritorio del salomónico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Plata no hay —me ataja—, y si necesitás plata porque se te murió algún pariente, antes me traés el certificado de defunción. Mirá, ni siquiera con el certificado. Únicamente contra presentación del cadáver. &lt;br /&gt; —Jefe no quiero plata... —le digo, y agrego— por ahora. &lt;br /&gt;Porque en ese momento pienso que en una de esas voy a tener que comprar un remedio y ante la presentación de la receta no podrá decirme que no. Mirá vos —me digo— ¿cómo no se me ocurrió antes ese yeite? &lt;br /&gt;—Ni ahora ni nunca, ni siquiera a fin de mes... ¿Sabés que sos el único en la historia de esta empresa que cobra por adelantado? Ya tenés un mes de sueldo en vales... &lt;br /&gt;—Jefe, perdóneme, pero no estoy de humor hoy. Todo lo que quiero es permiso para ir al hospital. &lt;br /&gt;Hay que ver el conflicto que esto le produce. (¿Quién será : un pariente, un amigo, algún amor lejano…?)  Pero reacciona. &lt;br /&gt;—Sangre diste la semana pasada. Te fuiste a las 9 y no apareciste en todo el día. &lt;br /&gt;—Jefe, usted se confunde. Que yo mida 1,95 y pese 102, no quiere decir que si me sacan medio litro del vital elemento, no quede medio dopado. &lt;br /&gt;—Bueno, no sé, pero parientes vivos ya no te quedan, según me consta. ¿Quién es el moribundo ahora… &lt;br /&gt;Nadie. Soy yo el que quiere ir al hospital, ahora mismo. &lt;br /&gt;— ¿Qué te pasa? —esto lo dice enojándose consigo mismo, porque ya está entrando por la variante. &lt;br /&gt;—Jefe, no me lo va a creer. ¡¡No me lo va a creer!! &lt;br /&gt;No sé qué cara pongo, pero sí la que pone él. Se asusta: ¿Corazón, hígado, pulmón?, al mismo tiempo busca el término ese, difícil, ese término que cuanto mejor lo dice la gente, más se piensa en el gran médico que perdió la sociedad. &lt;br /&gt;— ¿Algún trastorno cardiovascular? &lt;br /&gt;Niego con la cabeza. &lt;br /&gt;— ¿Visceral? &lt;br /&gt;—Tampoco —digo. &lt;br /&gt;Y como ya está a punto de agotar su diagnóstico precoz, apela a lo increíble, a lo que no puede ser en esta época. &lt;br /&gt;— ¿Me imagino que no tendrá nada que ver con el sistema génito-urinario, ¿no? &lt;br /&gt;—Y, más o menos —le contesto—, tengo un grano en el culo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez minutos después estoy parado en el hall del hospital Pirovano mirando la guía de consultorios externos. Parezco un tailandés recién llegado buscando la temperatura media de Jujuy en la guía de teléfonos. No sé qué especialidad elegir: ¿"enfermedades secretas", "culología", "anología", "ojetología"? No figura ninguna, y a esa enfermera de la mesa de entradas no le pienso preguntar ni aunque me muera. Si fuera vieja todavía, pero no tiene más de 25 y hay que ver lo bien que está. &lt;br /&gt;El portero, o algo así, acude en mi ayuda. Y como todos los porteros tienen obligación de ser médicos frustrados, cancheros viejos, empíricos de la medicina, que lo ven a uno y ya saben lo que tiene, me pregunta: &lt;br /&gt;—¿Algún problema, señor? ¿Busca a alguien? &lt;br /&gt;—Sí, la verdad que sí. Pero no sé exactamente a quién. &lt;br /&gt;Juro que mi respuesta fue totalmente natural, pero él ya sospechaba algo turbio. &lt;br /&gt;— ¿Alguno de los doctores? &lt;br /&gt;—Sí, pero no sé cuál puede ser... &lt;br /&gt;Los puntos suspensivos fueron benévolamente acogidos por el portero. &lt;br /&gt;—Algún problema... —y mientras se apoya en una sonrisa comprensiva y paternal, agrega— Me parece que usted busca dermatología: primer piso, consultorio 23. Dígale al doctor que lo mando yo. &lt;br /&gt;—Perdón, ¿dermatología? Y... ¿qué atienden allí? Quiero decir, si uno tiene... &lt;br /&gt;— ¡Eh, por favor! Yo también tuve que ir cuando era joven... —y luego de asegurarse de que nadie lo ve, agrega—: tres veces. Claro, eran otros tiempos, ¿no? &lt;br /&gt;—Sí, no va a comparar —le ratifico, mientras pienso que dermatología no puede ser. Que la piel del culo me duele, que de eso no hay duda, pero que no hay relación. Además, me duele cada vez más y antes de tener que relatar, por segunda vez, la cruda verdad, me tiro un lance y digo: &lt;br /&gt;—Creo que es ortopedia. &lt;br /&gt;Como a cualquier personaje orillero, lo tumba el asombro. &lt;br /&gt;— ¿Ortopedia? Pero si usted camina lo más bien. &lt;br /&gt;—No vaya a creer, hay momentos en que no puedo... &lt;br /&gt;Comienza a decepcionarse, todo un caso social que él creía tener como primicia absoluta, ahora se le va diluyendo. &lt;br /&gt;—Ortopedia —le insisto—. ¿No es donde curan las enfermedades del ort*, o algo así? &lt;br /&gt;—Dígame, señor —me pregunta ya totalmente ofendido—. ¿A usted qué le duele? &lt;br /&gt;—Bueno, para serle franco... me duele el culo, ¿qué quiere que le haga? &lt;br /&gt;No tiene ninguna anécdota al respecto y no sé si me la hubiera contado en el caso contrario. Lo miro fijo. Ya me odia. Dice entonces secamente: &lt;br /&gt;—Vaya a la guardia. Ahí lo van a atender. Parece mentira. &lt;br /&gt;Cuando me dispongo a irme, la vocación lo traiciona y me dice: &lt;br /&gt;—Tómese un Geniol... o dos. &lt;br /&gt;Le agradezco la insólita receta y enfilo para la guardia. El continente americano se ha enfermado hoy, y me pongo en la cola. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las proporciones de la fila hacen dudar si llegaré vivo a que me atiendan, pero, a la vez, pienso que me da el tiempo suficiente, para ver qué le digo a la mina que está sentada en un escritorio y distribuyendo el juego como un hábil mediocampista: &lt;br /&gt;—Usted allí, usted acá... hoy está prohibido enfermarse del hígado, el reumatólogo tiene hepatitis... &lt;br /&gt;Pienso en lo que voy a decirle. &lt;br /&gt;—Me duele el recto (y todo el mundo pensando qué lástima, un muchacho con ese físico y maricón). &lt;br /&gt;—Quiero que me revisen el recto (y la misma conclusión, ahora ya sin ninguna duda sobre mi desviación sexual). &lt;br /&gt;—Busco al rectólogo (y lo mismo; éste quiere disimular que es maricón, lo cual no deja de ser peor. Por lo menos, que afronte su desgracia con altivez, caramba). &lt;br /&gt;La cola se acorta, faltan dos tipos y no sé todavía qué voy a decirle, entonces pienso que el punto que está delante mío me puede salvar. Quisiera ver cómo le explica él, que tiene bichitos juguetones, así aprovecho la bolada. Él entonces crea un antecedente y lo mío se hace menos grave. &lt;br /&gt;Cuando le llega el turno, la enfermera le pregunta nombre, apellido, edad, domicilio y por poco hincha de quién. Con soberbia cara de otario me acerco a escuchar el crucial diálogo. &lt;br /&gt;— ¿Qué problema tiene? —pregunta elle, y él, a punto de caérsele la cara de vergüenza por lo frágil ser humano que es, responde: &lt;br /&gt;—Tengo una uña encarnada. &lt;br /&gt;Pienso en la famosa clínica de diagnóstico que podríamos fundar el portero y yo y luego de dar mi filiación, la enfermera me mira y me pregunta con la mirada: ¿qué problema tiene? Yo, mudo. Finalmente accede al ritual. &lt;br /&gt;—¿Qué problema tiene, señor? &lt;br /&gt;—Bueno... tengo un dolor. &lt;br /&gt;Apoya la cabeza en la palma y me vuelve a mirar. Está esperando que le diga dónde. &lt;br /&gt;— ¿Sí? —me pregunta, dejando en el aire: "¿qué me dice?" &lt;br /&gt;—Sí —le contesto. &lt;br /&gt;El agitadísimo diálogo no deja de constituir una escena pintoresca que matiza la espera de todos los pacientes. Todos miran, detrás mío, no hay nadie. Esto puede durar todo el día. Pienso: "Ayúdame, miss Nightingale. Vos sabés de estas cosas". &lt;br /&gt;— ¿Dolores durante la micción? —me pregunta sutilmente. &lt;br /&gt;Dolores durante la micción parece el nombre de una mina de la sociedad colombiana, pienso. &lt;br /&gt;—No —le contesto. Y con un gesto le indico que siga intentando. &lt;br /&gt;— ¿Dolores génito-urinarios? —me pregunta ahora un poco enojada, y antes de que se le ocurra la próxima posibilidad dolorosa, un sifilólogo frustrado opina en voz baja para que lo oigan todos: &lt;br /&gt;¡Debe ser para dermatología, señorita! &lt;br /&gt;—Señor, por favor, ¡no podemos estar todo el día con esto! Si usted no me dice que le pasa ¿Problemas génito-urinarios? —Insiste. &lt;br /&gt;—Señorita —le digo con tono lastimero— no son génito-urinarios, pero... alguna relación tienen, no sé. El recto, ¿tiene algo que ver con el sistema? &lt;br /&gt;Claro, la palabra es un cheque al portador. La noticia entonces recorre el hospital, pero el epicentro del fenómeno se centra en la guardia. El tipo de la uña encarnada me mira diciéndome con los ojos: "no te da vergüenza, si yo fuera tu padre te volvía a romper el culo, pero a patadas", y una madre le dice a su hijo: "vos vení para acá", y lo protege instintivamente del deleznable sujeto. &lt;br /&gt;— ¿Tiene mucho dolor? —me pregunta. &lt;br /&gt;—Sí. Por momentos es insoportable. &lt;br /&gt;Un médico pasa por allí en ese momento y la enfermera lo detiene. Noto que habla de mí, el tipo me mira, como diciendo "sí, enseguida vuelvo", y sale. &lt;br /&gt;Como pese a todo la enfermera me ama, me informa que en seguida me van a atender. La decisión provoca la tradicional reacción popular. Hay murmullos contra la aborrecible enfermera, pero en medio de la indignación general surge la voz de la madre del niño que, dirigiéndose a nadie, es decir, a todos, dice: &lt;br /&gt;—Claro, y encima los atienden primero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La configuración edilicia de la guardia propiamente dicha es un monumento a la discreción. Con un grabador y una filmadora uno podría, en diez minutos, escribir los diez tomos del Testud. El médico llena una ficha y me pregunta qué me pasa. Debe tener 22 años a lo sumo. Me pregunto: "¿En qué año estarás? ¿Ya rendiste culo, vos?" &lt;br /&gt;—Mire —le explico—, desde ayer tengo un dolor bárbaro en el ano. Y ahora ya no puedo más. No me puedo sentar, no puedo estar parado, me duele si hablo. &lt;br /&gt;—Bueno, vamos a ver. Venga por aquí. &lt;br /&gt;A medida que recorremos el pasillo, va descorriendo las cortinas de los boxes, no sin provocar frecuentes chillidos, indignados, por favores y actitudes insensatas de quienes se ven sorprendidos con paños menores a media asta. Encontramos uno vacío, me ordena que me desnude y lo espere. En el box de al lado, el de la uña encarnada pega un grito y se traga una puteada que hubiera involucrado hasta al más remoto antecesor de la enfermera. Pienso: "la verdad, esto es mejor tomárselo en joda y cagarme de risa". A la sola mención del verbo defectivo, reflejo condicionado, diría mi psicólogo de cabecera, me entran ganas de ir al baño, vía recto. "Lo único que me faltaba, me digo, que me agarren ganas de cagar". El grito del de la uña encarnada va a parecer un susurro de amor comparado con el mío. Qué frágil y espiritual que es uno. Trato de engañarme y me digo que ya cagué. Mentira, me grita mi inconsciente, mientras pienso que algún día debo escribir un ensayo sobre la vida y la caca: dos cosas difíciles de aguantar. &lt;br /&gt;Como la temperatura ambiente no es la más propicia para quedarse totalmente en pelotas, me dejo la camisa y los zapatos, bien a lo grasa de balneario de Quilmes. Me siento en la camilla y me observo el aparato génito-urinario, como diría el portero. Da lástima. Replegado sobre sí mismo, parece el experimento de un jíbaro que ha reducido un bandoneón. Cuando el de la uña encarnada opina que prefiere que le corten el pie antes de que se atrevan a tocarle la uña otra vez, entra el futuro médico, orgullo de la familia. &lt;br /&gt;—Póngase en cuclillas —me ordena. &lt;br /&gt;Me pongo en cuclillas y pienso que lo único que falta es que me suene un disparo para que yo salga en busca de la meta. &lt;br /&gt;—Abra un poco más las nalgas. &lt;br /&gt;Las abro. &lt;br /&gt;—Un poco más —insiste. &lt;br /&gt;—Doctor, no crea que no quiero colaborar con la ciencia, pero mido 1,95. &lt;br /&gt;El tipo se ríe y me dice que está bien. &lt;br /&gt;Para distraerme un poco, bajo la cabeza y miro hacia atrás. Me pregunto cómo no manda todo a la mierda y se manda a mudar también él. El espectáculo es deplorable, pero siento las manos frías en ambos glúteos y dos pulgares acercándose sugestivamente por ambos flancos. Instintivamente me hago el estrecho. &lt;br /&gt;—No, por favor, quédese tranquilo. Así no puedo hacer nada. &lt;br /&gt;Le pido perdón y rindo la ciudadela. Los pulgares se asumen y se acercan a las puertas del palacio ya. "Vos tocame nomás, tocame apenas y te cago encima", pienso. Ostensiblemente acuciadas por la posición decúbito panzal, las ganas de cagar se acentúan y ahora sí, me niego rotundamente. &lt;br /&gt;El tipo se enoja y como ya ha entrado en confianza (después de todo ya me ha tocado el culo) me dice: "che déjese de embromar, parece mentira". (Lo que pasa es que no puedo abrirlo, qué carajo, llamalo como quieras, pero me cago, ¿qué querés que le haga?). &lt;br /&gt;Como sospecha algo, me pregunta: &lt;br /&gt;— ¿Qué le pasa? &lt;br /&gt;—Doctor, perdóneme, ¿pero usted quiere creer que justo ahora? &lt;br /&gt;Se agarra la cabeza y vuelve a reírse . &lt;br /&gt;—Está bien, pero aguántese. No hay otra solución. Yo necesito sólo unos segundos para palparlo. &lt;br /&gt;Tengo ganas de contestarle que yo también, pero para cagarme. No creo que el chiste le caiga bien. &lt;br /&gt;Como soy un gil, me pregunta cosas a medida que empieza otra vez la invasión. &lt;br /&gt;— ¿Es la primera vez que le pasa? &lt;br /&gt;—Y la última, téngalo por seguro. (Aunque tenga que cagar por la oreja el resto de mi vida). &lt;br /&gt;En ese momento, siento un alambre de púas recorriendo con libre albedrío las paredes iniciales de mi culo. Y pienso lo que debe estar gozando el de la uña encarnada. Pego un grito. &lt;br /&gt;—Quédese como está —me ordena el galeno—. Relaje los músculos. Enseguida vuelvo. &lt;br /&gt;Escucho que en el pasillo le pregunta a la enfermera dónde hay vaselina. La mera enunciación del noble lubricante para usos varios y aberrantes, me incita a salir corriendo despavorido, cuando advierto que la cortina se corre, entra alguien, doctora ella, y recorre con la mirada los hermosos y lascivos glúteos; luego va hacia el aparato génito-urinario propiamente dicho, me mira inquisitivamente, se va hacia atrás y vuelve a investigar la decoración en general, tuerce la cabeza convencida de que no hay nada que hacer (todo sería inútil), pide perdón y sale. En cualquier momento, deciden dejarme allí toda la mañana y cobrar entrada, pienso. &lt;br /&gt;Se vuelve a correr la cortina y entra mi anólogo de cabecera con un frasco de vaselina como para revisar a un mamut. Lo deja sobre una mesita y procede a colocarse unos guantes de goma. &lt;br /&gt;— ¿Es para evitar el embarazo? —le digo haciéndome el gracioso. &lt;br /&gt;No me contesta porque los guantes son más viejos que el tobillo y no sabe por dónde empezar. Cuando logra ponérselos, le asoman dos dedos, lánguidos y desnudos. &lt;br /&gt;—Un momentito —me ruega. &lt;br /&gt;—Doctor —lo paro—. ¿Tengo que quedarme así obligatoriamente? Me duelen los brazos, sin contar con que cualquiera puede entrar como recién. El show, es maravilloso, espectacular, francamente un asco. &lt;br /&gt;—No, quédese así. Y abra las nalgas todo lo que pueda. &lt;br /&gt;Sale y vuelve al rato. Esta vez acompañado de un colega, futuro anólogo. &lt;br /&gt;— ¿Fístula? &lt;br /&gt;—No sé. Todavía no pude palpar. &lt;br /&gt;— ¿Dolor? &lt;br /&gt;—Sí. &lt;br /&gt;—No se ve inflamación —dice el recién llegado desde la frontera con Bolivia. &lt;br /&gt;— ¿Qué te parece? &lt;br /&gt;—No sé. Palpá a ver qué pasa. Yo Ano V todavía no di. &lt;br /&gt;El colega desaparece. De pronto, la situación se hace tensa. Me vuelve a abrir sin más trámite, se acerca todo lo que puede y, jugando, decide auscultar de zurda. Le miro el tamaño del dedo, manos de pianista más bien no tiene. &lt;br /&gt;—Doctor, perdón, ¿pero usted piensa meterme eso adentro? —le pregunto con pánico. &lt;br /&gt;—Por supuesto —me responde mientras cubre de vaselina el dedo. &lt;br /&gt;—Pero dígame, ¿no tiene algo más... finito? &lt;br /&gt;—Bueno, escúcheme bien. Ahora va en serio. O se deja palpar o se va a su médico. &lt;br /&gt;Me dejo palpar. &lt;br /&gt;Cuando las galaxias explotaron en el núcleo central del universo, todo fue durante un instante un rojo que nunca se volverá a repetir, una explosión en el seno más íntimo de cada una de las estrellas que se expandieron por el espacio buscando con sus puntas el lugar cosmológico, horadando el infinito como floretes incomparables, mientras el sol, vagabundo desde la eternidad, buscaba exactamente el centro de todo el sistema, calcinando todo lo que encontraba a su paso en una carrera devastadora que superó continentes, desequilibró el nivel de la superficie de los planetas, emergieron montañas y los volcanes, que durante millones de siglos se habían aburrido en las entrañas mismas de la tierra, emergiendo también como bestias, como una estampida de búfalos inconmensurable vomitando el rojo inicial, hasta que Dios dijo: basta, paremos aquí si queremos formar un planeta". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernardo Jobson salía del quirófano ad hoc, horadado y profanado en lo más íntimo, con la orden de volver al otro día para ser observado por el especialista en el asunto, sujeto que le aplicaría un aparato "que se llamará todo lo rectoscopio que quieran &lt;br /&gt;—decía Bernardo— pero no deja de ser un fierro en el culo, hablando inteligentemente". En el momento de salir, el tipo de la uña encarnada apoyándose lastimosamente en uno de sus talones, va también hacia la salida. Jobson no sabe por qué, pero el tipo le sonríe y le dice: "¿Qué día, no?" al tiempo que camina junto a él. Jobson siente una de las famosas puntadas y se agarra del desuñado para no caerse, gesto civil y sin implicancias, que el tipo de acuerdo a lo visto, interpreta como un signo de amor a primera vista. Bernardo esboza otra sonrisa y entonces las cosas empeoran, porque el tipo de la uña, con cara de mufa, impotencia, asco y dolor a la vez, levanta instintivamente el pie de Aquiles y como Bernabé Ferreira en su tarde más gloriosa, le encaja una patada en el centro del culo. Por un segundo los dos se miran, sorprendidos. Después, al unísono pegan el grito inicial, el llamado de amor indio, pero de indio alzado, Tarzán navegando de liana en liana y llamando a todo el continente africano con voz tomada por un intempestivo resfrío e inmediatamente dan comienzo al primer festival mundial del cante jondo, no sin matizarlo, asiduamente con pasos de baile calé y danza rabiosamente moderna, todo por bulerías, claro está". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fuimos testigos de nada de esto, pero lo imaginamos tan patéticamente, tan en carne propia, que aún varios días después de nuestra conversación con Bernardo Jobson, titubeábamos tímidamente antes de sentarnos en una silla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado, por incitación del Dr. Calle, de: http://www.foro-virtual.com.ar/viewtopic.php?p=149420&amp;sid=636023aaa2bf0a68da130af751d871b0&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-3923507360413446009?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/3923507360413446009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=3923507360413446009&amp;isPopup=true' title='43 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3923507360413446009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3923507360413446009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/07/recomendado-del-dr-calle-carlos.html' title='Recomendado del Dr. Calle: Carlos Marcucci'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>43</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8175123361023518058</id><published>2008-06-14T15:07:00.004-05:00</published><updated>2008-06-14T15:10:46.737-05:00</updated><title type='text'>Filosofía de tahúr</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SFQlUW7k7UI/AAAAAAAAAEU/59TsYeBwR1M/s1600-h/Tah%C3%BAr.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SFQlUW7k7UI/AAAAAAAAAEU/59TsYeBwR1M/s320/Tah%C3%BAr.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211831700457581890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si hace un mes me desayuno &lt;br /&gt;con lo qu' he sabido ayer,&lt;br /&gt;no era a mi que me cachaban &lt;br /&gt;tus rebusques de mujer... &lt;br /&gt;Hoy m'entero que tu mama, &lt;br /&gt;"noble viuda de un guerrero", &lt;br /&gt;es la chorra de más fama &lt;br /&gt;que pisó la treinta y tres. &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y he sabido qu' el "guerrero" &lt;br /&gt;que murió lleno de honor, &lt;br /&gt;ni murió ni fue guerrero &lt;br /&gt;- como m' engrupiste vos - &lt;br /&gt;Está en cana prontuariado &lt;br /&gt;como agente 'e la camorra, &lt;br /&gt;profesor de cachiporra, &lt;br /&gt;malandrín y estafador&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Santos Discépolo, &lt;em&gt;Chorra&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Universidades, escuelas, gobiernos y empresas de toda laya se está cometiendo un atropello a la integridad profesional, y queremos denunciarlo. En todos esos sitios se expenden documentos, se dictan conferencias, se diseñan planes de acción, etcétera, cuyo remate invariable es algo como: "en definitiva, se trata de una apuesta por la democracia...", o por la academia, o por la educación, o por la niñez, o por lo que sea. Y ¿quiénes son los encargados de diseñar y ejecutar las apuestas? Pues asesores, profesores universitarios, Ph. Ds.; expertos en cualquier cosa, en suma. Pero nunca llaman a los verdaderos expertos, y aquí reside el motivo de nuestra queja. Exigimos que las autoridades competentes metan baza, y que la próxima vez que se diseñe un plan de desarrollo o cualquier cosa por el estilo en el que vayan a apostar, llamen a verdaderos y reconocidos expertos en este difícil arte, como don Noé Gómez de Pensilvania. No más usurpadores; los expertos están en los casinos y garitas. Nos van a perdonar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8175123361023518058?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8175123361023518058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8175123361023518058&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8175123361023518058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8175123361023518058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/06/filosofa-de-tahr.html' title='Filosofía de tahúr'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SFQlUW7k7UI/AAAAAAAAAEU/59TsYeBwR1M/s72-c/Tah%C3%BAr.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4595809767883162176</id><published>2008-05-22T11:29:00.005-05:00</published><updated>2008-05-22T11:39:27.249-05:00</updated><title type='text'>Tracamandada de escritores</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SDWglcLUFDI/AAAAAAAAAEM/in05FlKWMus/s1600-h/gang3.gif"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SDWglcLUFDI/AAAAAAAAAEM/in05FlKWMus/s320/gang3.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203241509575726130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace varias semanas publicamos en el blog de Camilo Jiménez un comentario sobre Somerset Maugham, en el cual citaba un pasaje famoso de su obra (de Maugham) dramática Sheppey. Camilo contestó entonces que quizá Somerset Maugham se había inspirado en un cuento de Las Mil y una noches. El doctor Calle, con su acostumbrada gentileza, nos explicó de dónde venía la cosa, y parece que la sarta de plagios es bien larga. El texto de Somerset Maugham:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Dice la Muerte: Había en Bagdad un mercader que envió a su criado al mercado a comprar provisiones, y al rato el criado regresó pálido y tembloroso y dijo: Señor, cuando estaba en la plaza de mercado una mujer me hizo muecas entre la multitud y cuando me volví pude ver que era la Muerte. Me miró y me hizo un gesto de amenaza; por eso quiero que me prestes tu caballo para irme de la ciudad y escapar a mi sino. Me iré para Samarra y allí la Muerte no me encontrará. El mercader le prestó su caballo y el sirviente montó en él y le clavó las espuelas en los flancos y huyó a todo galope. Después el mercader se fue para la plaza y me vio entre la muchedumbre y se me acercó y dijo: ¿Por qué amenazaste a mi criado cuando lo viste esta mañana? No fue un gesto de amenaza, le dije, sino un impulso de sorpresa. Me asombró verlo aquí en Bagdad, porque tengo una cita con él esta noche en Samarra.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma historia aparece en la compilación de Borges y Bioy Casares, Cuentos breves y extraordinarios, atribuida a Jean Cocteau y tomada del libro Le Grand Écart. La historia de Cocteau:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Un joven jardinero persa dice a su príncipe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no acaba la cosa. La historia aparece también en un libro de relatos de Bernardo Atxaga, Obabakoak. Y aparece también en uno de García Márquez, Cómo se cuenta un cuento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;El criado llega aterrorizado a casa de su amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señor —dice— he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amo le da un caballo y dinero, y le dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Huye a Samarra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra la Muerte en el mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza —dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No era de amenaza —responde la Muerte— sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta holandés Pieter van Eyck, por su parte, publicó la historia como si fuera un poema suyo. Cuenta Raúl Rossetti: “El sábado 10 de junio de 1995, apareció en el periódico holandés TROUW, un extenso artículo firmado por el escritor Herman Franke, destinado a dilucidar la autenticidad del famoso poema de Pieter van Eyck (1887-1954) titulado El Jardinero y la Muerte. Se trata de un poema sumamente popular en Holanda y algunas estrofas se pueden ver reproducidas en salas de esperas y otros lugares públicos, siendo su tema algo sumamente apreciado para la mentalidad calvinista, sostenida por el alto valor de la predestinación”. El artículo de Franke sirvió para hacer caer una buena cantidad de pantano –mezclado con otras cosas que no mencionamos por decencia— sobre la tumba de Pieter van Eyck.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor original (¿?) de la historia es el poeta persa Yalal Al-Din Rumi, del siglo XIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nosotros, pues, la disculpita de la intertextualidad nos sabe a lo que iba mezclado con el pantano que llovió sobre la nuca pelada y fría de van Eyck. ¿Afea el estilo de un autor poner simplemente “como en la hermosa historia del poeta sufí”? Nos van a perdonar, tracamandada de caballeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor parte de los datos los tomamos del blog de José Luis Rodríguez Pittí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota de Raúl Rosseti: http://www.desk.nl/~sur/00surroseti.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Página de José Luis Rodríguez Pittí: http://www.minitextos.org/2007/12/salomn-y-azrael-minipresentacin-edicin.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4595809767883162176?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4595809767883162176/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4595809767883162176&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4595809767883162176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4595809767883162176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/05/tracamandada-de-escritores.html' title='Tracamandada de escritores'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SDWglcLUFDI/AAAAAAAAAEM/in05FlKWMus/s72-c/gang3.gif' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-5787493388548270592</id><published>2008-04-29T10:02:00.005-05:00</published><updated>2008-04-29T10:10:02.818-05:00</updated><title type='text'>SEGUNDA SERENATA EN MEMORIA DE ORLANDO SIERRA</title><content type='html'>&lt;em&gt;Hace unos días nos encontramos hablando con Octavio Escobar sobre el tema del fútbol y por ahí llegamos al baile, sobre el que había comentado alguno de nuestros lectores. Entonces recordó (Octavio)tener un texto sobre su incapacidad para el baile y ofrecimos publicarlo en favor de nuestra clientela. Cuando llegó el ensayito descubrimos que era bastante largo y que además el tema del baile no era el eje. Pero como además habla de nuestro común amigo Orlando Sierra y, finalmente, nosotros hacemos lo que nos da la gana. Entonces lleven:&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;SEGUNDA SERENATA EN MEMORIA DE ORLANDO SIERRA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Música jamás oída, amada en antiguas fiestas"&lt;br /&gt;Alejandra Pizarnik&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses, pocos e hirientes para quienes somos sus amigos, fue asesinado Orlando Sierra Hernández por un hombre que desde la cárcel dice que se equivocó, que lo confundió con otro, para esconder a los autores intelectuales del crimen y sus razones, mezquinas y muy propias de este país. Quiero recordar hoy su silueta nerviosa, el rostro afilado del que una gafas redondas, siempre a media nariz, eran el complemento perfecto, su humor maravilloso, su memoria imposible, su dicción desatada, antes de pasar a un tema respecto al que él y yo conversábamos con frecuencia.&lt;br /&gt;Cuando en 1985 Orlando Sierra publicó su segundo libro, El sol bronceado, su futuro poético parecía asegurado: apenas veinticinco años, un puñado de premios regionales significativos, la admiración de quienes compartimos las aulas de la Universidad de Caldas con él y una muestra de sus textos en Poetas en abril, la antología de la revitalizada poesía colombiana. Fue entonces cuando la necesidad y sus otras pasiones se confabularon para convertirlo en escritor de muy pocos libros: salvo un volumen colectivo en el que demostró sus virtudes como analista político, sólo uno más, Celebración de la nube, publicado y editado por la Casa de Poesía “Fernando Mejía Mejía” en 1992.&lt;br /&gt;Uno de sus poemas más conocidos, Poética, dice: “Superar la tentación / del verso fácil / y el lugar común, / más también / (de ser posible) / evitar incluso el poema / que al fin de cuentas / la palabra es / (obviamente) / tan solo lo que sobra / del silencio” , pero a Orlando Sierra lo tentaba el rigor, no el silencio. Lector incansable, leía con la inocencia de un niño pero también con la perspicacia de un conocedor. “¿Sabes cómo presenta las personajes John Dos Passos?”, me preguntó una vez, para explicármelo luego con pelos y señales. “¿Cómo termina uno una novela que no se puede terminar?” me retó en otra oportunidad, para explicarme como lo hizo André Malraux. En cada libro hallaba los momentos, los giros que convierten al escribidor en escritor. Una vez, ante los grabados de la suite Vollard de Pablo Picasso, elaboró una teoría respectó a la manera en la que el que pintor español llegó a las deformaciones que le son características. No sé si acertaba o no, pero desde el punto de vista literario su apreciación era exacta. Y poco a poco, con una lentitud que las convirtió en póstumas, escribió sus novelas.&lt;br /&gt;Recuerdo mal los títulos. Orlando las contaba una y otra vez –culebrero, taumaturgo o payaso, según conviniera a su relato–,  relacionando los cambios, las mejoras que les hacía, y ese ejercicio de narración oral que al cabo de los meses depositaba en mis manos el original argollado, era su laboratorio de escritura, un espacio en el que generosamente aceptaba y rechazaba objeciones y consejos, incluso los que mi intolerancia trazaba con un lápiz rojo. Las novelas, entonces, se convertían en “la de Juanchaco”, en “la de las corbatas rojas”, en “la de Mosquera”, en “la de Saint-Nazaire”, producto de una beca que le concedió esta población francesa. Conservo dos títulos con exactitud: Para justificar a William Blake, una narración con muchísimos rasgos autobiográficos que los años fueron adelgazando y a la que mis compañeros de jurado no dudaron en conceder, para su culminación, una beca en una de las convocatorias regionales del Ministerio de Cultura, y Copia del muro de Berlín, que no pude leer porque incumplí la cita para recogerla. Ingeniosas, de fácil lectura, llenas de ese humor que hirió tanto a esos pocos que determinan lo que sólo Dios, en quien no creo, debería determinar, esas novelas competían en la mente de Orlando con sus poemas, también meditados una y otra vez, sopesados con el rigor que sólo entienden y practican los artistas verdaderos. En los archivos de su computador reposan, inéditos, muchos de ellos, los más, nostalgias de las muchachas a las que amó, certezas de la que amaba, declaraciones de amor al amor. &lt;br /&gt;En unas semanas, desconozco la fecha exacta, una edición bilingüe de La estación de los sueños, una de sus novelas cortas, aparecerá en Francia. Supongo que unos pocos ejemplares llegarán a Colombia. Entonces reiniciaremos una larga, una de esas interminables conversaciones de escritores, a pesar de todo y de todos.&lt;br /&gt;Otra de nuestras conversaciones surgió en su casa periodística, el diario La Patria, de Manizales. Una día de 1997, mientras hablábamos tal vez de fútbol, entró un fax que comunicaba un reconocimiento literario para mí. A Orlando lo sorprendió el título de mi libro, De música ligera. Cuando le expliqué que era una canción del grupo argentino Soda Stereo agachó la cabeza y me miró por encima de las gafas: “¿Y qué tenés que ver vos con un grupo de rock argentino?”.&lt;br /&gt;Creo que llegó el momento de reconocer lo que Orlando sabía: que mi interés en la música obedece a mi incapacidad para la música.&lt;br /&gt;La historia es simple: en la niñez y la adolescencia intenté varias veces convertirme en intérprete de un instrumento musical, todas sin fortuna. Tres, quizá cuatro profesores, empeñaron sus esfuerzos en acercarme al mundo de la guitarra pero yo nunca pasé del ejercicio mecánico de puntear algunas canciones de moda y la infaltable Nunca en domingo. Era rápido con los dedos, tenía por lo menos tanta disciplina como mis compañeros de curso y buena memoria, pero apenas desaparecían los números que servían de base para nuestras visitas guiadas por las cuerdas, era incapaz de conseguir lo que siempre quise: que alguien mencionara una canción y yo fuera capaz de acompañar su canto o de interpretarla sin necesidad de guías.&lt;br /&gt;Y mi frustración tiene otra faceta más vergonzosa y pública: soy un pésimo bailarín o, para ser más sincero, no bailo. Con los años aprendí a realizar un movimiento cansado, sin dinámica, que mi pareja acepta como baile aunque no es más que el peor remedo; mis pies van y vuelven de ninguna parte sea cual sea el ritmo que esté sonando. Tal vez por eso a la segunda edición de De música ligera, el libro que con toda seguridad me tiene hoy ante ustedes, le quite uno de los dos epígrafes que tenía, un poema que se titula Música para dos: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con sus dedos eternos&lt;br /&gt;la música teje&lt;br /&gt;un manto,&lt;br /&gt;un cobertor,&lt;br /&gt;un refugio para los imperfectos&lt;br /&gt;bailarines que, como tú&lt;br /&gt;y yo, sobre la pista,&lt;br /&gt;más que bailar,&lt;br /&gt;rítmicamente,&lt;br /&gt;se abrazan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inequívocamente consideré que la experiencia que plasma Javier Pascual Aguilar en un boletín que el Ayuntamiento de Madrid dedicó a las promesas líricas de los noventa –hoy su nombre no lo registran los buscadores de internet–, está más allá de mis alcances. Hace unos meses me consolé leyendo unos apartes del ensayo titulado El odio a la música , en que el escritor francés Pascal Quignard narra el uso que los nazis hacían de la música en los campos de concentración: “La música viola el cuerpo humano. Hace poner de pie. Los ritmos musicales fascinan los ritmos corporales. Cuando se encuentra con la música, la oreja no puede taparse. La música, al ser un poder, se asocia de hecho a todo poder. Su esencia es la desigualdad”, y apoya sus opiniones, entre otras muchas citas, en lo que escribió Primo Levi sobre los presos de los campos de concentración: “Sus almas están muertas y es la música la que las empuja, otorgándoles voluntad, como el viento lo hace con las hojas secas”, en una anotación de Tolstoi: “Allí donde se quiera tener esclavos, es necesaria la mayor cantidad de música posible”, y en el historiador griego Tucídides: “La música no está destinada para inspirar a los hombres en el trance, sino para permitirles marchar y permanecer en estrecho orden”.&lt;br /&gt;El texto de Quignard, verdaderamente impresionante, parece conferir una cierta grandeza, un hálito de rebeldía a la incapacidad de mis manos y mis pies, y apoya con argumentos muy sólidos mi coartada preferida a la hora del baile, el título de una novela de Norman Mailer, Los hombres duros no bailan, pero estaría dispuesto a desechar tan sapientísimas consideraciones por el obsequio súbito, sin aprendizaje alguno, del sentido del ritmo de una Celia Cruz o un Tito Puentes.&lt;br /&gt;Pero volvamos a la época en la que reconocía con mayor facilidad que me gusta ser el alma de la fiesta. ¿Qué posibilidad me quedaba? Cantar. Tengo una voz promedio que funcionaba mejor antes de que las hormonas la engrosaran. Uno de mis profesores de la primaria me inmiscuyó en un coro que atiborraba el precario escenario del teatro del colegio, con lo que conseguía que tres o cuatro de sus miembros terminaran por el piso a causa del calor y la hipoglicemia. A don Uriel, era su nombre y tenía un segundo apellido compuesto que siempre nos hizo creer que su chifladura lo llevaba a tener tres apellidos, le encantaba Nino Bravo. Para la conmemoración de una fiesta religiosa nos hizo ensayar, entre otras canciones,  Un beso y una flor, una de las composiciones de Armenteros y Herreros que hizo famosa el cantante valenciano. La víspera, cuando ya todos teníamos planchado el pantalón de paño y embetunados los zapatos, el padre rector –estudiábamos en un colegio arquidiocesano–, le sugirió a don Uriel que cambiara aquello del “beso”, que resultaba un tanto salido de tono, pese a las liberalidades del Concilio Vaticano II. El resultado fue que unos minutos antes de la misa los de la primera fila pasaron la voz de que en lugar de cantar: “Al partir, un beso y una flor”, entonaríamos: “Al partir, una rosa y una flor”, verso redundante y ridículo. &lt;br /&gt;La ceremonia comenzó y una a una nuestras interpretaciones se sucedieron. Después de retirar a los dos desmayados de siempre, don Uriel se aprestó a dirigir y a cantar “Una rosa y una flor” porque él, quien lo dudaba, era capaz de subir como Nino Bravo. Y lo hizo, pero a algunos sectores del coro la modificación de la letra no les llegó o les llegó distorsionada; su poderosa voz fue opacada por una confusión de sonidos en la que era indiscernible cualquier palabra. El caos reinó, las gargantas vacilaron, se perdieron los tiempos, y dos minutos y medio después finalizamos nuestra interpretación de “Una rosa y una flor” con más pena que gloria.&lt;br /&gt;Creo que esta experiencia infantil determinó mi sensibilidad para las letras de las canciones. Si, por razones pías, un cambio de dos sílabas provocó un fracaso tan estruendoso, había que respetar lo que los autores escribían y, por sobre todas las cosas, escucharlo y, años y libros después, invocarlo en la literatura. Como siempre, uno descubre el agua tibia; hace tiempo mucho escritores como Manuel Puig, Guillermo Cabrera Infante, Andrés Caicedo, Humberto Valverde o Luis Rafael Sánchez utilizaron la música popular en sus novelas y cuentos. En este sentido hay dos narradores que deseo recordar por la importancia que tuvieron para mí: el mejicano Alberto Huerta, quien escribió un pequeño libro de cuentos, Ojalá estuvieras aquí, que rinde un claro homenaje a una célebre balada del grupo inglés Pink Floyd, uno de mis preferidos, que se titula precisamente Whish You Were Here, y el peruano Alfredo Bryce Echenique, que desde sus libros iniciales de cuento, Huerto Cerrado y La felicidad Ja, Ja, convertía trozos de canciones en parte de su raudal narrativo, lleno de ironía y humor.&lt;br /&gt;Pero a pesar de todo esto, nunca conseguí darle una explicación plausible a Orlando Sierra respecto a mi relación con un grupo argentino de rock, y sospecho que su reclamo pedía una explicación general, una especie de estética o poética, si así lo prefieren, por algo en su libro El sol bronceado hay un homenaje a Louis Armstrong, “Saliva blanca de boca negra”  según sus palabras, una Carta poema a Daniel Santos en la que le dice: “Lo efímero (...) / es lo que más nos anda cuerpo arriba del alma. / Lo efímero, en últimas, es algo que también queremos.” , y un poema titulado Voz de siempre, que se refiere a Gardel: “Aún no eres ausencia Carlos / y es por eso que te esperamos, te seguimos esperando, / muy  a pesar de que por ahí se diga / que andas tomando mate con Contursi” .&lt;br /&gt;Fatalmente su pregunta se convirtió en angustia cuando fui invitado a la Feria Internacional del Libro de Bogotá para hablar de la música, la literatura y la ciudad, temas que alguien consideró cercanos a mí. Las prisas del cierre de edición del periódico le impidieron colaborarme, así que me fui a caminar, una actividad que casi siempre consigue aclarar mis ideas. En siete cuadras afronté, además del sonido ambiente de carros y gente, altavoces y radionoticieros, una muy variada muestra musical: Gloria Estefan glorificando la tierra donde ya no vive, Enrique Iglesias imitando los lamentables requiebros de su padre, Celine Dion impulsando más allá de las pantallas al célebre barco hundido en el Atlántico Norte, Silvio Rodríguez insistiendo en que ojalá pase algo que lo borre de pronto y Phil Collins interpretando los colores verdaderos de una canción que yo me acostumbré a escuchar en la voz chillona de Cindy Lauper. Cuando pasaba frente a un sitio en el que los adolescentes abren las puertas de sus vehículos y bombardean a los transeúntes con sus gustos, me interesé, por motivos que no vienen al caso, en una muchacha de casi veinte años, ciento sesenta y siete centímetros de estatura, largo y sedoso cabello negro, camiseta ombliguera, bluyín sin pretina que le quedaba perfecto –yo no sé si ustedes han notado que a muy pocas mujeres les quedan perfectos los pantalones sin pretina– y una disposición innata para bailar, para moverse –yo no sé si ustedes han notado que algunas mujeres tienen una disposición innata para moverse–. Bailaba a Shakira: cintura y cadera interpretaban Ojos así con una sensualidad inconcebible.&lt;br /&gt;Persuadido de la impertinencia de mi mirada, aceleré la marcha. En nuestro bar de siempre, para ayudarme a aclarar las ideas, la providencia puso al grupo de mis mejores amigos. Ya en posesión de una cerveza, comenté a mis acompañantes las dificultades que tenía para vincular Literatura, Música y Ciudad de una manera coherente, ajustada a mis pensamientos y digna de ser escuchada. En ese momento uno de ellos protestó por lo que nos imponían por medio de la rocola. Sus palabras fueron: "Otro vallenato, esto ya parece Bogotá".&lt;br /&gt;La supuesta correspondencia entre la capital del país y una forma musical de clara estirpe costeña despertó mi escepticismo frente a las clasificaciones que determinan qué son y qué no son literatura y música urbanas. Estoy convencido de que el género policíaco, por ejemplo, es casi exclusivo de las ciudades, y creo que el rock rara vez nace entre las plastas de vaca y las florecitas silvestres, pero dudo que la forma más sensata de basar estas relaciones sea pensando en el creador, siempre miembro de una minoría, y no en el oyente o el lector, parte mayoritaria y por igual activa de ese círculo vicioso –vicioso por lo adictivo–, del fenómeno artístico. Expresé tal inquietud a mis contertulios y uno de ellos me aconsejó:&lt;br /&gt;–Lo que tu ponencia debería preguntar, es si el hecho de que haya, por decir algo, treinta y cinco mil rockeros en Bogotá, que por x o y consiguen que los medios se solidaricen con sus propósitos y los difundan, hace que podamos identificar a Bogotá con el rock o con unas ciertas formas de rock, para ser más claros. Lo cierto es que en miles de buses, taxis y hogares los sonidos predominantes son los del aborrecible Diomedes Díaz, quien no sólo vence a la justicia, también la creciente fragmentación que convierte a Bogotá en muchas ciudades y en ninguna. &lt;br /&gt;Como ven, mis amigos se animan con cualquier discusión y tienen argumentos para todo. El más inteligente de ellos decidió extremar aún más las cosas:&lt;br /&gt;–A veces, cuando estoy frente al televisor, veo la propaganda de un refresco natural y dietético que pregona ser tan novedoso como lo fue en su momento el sonido de Liverpool y pienso si hace cuarenta años los habitantes del puerto inglés asumían el tal sonido de Liverpool, o si lo hacen hoy. Y hay otros sonidos, entiendo que cuando uno ve una camiseta estampada con el rostro de Kurt Cobain debe ubicarse en otro puerto, en Seattle. Yo le preguntaría a tus compañeros de mesa redonda si cuando Shakira pregona las mutilaciones sensoriales que le causa el amor, hay que pensar en Barranquilla.&lt;br /&gt;La ubicuidad de Shakira me hizo recordar que estoy más del lado de la literatura que de la música, así que después de pasar un trago largo les rogué que nos centráramos. Uno de ellos, que alguna vez trabajó en una editorial, atacó de inmediato:&lt;br /&gt;–Lo que yo quisiera es que me explicaran por qué algunos críticos, si vamos a aceptar que lo son, creen que sólo es posible una narrativa urbana en Colombia si sus autores viven en Chapinero y ventilan sus concepciones artísticas en las librerías y bares del sector, con lo que además de despreciar a la mayor parte del país, también privan de tales posibilidades al 99.9% de los capitalinos.&lt;br /&gt;Yo me pregunté de inmediato si estábamos frente a una explosión de resentimiento y procuré alejar la discusión de esos linderos. El resultado fue una nueva intervención de mi amigo el inteligente:&lt;br /&gt;–Lo que tú debes enfatizar es el dilema de qué ciudad es la ciudad. Pensemos, por ejemplo, en Medellín. Quién logra captarla realmente: ¿Mejía Vallejo? ¿Jorge Franco? ¿Héctor Abad? ¿Juan Diego Mejía? El caso de Cali es más curioso, dos libros casi contemporáneos, Qué viva la música y Bomba Camará, los dos interesados en el mundo juvenil, los dos coincidiendo en la salsa, y tan distintos, como si describieran ciudades diferentes.&lt;br /&gt;–Es que Caicedo y Valverde crecieron en barrios muy distintos –anoté yo, intentando hallar una verdad, un punto firme en el cual apoyarme. Un rechazo unánime a visión tan determinista me obligó al más absoluto recogimiento.&lt;br /&gt;–Ahora bien –continuó mi amigo el inteligente–, ¿cuál de esos libros es el que consigue mayor aceptación? Cuál le dice algo a las nuevas generaciones?&lt;br /&gt;Tal explosión triunfalista por parte de un caicediano recalcitrante provocó de inmediato una réplica:&lt;br /&gt;–¿Pero es que se puede aceptar que lo que sus habitantes oyen o leen constituye la identidad de una ciudad?&lt;br /&gt;–Aquí nadie lee ni siquiera el periódico –anotó rápidamente el exeditor. Castigamos su impertinencia con un silencio sobrecogedor que nos permitió enterarnos de que la rocola estaba reproduciendo los desvelos creativos de una niña española que imita con sus miembros famélicos a los gorilas o a los orangutanes, no estábamos seguros del simio.&lt;br /&gt;–Yo conozco un caso de concordancia casi mágica entre una ciudad y la música que oyen, o que oían, porque esto lo viví hace unos años.&lt;br /&gt;El amigo que habló siempre descubre concordancias mágicas, todos creemos que su cuenta telefónica se alarga con llamadas a Walter Mercado o a Walter Riso.&lt;br /&gt;–En La Dorada –prosiguió–, era facilísimo aprenderse las canciones de Helenita Vargas. Como es un puerto, un sitio de paso en el que los hombres no se quedan, las doradenses se acostumbraron a establecer relaciones sentimentales fugaces, con fecha de vencimiento tan claramente determinada como la de un yogur. Y Helenita Vargas cantaba algo así como: "Yo sólo quiero que me comprendieras y que al fin sintieras lo que yo por ti, ya no seas así, dime que sí, yo me conformo con besar tus labios y estar en tus brazos en la intimidad, no te pido más, no te pido más". Uno caminaba por La Dorada y oía la canción en diferentes puntos pero al llegar al hotel o a donde fuera ya se la sabía y la había visto practicar en los bares y en las calles.&lt;br /&gt;–¿Y La Dorada es una ciudad? –preguntó el inteligente.&lt;br /&gt;–Tiene el número de habitantes de muchas ciudades del Viejo Continente –replicó nuestro amigo el mágico.&lt;br /&gt;–Pero no es lo mismo una ciudad en Europa que una en Latinoamérica –explicó alguien.&lt;br /&gt;–¿Y cuál es la diferencia?&lt;br /&gt;Había llegado el momento de pasar un trago de cerveza.&lt;br /&gt;–La palabra clave es el ritmo –propuso mi amigo el mágico.&lt;br /&gt;–¿El ritmo? –preguntamos todos en coro.&lt;br /&gt;–¿Cómo es el rock? ¿Cómo son las ciudades modernas? –comenzó excitado–. La música tiene ritmo, los mejores escritores tienen una respiración, un ritmo, hasta García Márquez lo dice, y cada ciudad tiene su ritmo, su sonoridad y sus habitantes buscan una coincidencia, una concordancia...&lt;br /&gt;Apenas pronunció estas palabras todos nos volvimos hacia otro lado. Días después, cuando yo estaba ya en la fatídica mesa redonda, uno de los profesores que me acompañaba dijo algo muy parecido utilizando un lenguaje esóterico, apoyándose en infinidad de teorías y estudios. Escuchando su galimatías recordé la síntesis mágica que consiguió mi amigo aquella tarde, pero entonces no le tuvimos paciencia. Le pasó lo que a muchos compositores, a muchos letristas, como peyorativamente se les denomina: resolvió de un plumazo, como en una canción de tres minutos y medio, lo que no han podido dilucidar en simposios y paneles por todo el mundo.&lt;br /&gt;Cuando lo condenamos al ostracismo, nuestra propia discusión cayó en un agujero negro. Entonces ocurrió un milagro; nuestro amigo el inteligente dijo:&lt;br /&gt;–El fenómeno urbano es plural.&lt;br /&gt;No dijo nada más, pero todos, sin saber muy bien por qué y siguiendo rigurosamente el turno, decidimos convertir aquello en un juego:&lt;br /&gt;–Es polivalente –empecé.&lt;br /&gt;–Proteico.&lt;br /&gt;–Panóptico.&lt;br /&gt;–Plurisignificante.&lt;br /&gt;–Pancultural.&lt;br /&gt;–Pasmoso –dijo alguien muy recursivo.&lt;br /&gt;–Pandemónico, persistente, pantagruélico, perpetuo, planimétrico, pantomímico, parabólico, ponderable, perverso, paracrónico, provocante, períclito, paradigmático, paralizante, pirotécnico, prospectivo, prosopográfico, parcelable, permutante, piramidal, proyectivo, pujante, perimetral, permisivo, portentoso, preocupante, propincuo.&lt;br /&gt;–Pendejos –intenté detenerlos yo, pero siguieron.&lt;br /&gt;–Prosaico, protuberante, pululante, propagante, preponderante, preocupante, predial, polarizante, presente, principal, prioritario, problemático, procomún, perspectivo, pervertido, productivo, profundo, profuso, perdurable, progresista, proliferante, prolífico, promiscuo, poblacional, polisintético, panorámico.&lt;br /&gt;–Palpitante –volvió el recursivo.&lt;br /&gt;–Postcolonial.&lt;br /&gt;–Postnacional.&lt;br /&gt;–Postmoderno.&lt;br /&gt;–Póstumo –interrumpí yo con un grito.&lt;br /&gt;Lo siguiente fue una explosión de euforia y las felicitaciones mutuas por el amplísimo vocabulario de los cinco. Por alguna razón que no me explico, mis contertulios consideraron que el tema estaba agotado y pasaron al trascendental asunto de si la imagen de una de nuestras más populares cervezas debe ser Natalia París o Ana Sofia Henao.&lt;br /&gt;Abrumado por la charla con mis amigos, consciente de que las artes en la ciudad son un fenómeno palimpséstico, pluripotencial, prevalente y putamente difícil, volví al día siguiente donde Orlando en busca de ayuda.&lt;br /&gt;–Esto me acaba de llegar. Por lo que leí en la contracarátula, tal vez te ayude –me entregó un volumen y me despachó para la casa.&lt;br /&gt;El libro se llama Alta fidelidad, y es del inglés Nick Hornby. Rob Fleming, su protagonista, es propietario de una tienda de discos en un barrio de Londres. Su convivencia con Laura ha terminado y su depresión toma la forma de un monólogo en el que cuenta cuáles fueron las cinco rupturas amorosas más memorables de su vida, entre las que no está, por supuesto, el abandono de Laura. Esas cuarenta páginas iniciales nos permiten entrever su vida cotidiana, lo poco estimulante que resulta su trabajo, sus amplios conocimientos de la música pop y la manía de catalogar todo en la vida a través de listados: los cinco trabajos de mis sueños, los cinco mejores temas de un single, las cinco canciones más apropiadas para un velorio, las cinco situaciones más incómodas en la que ha estado, etcétera.&lt;br /&gt;Tras esta introducción, relata cómo afronta su nueva vida, convirtiéndola en la búsqueda de una explicación para su fracaso sentimental y en un repaso crítico de lo que son sus actitudes y vivencias. La música popular está presente todo el tiempo, sirve de explicación, comentario y justificación para todas las situaciones: "En una colección de discos hay todo un mundo, un mundo más simpático, más guarro, más apacible, más lleno de color, más sórdido, más peligroso, más adorable que el mundo en el que vivo; en él hay historia, geografía, poesía" . Combinando lo popular y lo culto, Hornby sumerge al lector en un entretenido mar de referencias que resultan más cercanas para los aficionados al pop inglés y estadounidense, al cine y la actualidad de la década de los noventa.&lt;br /&gt;Volví donde Orlando y le agradecí su recomendación. Cuando le comenté como era, me pidió que le devolviera la novela. Le aclaré que me la había regalado y que además Rob Fleming desaprobaría que la leyeran los admiradores de Tina Turner, Billy Joel, Pink Floyd y The Eagles, entre otros.&lt;br /&gt;–El que tiene esos gustos eres tú, no yo. A mí la que me gusta es Only You –y comenzó a tararear el antiguo éxito de The Platters con la expresión reconcentrada y feliz de un niño.&lt;br /&gt;Convencido de que no era Orlando quien me sacaría del apuro, decidí explorar mi biblioteca. Hallé una cita de Julio Ramón Ribeyro pero era demasiado larga y elusiva; Rilke resultó todavía más críptico; sé que en estos casos se consultan los textos de los expresidentes López y Betancur, pero no los tengo. Por fortuna recordé un fragmento de Truman Capote que ya use en otra ocasión y que me permite acercarme al final de esta intervención con cierta dignidad. Se refiere a la Nueva York de la postguerra y proviene de Color Local; ustedes juzgarán si es permutable, pertinente y provechoso , o simplemente puntual, peregrino y parcial. Dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es un mito; la ciudad, los cuartos y las ventanas, las calles que escupen vapor; un mito diferente para todos y para cada uno, una cabeza de ídolo con ojos de semáforo, que va haciendo guiños de un verde tierno o de un rojo cínico. A esta isla –flota en el agua dulce como un témpano diamantino– llámala New York, o dale el nombre que quieras; éste apenas si importa porque quien entra en ella desde la realidad mayor que es cualquier otra parte va sólo en pos de una ciudad, un lugar donde esconderse, donde perderse o encontrarse a sí mismo, donde construir un sueño en el que pruebas que tal vez, después de todo, no eres un patito feo, sino un ser maravilloso y digno de amor, como lo pensaste cuando te sentabas en el porche frente al cual pasaban los Fords; como lo pensaste cuando planeabas tu búsqueda de una ciudad" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capote habla de deseos y esperanza, de frustraciones y derrotas, de afecto y soledades. Refiriéndose a la ciudad que lo adoptó y también lo mató, Orlando Sierra escribió: “Por sus calles / el mismo mundo que gira en todas partes, / porque en todas partes / los hombre son solo un ovillo de aspiraciones y un no alcanzar el ave de los sueños / que es la dicha, la felicidad” . Uno de los narradores españoles del momento, Gustavo Martín Garzo, comienza uno de sus textos con estas palabras: “Creo que la canción, o al menos el mundo de las canciones que me suelen gustar, tiene que ver con uno de los anhelos básicos del hombre, el anhelo de la felicidad. A la hora de elegir una de ellas me decido en consecuencia por una canción de mi infancia, que es sin duda la época en que este anhelo resulta más impulsivo e irrenunciable” . El protagonista de D, ejercicio narrativo, del escritor venezolano José Balza, dice: “En la canción registraba yo, no sólo una memoria que me había precedido: las melodías que el tiempo prolongaba, que seguían escuchándose siempre y que yo había terminado por llenar con algunos recuerdos inventados o posibles, sino también cierta esencia, algo como un espacio mágico que la canción abre y no determina (...) El pequeño espacio de la canción popular crea una coincidencia (“un test colectivo, una pendejada sonora”, definiría Hebu) para la mas humilde señal del dolor, del sueño y lo transitorio, con la sensibilidad. Una canción renueva el tiempo, actualiza intensidades que habíamos forjado” . Confieso que hace tiempo ensayé el dudoso ejercicio de rastrear las actitudes y valores de las últimas generaciones a través de las letras de ciertas canciones que me parecieron significativas –Nací en el 53 de Víctor Manuel, Del 63 de Fito Paez y Mi generación de Andrés Cepeda–, partiendo de postulados similares.&lt;br /&gt;Si la ciudad es hoy el ámbito de lo humano, y la condición humana es el tema eterno e insoslayable del escritor, abordarlo es mucho más fácil cuando lo podemos acompañar con una buena banda sonora, una en la que se alternen las nostalgias y las alegrías, en la que una determinada canción mal cantada y peor bailada por alguien como yo, nos ponga eufóricos o nos recuerde a un viejo amigo que nos acompaña desde el silencio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-5787493388548270592?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/5787493388548270592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=5787493388548270592&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5787493388548270592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5787493388548270592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/segunda-serenata-en-memoria-de-orlando.html' title='SEGUNDA SERENATA EN MEMORIA DE ORLANDO SIERRA'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-5642811066134499455</id><published>2008-04-18T17:17:00.002-05:00</published><updated>2008-04-18T17:19:34.381-05:00</updated><title type='text'>Filosofía del fútbol</title><content type='html'>Como la entrada sobre fútbol causó cierta gracia, aquí ponemos una de las ediciones del programa de radio "La mala lengua", que no hace mucho teníamos en la emisora Radio Cóndor de Manizales (hasta que nos suspendieron dizque por groseros). Para todo el que disponga de 28 minutos en su bolsillo o tenga un insomnio bien berraco (a propósito: ¿cuál es la ortografía de 'verraco'?):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="335" height="85" id="divplaylist"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=4288082-a85" /&gt;&lt;embed src="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=4288082-a85" width="335" height="85" name="divplaylist" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-5642811066134499455?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/5642811066134499455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=5642811066134499455&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5642811066134499455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5642811066134499455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/filosofa-del-ftbol.html' title='Filosofía del fútbol'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-3713322259212894553</id><published>2008-04-16T11:00:00.001-05:00</published><updated>2008-04-16T11:03:29.686-05:00</updated><title type='text'>Tres rápidos del maestro</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SAYjO34h5-I/AAAAAAAAAEA/KyA1ls4Uazw/s1600-h/Onetti_716_c.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5189874359017269218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SAYjO34h5-I/AAAAAAAAAEA/KyA1ls4Uazw/s320/Onetti_716_c.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Para no fatigar ni al teclado ni a nuestra inmensa minoría de lectores, van aquí tres breves del maestro Juan Carlos Onetti. Ahí perdonan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La mano&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A los pocos días de entrar en la fábrica, cuando pasaba para ir al baño, oyó que algunas compañeras murmuraban y del murmullo le quedó el desprecio:&lt;br /&gt;–La leprosa.&lt;br /&gt;Por su mano enguantada, la que durante años anteriores al guante supo esconder en la espalda o en la falda o en la nuca de algún compañero de baile.&lt;br /&gt;No era lepra, no había caído ningún dedo y la intermitente picazón desaparecía pronto con el ungüento recetado. Pero era su mano enferma, a veces roja, otras con escamas blancas, era su mano y ya era costumbre quererla y mimarla como a un hijo débil, desvalido, que exigía un exceso de cariño.&lt;br /&gt;Dermatitis, había dicho el médico del Seguro. Era un hombre tranquilo, con anteojos de vidrios muy gruesos. "Le dirán muchas palabras y le recetarán nombres raros. Pero nadie sabe nada de eso para curarla. Para mí, no es contagioso. Y hasta diría que es psíquico".&lt;br /&gt;Y ella pensó que el viejo tenía razón porque, sin ser enana, su altura no correspondía a su edad; y su cara no llegaba a la fealdad, se detenía en lo vulgar, chata, redonda, ojos tan pequeños que su color desteñido no lograba mostrarse.&lt;br /&gt;Así que para el baile de fin de año que ofreció el dueño de la fábrica para que los asalariados olvidaran por un tiempo sus salarios, consiguió comprarse un par de guantes que escondían las manos y trepaban hasta los codos.&lt;br /&gt;Pero por miedo o desinterés nadie se acercó a invitarla a bailar y pasó la noche sentada y mirando.Al amanecer, ya en su casa, tiró los largos guantes a un rincón y se desnudó, se lavó una y otra vez la mano enferma y en la cama, antes de apagar la luz, la estuvo sonriendo y besando. Y es posible que dijera en voz baja las ternuras y los apodos cariñosos que estuvo pensando.&lt;br /&gt;Se acomodó para el sueño y la mano, obediente y agradecida, fue resbalando por el vientre, acarició el vello y luego avanzó dos dedos para ahuyentar la desgracia y acompañar y provocar la dicha que le estaban dando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Los besos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Los había conocido y extrañado de su madre. Besaba en las dos mejillas o en la mano a toda mujer indiferente que le presentaran, había respetado el rito prostibulario que prohibía unir las bocas; novias, mujeres le habían besado con lenguas en la garganta y se habían detenido sabias y escrupulosas para besarle el miembro. Saliva, calor y deslices, como debe ser.&lt;br /&gt;Después la sorpresiva entrada de la mujer, desconocida, atravesando la herradura de dolientes, esposa e hijos, amigos llorones suspirantes.&lt;br /&gt;Se acercó, impávida, la muy puta, la muy atrevida, para besarle la frialdad de la frente, por encima del borde del ataúd, dejando entre la horizontalidad de las tres arrugas, una pequeña mancha carmín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Mañana será otro día&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La lluvia había dejado las Ramblas casi vacías y sólo quedaba gente agrupada en el café encristalado donde, desde meses atrás, no la dejaban entrar.&lt;br /&gt;La Sonia, de pie en el portal de la casa vacía, vio que la lluvia pasaba fatigada, amansa llovizna, la vio cesar mientras crecía el frío del viento, y pensó que aquello era un signo de buena suerte. Un poco más lejos, del otro lado del ancho paseo, las luces de la ciudad comenzaban a encenderse. Empezaba la noche y respirando el aroma tristón de su abrigo mojado, la Sonia pensó que también empezaba la esperanza. Sonrió, sin creer de verdad, como una niña a la que le recitaban un cuento ya oído e inverosímil.&lt;br /&gt;Volvió a tantear la rizada peluca rubia y con gran cuidado- tenía las uñas muy largas- fue estirando las medias caladas que sostenía el portaligas.&lt;br /&gt;Volvió a sentir hambre y recordó que tenía un sándwich de jamón en el bolso. Pero no podía estropear el dibujo de boca que se había hecho con el rouge y con tanto cuidado. También recordó que hasta fin de mes estaba en orden con la policía y se obligó a caminar, acercándose al borde de las aceras para sonreír a los coches, mover las caderas y detenerse fingiendo buscar algo en la enorme cartera. Pero nada, nadie, y sin dinero para probar suerte en los bares donde todavía le dejaban entrar.&lt;br /&gt;Era la noche y después fue la madrugada en el barrio sucio de la gran ciudad. Y Sonia, ya sin hambre, casi sin esperanzas continuaba caminando sobre el dolor de los tacones de aguja.&lt;br /&gt;Se repitieron los diálogos breves con los hombres que pasaban.&lt;br /&gt;– Vamos. ¿Vienes?– Que te den por saco.– Eso quiero. También yo te puedo dar si quieres enterarte.&lt;br /&gt;Hombres y hombres y su asco por ellos. La luz limpia amenazaba llegar desde el puerto y las otras se iban apagando. Subió las escaleras pisando con las caras medias de seda. Abrió la puerta manchada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Cómo te fue?– Como la mierda, nena. Estoy hambriento. Creo que teníamos una lata de sardinas y quedó pan del desayuno.&lt;br /&gt;El chico, moreno y flaco se levantó de la cama y se puso a revolver el armario; dijo con voz de mimo y queja:&lt;br /&gt;– Todavía no me besaste.– Ahora.&lt;br /&gt;Frente al espejo la Sonia se quitó la peluca y se acarició las mejillas.&lt;br /&gt;–Otra vez barbuda.&lt;br /&gt;Después se desnudó y estuvo mirando los pechos hinchados con parafina y el sexo que le colgaría tembloroso e inútil hasta después de las sardinas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-3713322259212894553?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/3713322259212894553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=3713322259212894553&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3713322259212894553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3713322259212894553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/tres-rpidos-del-maestro.html' title='Tres rápidos del maestro'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/SAYjO34h5-I/AAAAAAAAAEA/KyA1ls4Uazw/s72-c/Onetti_716_c.png' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-5042270457880875114</id><published>2008-04-15T10:25:00.002-05:00</published><updated>2008-04-15T10:27:18.952-05:00</updated><title type='text'>No me gusta el fútbol</title><content type='html'>&lt;em&gt;(Nosperdonarán, queridos lectores, por este texto. Pero no puedo más y necesito desahogarme)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pensé, en un principio, en escribir los típicos chistes que hago cuando en grupos de amigos les argumento por qué no me gusta el fútbol: digo cosas como que no sé diferenciar entre un marcador de punta y un bolígrafo Parker, que no me gustan los espectáculos de piernas peludas, que no entiendo por qué no le dan un balón a cada uno para que no tengan que pelearse y otras tonterías de esas.&lt;br /&gt;Pero el creciente número de amigos que por estos días no tienen otro tema, me ha hecho meditar mejor este asunto. Debo decir con tristeza que soy uno de esos hombres que llevan sobre sí el estigma de no gustarle el deporte del que más se sabe en el mundo.&lt;br /&gt;Pero he de reconocer, también, que no es su culpa, que tal vez soy yo. Así que esta es la historia de mi tragedia: Los domingos no hay que ver en televisión y mis amigos están en el estadio gritando obscenidades al árbitro mientras yo trato de encontrar en un libro la respuesta a mis problemas.&lt;br /&gt;Cuando salgo con ellos, el tema llega siempre, e irremediablemente, a la cuestión de la esférica y en ese momento siento que están hablando en tailandés.&lt;br /&gt;Todos son términos desconocidos. El otro día los escuché hablar muy seriamente y como si fuera un gran secreto del 4-4-2 de cierto equipo. Pensé que era una especie agüero y lo jugué en el chance. No dio resultado (cayó con el Chontico y no con Cruz Roja).&lt;br /&gt;Además por más que digan que el fútbol sólo tiene 17 normas básicas, nunca puedo con la número once, también conocida como fuera de lugar. Hasta donde yo sé todas las reglas tienen una excepción y esta tiene cuatro. No, así no se puede. Me explican 100 millones de veces y no puedo llevar a la práctica toda esa sarta de palabras, lo que me hace exasperarme. Además ellos se enojan después de explicarme 100 millones de veces, no entienden que no pueda con una cosa tan "básica"… básica una amiga que me decía que tanta claridad confunde.&lt;br /&gt;Y qué es eso de stopper… ¿un bombillo de un carro? Y ni traten de explicarme lo del gol que vale doble de visitante, pero sólo en unos casos.&lt;br /&gt;Cuando miro el periódico veo tres tablas distintas. Pregunto por qué el Nacional está de primero en una y de once en la otra, que cómo es eso y, claro, me miran como a bicho raro. Ya ni se toman el trabajo de contestar.&lt;br /&gt;No me gusta el fútbol porque de niño mi papá no me dejaba salir a jugar. Porque una vez me regalaron un disfraz de René Higuita y me metí a un equipo y resultó que el uniforme no bastaba para tapar y me metieron cinco goles (en los primeros y únicos cinco minutos que he jugado para un equipo en mi vida), porque todos me gritaban Higuita en la calle y se burlaban de mí, porque me da miedo del balón, porque no puedo aprenderme los nombres de los jugadores de memoria y no sé ni mi interesa si Pelé fue mejor que Maradona, porque NO me gusta el fútbol.&lt;br /&gt;No es una postura, es una tragedia, como ser musulmán en Estados Unidos, o antiuribista en Colombia. Quiero que me guste (no Uribe, el fútbol), pero ya no sé qué hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-5042270457880875114?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/5042270457880875114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=5042270457880875114&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5042270457880875114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5042270457880875114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/no-me-gusta-el-ftbol.html' title='No me gusta el fútbol'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-9033074565705111846</id><published>2008-04-10T10:24:00.005-05:00</published><updated>2008-04-11T10:20:18.676-05:00</updated><title type='text'>Orlando Mejía: el enfermo de Abisinia</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R_6KaMZY4pI/AAAAAAAAAD4/bS__8ODDIaU/s1600-h/Abisinia.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187736003386335890" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R_6KaMZY4pI/AAAAAAAAAD4/bS__8ODDIaU/s320/Abisinia.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Mejía, el otro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que Orlando nos propuso que presentáramos su libro, Pablo Rolando me dijo más tarde que iba a releer toda la obra de Rimbaud para ponerse en mejor contexto. Como sólo he leído las Iluminaciones y Una temporada en el infierno, creí prudente guardar silencio y le dije que por mi parte haría lo mismo.&lt;br /&gt;Aunque la palabra relectura no se aplicaba a mí, decidí que no podía quedarme atrás, así que busqué un tomo enorme que hay en la biblioteca del INEM con las obras completas de Rimbaud que incluye, además, unos cuentos que escribió cuando tenía seis u ocho años.&lt;br /&gt;Pero pronto me cansé, mi fuerza de voluntad no es la de Pablo y mejor me dediqué a El enfermo de Abisinia. Aunque he de confesar que no fue nada de lo que esperaba: no estaba lleno de datos eruditos, los personajes no eran ni buenos ni malos y el estilo… el estilo era, como decirlo… diferente, totalmente diferente. Mierda, pensé. Pero si este no es Orlando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El traductor&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Acercarme a El enfermo de Abisinia me deja la sensación de estar leyendo una traducción. Es más, es un libro que uno preferiría leer en el idioma original.&lt;br /&gt;Y no es que se trate de una mala versión, sino de que está tan bien que uno no deja de preguntarse si el original será mejor o si hay matices que uno entendería del todo leyendo en el idioma original. El enfermo me recuerda las traducciones de Rimbaud que hace Arturo Gómez, tal vez las mejores, de estos parajes. Y son precisamente esas, las de Gómez, las que hacen que uno quiera saber francés y sumergirse en las palabras del autor sin más intermediarios que las propias torpezas filológicas.&lt;br /&gt;Me parece una traducción por el tono, por el tufo, por el afrancesamiento, por esa lejanía que tiene el libro con nosotros los colombianos en sus formas y sus asuntos. Tan diferente de Orlando Mejía que me cuesta trabajo pensarlo escrito por él.&lt;br /&gt;Puede ser que como ocurrió con Homero, según nos relata Bernard Shaw, este libro no lo escribió Orlando Mejía, sino un hombre también llamado Orlando Mejía y de ahí la confusión, de ahí que esté atribuyéndole estas palabras que no reconozco como suyas.&lt;br /&gt;Pero lo cierto es que toda auténtica literatura deja de pertenecerle a su autor (y retorno a Borges). Deja de tener un idioma y una patria y puede entenderse como su patente de corso el hecho de que se convierta en hija de todos los hombres, en ciudadana del mundo. Es un poco lo que siento con este libro, que se rehúsa, se niega a su origen y se proclama. Es quizás esto lo que vieron los editores cuando decidieron publicarla en España y luego ponerla en circulación en América Latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La cuarta es la vencida&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Esta es la cuarta novela que conozco de Mejía. Y de todas es la más ligera, la menos erudita, la más sencilla, pero no por eso carece de cuerpo, de datos, de complejidad. Es que en El enfermo todas esas cosas hacen parte de la relojería que no ve el lector. El médico Mejía, el investigador Mejía hicieron la tarea, escrutaron la vida de Rimbaud hasta la saciedad, literalmente, hasta el tuétano. Lo bueno es que Orlando descubrió que al lector no le importa, que no queremos saber todos los datos que el autor tiene en la cabeza, lo que queremos es que el autor los sepa para que construya un personaje creíble, fuerte, cercano.&lt;br /&gt;Se podría decir que en este libro Orlando ha logrado ese difícil arte de ocultar con perfección los hilos y los artificios que el escritor usa. Además alcanza un tono muy diferente al de los personajes de sus otras novelas. Lepelletier es un ser completo y complejo desde que escribe la primera palabra. El lector se cansa pronto de él como de la vecina chismosa, pero no puede dejar de escuchar sus cuentos, sus particulares versiones, su insufrible amaneramiento y su amor oculto por un poeta que no se fija en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los personajes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El propio Rimbaud, tan adulto, tan flemático, tan místico, nos parece al principio muy distante del poeta niño que todos tenemos en la cabeza como estereotipo de rebeldía, belleza y lirismo, pero se hace más creíble y más humano a través del libro, cuando entendemos el contexto en el que vive, el desierto que lo rodea, la cultura que lo pregna y la religión que lo atrapa; no como a un fanático sino como a un científico que se entrega a su objeto de estudio.&lt;br /&gt;Personalmente, me encanta el libro porque el personaje podría no ser Rimbaud, podría ser cualquier otro, un poeta francés desconocido de verdad, uno que obedeciera al destino de olvido impuesto por Lepelletier, y el libro tendría la misma gracia, el mismo encanto.&lt;br /&gt;Es más, casi preferiría que no fuera Rimbaud. Al principio fue más difícil apreciar el libro precisamente porque tenía la cabeza llena de imágenes, de fantasmas, de elucubraciones acerca de cómo debía ser la vida del poeta en África y creo que en el fondo me negaba a que alguien más me la contara, me dijera cómo debió ser. Y además que tuviera el descaro de hacerlo en una novela.&lt;br /&gt;Hace tal vez cuatro años presente, acompañado de Gloria Luz Ángel, otro libro de Orlando: Extraños escenarios de la noche. Un libro fantástico por lo demás, inscrito en ese difícil género naciente que es la literatura de no ficción.&lt;br /&gt;Sin embargo, y vuelvo a insistir sobre esto, es un Orlando muy diferente el que leo ahora, es más, para los que lo conocemos de hace años es también muy diferente el que vemos ahora.&lt;br /&gt;Y no es que no fuera un escritor maduro en esos días de Extraños escenarios, por el contrario. Lo que sucede es que ahora tiene más oficio, más técnica si se quiere, parece menos preocupado cuando escribe. Lo cual no debe leerse de esa manera, una cosa es que parezca que uno está menos preocupado y otra es que no lo esté. Cómo ya dije al lector no le importan las horas de insomnio del proceso creativo, por eso si se ven el asunto empieza a ir mal.&lt;br /&gt;Para la muestra un botón: tanto en esta novela como en La Casa Rosada, la primera novela publicada por Orlando, aparecen personajes médicos. Yo diría que ambos son eruditos, sabios en sus profesiones. Pero mientras que el de La casa se regodeaba mostrando todos sus conocimientos, el médico de Rimbaud, se asusta de su saber, entiende que además no le ha servido cuando lo ha necesitado, son personajes cercanos al autor, pero el segundo está construido con mucha más independencia que el primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Oriente – Occidente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Podría alegarse que el médico de La Casa Rosada es un médico de occidente en el futuro, mientras que el otro, es uno de oriente en el pasado. Sin embargo no es allí donde radica la diferencia, es que Mejía Rivera ha perdido inocencia, ha ganado en juego, en astucias con el lector.&lt;br /&gt;Sin embargo esa dicotomía oriente-occidente sí aparece en este libro, pero no de esa forma tan manida, tan llena de lugares comunes, que a veces nos depara la literatura.&lt;br /&gt;La riqueza del viaje es un pretexto perfecto. Rimbaud sufre una transformación, África, lo cambia, pero no a través de grandes descubrimientos místicos, no con un ángel que se le anuncia, que le dice lo que debe hacer, sino a través de los sufrimientos, de los engaños de los hombres, que son tramposos y malvados aquí o allá. El poeta se redescubre en su soledad, en las noches eternas y desérticas. Comienza un viaje solo y lo termina solo, su transformación tiene que ver con la contemplación, la pasividad, la renuncia, en contraposición con su vida anterior de impulsividad, movimiento y desenfreno.&lt;br /&gt;Rimbaud se entrega al sufismo, parece entender por qué debe dejar de escribir a partir de las palabras del sufi Mustafa - Alawi: "la realización de la Unicidad Divina, o el objetivo último del sufismo, no es lo que está escrito en las hojas de papel o lo que pronuncian los charlatanes. El tawhid son las huellas que dejan en los amantes y lo que brilla de su luz en los horizontes" … “no es algo que se pueda expresar con palabras, sino una certidumbre absoluta”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La teoría&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El libro juega con una teoría, una causa diferente de la muerte de Rimbaud. Orlando cree probable a partir de sus estudios semiológicos que esta teoría literaria puede ser confirmada a través de la exhumación de los huesos del poeta.&lt;br /&gt;Aunque esto no sea cierto, la teoría tiene fuerza literaria. Es creíble dentro de la historia y presagia, a la manera de los relatos fatídicos, cierta fuerza del destino sobre el hombre. El poeta maldito está condenado al oprobio de morir como un sifilítico. Aquellos que pueden cambiar la versión están condenados a morir antes de poder enmendar el daño o a tomar decisiones demasiado tarde.&lt;br /&gt;Hay una mueca del destino, un hado funesto que surca todo el libro, solo al final nos damos cuenta de que el azar que parece regir todo, es una de las múltiples máscaras del destino. Asistiremos a un último acto conocido, una representación en la que los actores ignoran su papel, pero lo siguen al pie de la letra.&lt;br /&gt;Incluso cuando se detienen y se enfrentan a su destino están recitando. Rimbaud parece intuirlo mientras estudia los textos sagrados. Pero al regresar a su patria, regresa su antigua condición. De morir en Abisinia sería un santo, hubiera soportado estoicamente, pero el regreso trajo consigo también la rebeldía, el miedo, el dolor que no puede soportarse.&lt;br /&gt;El enfermo de Abisinia es también a su vez una dolorosa confirmación de este presagio, del sino del desprestigio que no podrá recuperarse, porque al fin esta es tan solo una ficción. Y si por casualidad encierra la verdad, contada así, será como una broma macabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Orgullo regional&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No podría finalizar sin hablar un poco de ese orgullo regional que tendemos a sentir tan rápidamente porque le va bien a nuestros escritores. La verdad es que no estoy muy seguro del porqué de tanta alharaca. Puedo entender que un pueblo sea cafetero, ganadero, minero… pero literario, no creo.&lt;br /&gt;Que a Orlando le vaya bien no va a hacer que en este pueblo haya más buenos escritores, a lo sumo más envidiosos. Pero este es un camino solitario. Nadie enseña a escribir, como sí a cosechar o a criar ganado.&lt;br /&gt;Es muy poco probable que lleguen a Manizales las hordas de editores españoles buscando más talentos como Orlando. Y aunque llegaran, estoy seguro de que se irían decepcionados. No hay aquí, ni en ninguna parte, minas de literatos.&lt;br /&gt;Este es un trabajo solitario, sin hinchas. Bien por Orlando, pero este es el comienzo. Pero publicar un libro es como perder algo que ha sido de uno y de pronto todo el mundo se pone. A mí me deja cierta sensación de soledad y vacio. Y hay que volver a comenzar, porque en este oficio, siempre estamos comenzando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-9033074565705111846?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/9033074565705111846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=9033074565705111846&amp;isPopup=true' title='62 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/9033074565705111846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/9033074565705111846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/presentacin-del-libro-de-orlando-meja.html' title='Orlando Mejía: el enfermo de Abisinia'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R_6KaMZY4pI/AAAAAAAAAD4/bS__8ODDIaU/s72-c/Abisinia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>62</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6786972856588692190</id><published>2008-04-09T02:48:00.006-05:00</published><updated>2008-04-09T04:05:30.821-05:00</updated><title type='text'>Alta calidad: sin comentarios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R_x434WCgmI/AAAAAAAAADw/qs9jC7Zzg3s/s1600-h/Acreditaci%C3%B3n.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R_x434WCgmI/AAAAAAAAADw/qs9jC7Zzg3s/s320/Acreditaci%C3%B3n.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187153772236931682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El año pasado, la Universidad de Caldas recibió la “Acreditación de alta calidad” por parte del Ministerio de Educación. En la exaltada nota de prensa que celebraba la catástrofe, se dice:&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Para el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), reunido en el mes de agosto, la Universidad de Caldas “ha logrado niveles de calidad suficientes para que, de acuerdo con las normas que rigen la materia, sea reconocido públicamente este hecho a través de un acto formal de acreditación institucional.” &lt;a href="http://www.ucaldas.edu.co/index.php?option=com_content&amp;amp;task=view&amp;amp;id=505&amp;amp;Itemid=487&amp;amp;date=2008-06-01"&gt;http://www.ucaldas.edu.co/index.php?option=com_content&amp;amp;task=view&amp;amp;id=505&amp;amp;Itemid=487&amp;amp;date=2008-06-01&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En uno de los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:courier new;" &gt;actos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;de presentación del informe que la institución expendió para obtener el dudoso honor, estaban todos los directivos: rector, vicerrectores y demás. Al fondo, en la pared, en la parte alta, una gran diapositiva de Power Point, proyectada con Video Beam, en la que, encima de la fotografía espantosa de una sinuosa carretera, aparecía el siguiente epígrafe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: right;" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Caminante no hay camino, se hace camino al andar.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y el crédito respectivo y erudito:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: right;" class="MsoNormal"&gt;Joan Manuel Serrat.&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: left;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;A pesar de que prometí no comentar, no me aguanto: como decía el maestro Echandía,"y después dicen que el hijueputa es uno".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6786972856588692190?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6786972856588692190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6786972856588692190&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6786972856588692190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6786972856588692190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/alta-calidad-sin-comentarios.html' title='Alta calidad: sin comentarios'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R_x434WCgmI/AAAAAAAAADw/qs9jC7Zzg3s/s72-c/Acreditaci%C3%B3n.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4692988288240243364</id><published>2008-04-03T17:17:00.001-05:00</published><updated>2008-04-03T17:17:59.082-05:00</updated><title type='text'>Cacha: poesía empaquetada en picapedrero</title><content type='html'>En Pensilvania, Caldas, hay un picapedrero que también es loca, y retardado. Le dicen Cacha. Una vez, monté un bar con un amigo, y se me ocurrió que Cacha podría ser un estupendo mesero. Lo contratamos pues, le compramos un vestido con corbatín y lo aleccionamos diciéndole que se esmerara en atender a los clientes con mucha elegancia. Entró la primera pareja, la prueba de fuego para Cacha. Se acercó ceremoniosamente a la mesa, puso sus enormes manos en la cintura, ladeó un poco la cabeza y, con una voz delgadita y maricona, le preguntó a la chica: “¿Qué deseas de bogar?”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4692988288240243364?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4692988288240243364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4692988288240243364&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4692988288240243364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4692988288240243364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/04/cacha-poesa-empaquetada-en-picapedrero.html' title='Cacha: poesía empaquetada en picapedrero'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-566491216110432156</id><published>2008-02-16T13:53:00.002-05:00</published><updated>2008-02-16T14:00:38.114-05:00</updated><title type='text'>El gran Gatsby: Francis Scott Fitzgerald</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nació en los Estados Unidos en 1896, y es uno de los más grandes poetas del derrumbe humano. No es una casualidad que sus propias notas autobiográficas se titulen “The Crack-Up” (El hundimiento). Su legado está asociado a ciertas imágenes que resumen perfectamente la condición de la derrota: un hombre que mira desde afuera, a través del vidrio de una ventana, en medio de la lluvia, la fiesta que ocurre adentro, en el lujoso salón; el individuo que, después de llevar una vida disipada, intenta recuperarse sinceramente, pero su pasado pesa tanto que le impide seguir adelante (la frase final de su más brillante novela, “El Gran Gatsby”, dice: “Y así vamos adelante, botes contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado”). En uno de sus cuentos, “La década perdida”, un arquitecto despierta después de una borrachera de diez años, y ve todas las cosas como si fueran completamente nuevas, como si hubiera estado viviendo en otro planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obsesionado por el fracaso, no fue sin embargo un derrotista, aunque algunas de sus más famosas frases sugieran esto último: “en la noche negra del alma siempre son las tres de la madrugada”, “enséñame un héroe y te escribiré una tragedia", “el dinero ha aniquilado más almas que el hierro cuerpos”, “toda vida es un proceso de demolición”. Todo lo cual resulta matizado por su profunda valoración del amor, la belleza y el heroísmo. Por eso, la frase que debería ponerse siempre que se quiera explicar su visión del mundo, es la siguiente cita de sus notas autobiográficas: “Uno debería ser capaz de ver que las cosas son irremediables y, sin embargo, estar decidido a hacer que sean de otro modo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de su vida, que parece el argumento de una de sus propias novelas, ha convertido a Scott Fitzgerald en un mito, lo cual ha hecho también que casi nadie lo recuerde por su obra. Dos de los más grandes escritores norteamericanos, y de los más justicieros también, alcanzaron a reconocer en Fitzgerald a un genio: Raymond Chandler dijo que “El Gran Gatsby” es una obra de arte casi perfecta; y Faulkner, el inmodesto y nada generoso William Faulkner, dijo que Scott Fitzgerald era el mejor escritor de su generación (el segundo, desde luego, era el propio Faulkner). Ahora que vivimos en medio de una moda hedonista, para la que sólo la felicidad y el placer valen la pena, la lectura de Fitzgerald puede ayudar a recordarnos que toda felicidad tiene un costo, y que el más alto usualmente es el que se nos cobra por las más intensas. Como lo expresa perfectamente esa famosa línea de la música portuguesa, que hubiera podido ser escrita por Scott Fitzgerald: “la tristeza no tiene fin, la felicidad sí”. Murió el 21 de diciembre de 1940, en Hollywood, como si fuera un personaje de una de sus propias historias: olvidado y pobre, después de haber abrazado la fama y la riqueza; con su esposa internada en un manicomio, solo, a los pies de la más grande fábrica de felicidades falsas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-566491216110432156?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/566491216110432156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=566491216110432156&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/566491216110432156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/566491216110432156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/02/el-gran-gatsby-francis-scott-fitzgerald.html' title='El gran Gatsby: Francis Scott Fitzgerald'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-886577060218959580</id><published>2008-02-07T17:50:00.000-05:00</published><updated>2008-02-07T18:29:34.555-05:00</updated><title type='text'>Vapuleado: Nicolás Gómez</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R6uLu8uiR1I/AAAAAAAAADo/VYAY7Vc7fIY/s1600-h/G%C3%B3mez+D%C3%A1vila2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164375036401960786" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R6uLu8uiR1I/AAAAAAAAADo/VYAY7Vc7fIY/s320/G%C3%B3mez+D%C3%A1vila2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En una nota del último número de &lt;em&gt;Arcadia&lt;/em&gt; se comenta la admiración de ciertos escritores y filósofos europeos por la obra de Gómez Dávila. Se comenta también que el Instituto Cervantes realizó recientemente en Berlín un coloquio sobre su obra, en el cual participaron Fernando Savater y el profesor colombiano Carlos B. Gutiérrez. Y se comenta que ambos comentaron que los apuntes antimodernos de Gómez son disparates. ¡Pero qué disparates! En los círculos académicos de la filosofía en Colombia, Gómez disfruta de un amplio desprestigio. Y decimos que disfruta porque él era católico y, por tanto, creía en la vida eterna y entonces debe estar allá riéndose. Y disfruta también porque una aclamación unánime de la academia habría sido, para él, una prueba de que su obra no valía la pena. Pero ahí tenemos el descrédito y, por tanto, la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos clases de lectores que se fastidian con los escolios de Gómez: los profesores y los modernos. Los profesores colombianos de filosofía siempre hemos sentido fastidio ante quien escribe por fuera del aparato académico: sin muchas citas, diciendo lo que piensa, en un lenguaje llano o con ‘estilo’. Estos, para los profesores, son síntomas de una enfermedad. Pero con el paso del tiempo son los enfermos los que perduran (seguramente son más leídos o por lo menos recordados tipos como Luis López de Mesa o Fernando González que todos los profesores de filosofía juntos). El propio Gómez tiene un aforismo fulminante: “El más repulsivo y grotesco de los espectáculos es el de la superioridad de profesor vivo sobre genio muerto”. En su Diccionario &lt;em&gt;filosófico&lt;/em&gt;, Savater apunta algo que se aplica perfectamente a los ‘disparates’ de Gómez (o, más, bien, a quienes se fastidian): “La divisa del que piensa poco o mal suele ser: “¿qué pensarán de mí?” Nada menos respetable en un filósofo que un patente afán de respetabilidad”. Él mismo, Gómez, se llamaba “reaccionario”, y en uno de sus escolios dijo: “No soy un intelectual moderno inconforme, sino un campesino medieval indignado”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;He aquí una breve homeopatía (como dice otro 'reaccionario', Malcolm Deas): unas gotas del veneno:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas confusas y los estanques turbios parecen profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando oímos los acordes finales de un himno nacional, sabemos con certeza que alguien acaba de decir tonterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda recta lleva derecho a un infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elegancia, dignidad, nobleza, son los únicos valores que la vida no logra irrespetar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta que la hermosura roce nuestro tedio, para que nuestro corazón se rasgue como seda entre las manos de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suicidio más acostumbrado en nuestro tiempo consiste en pegarse un balazo en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos años, sólo oímos la voz del que habló sin estridencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La castidad, pasada la juventud, más que de la ética, hace parte del buen gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las extravagancias del arte moderno están enseñándonos a apreciar debidamente las insipideces del arte clásico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ética debe ser la estética de la conducta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Civilización es lo que logran salvar los viejos de la embestida de los idealistas jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre moderno se encarceló en su autonomía, sordo al misterioso rumor de oleaje que golpea contra nuestra soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién no teme que el más trivial de sus momentos presentes parezca un paraíso perdido a sus años venideros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periodismo fue la cuna de la crítica literaria. La universidad es su tumba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crítica “estéril” logra a veces esas conversiones del alma que modifican substancialmente los problemas. La crítica “constructiva” sólo multiplica catástrofes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cupo a este siglo el privilegio de inventar el pedantismo de la obscenidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a tanto intelectual soso, a tanto artista sin talento, a tanto revolucionario estereotipado, un burgués sin pretensiones parece una estatua griega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Musa no visita al que más trabaja, o al que menos trabaja, sino a quien se le da la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Periodistas y políticos no saben distinguir entre el desarrollo de una idea y la expansión de una frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien mira sin admirar ni odiar, no ha visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes se quejan por la estrechez del medio en el que viven son socialistas doctrinarios. El socialismo es la doctrina de la culpabilidad ajena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fealdad de un objeto es condición previa de su multiplicación industrial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marxista no duda de la perversidad de su adversario. El reaccionario meramente sospecha que el suyo es estúpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saber cuáles son las reformas que el mundo necesita es el único síntoma inequívoco de estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negarse a admirar es la marca de la bestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reaccionario, hoy, es meramente un pasajero que naufraga con dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La educación primaria acabó con la cultura popular. La educación universitaria está acabando con la cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre no posee su inteligencia: su inteligencia lo visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exclusiva lectura de contemporáneos reseca el cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La riqueza facilita la vida, la pobreza la retórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Errar es humano, mentir democrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las babas son el lubricante de las sociedades democráticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tonto no lo impresiona sino lo reciente. Nada, para el hombre inteligente, depende de su fecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la lucidez de ciertos momentos la acompaña a veces la sensación de velar sólo en una ciudad dormida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La izquierda agrupa a quienes cobran a la sociedad el trato mezquino que les dio la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El roce social no pule, empuerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cultura, que fue antes el costoso orgullo de una clase, es ahora el negocio de un gremio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¡Qué bien escriben los reaccionarios, ala!&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-886577060218959580?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/886577060218959580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=886577060218959580&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/886577060218959580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/886577060218959580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/02/vapuleado-nicols-gmez.html' title='Vapuleado: Nicolás Gómez'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R6uLu8uiR1I/AAAAAAAAADo/VYAY7Vc7fIY/s72-c/G%C3%B3mez+D%C3%A1vila2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-7288997966062073611</id><published>2008-01-31T11:36:00.000-05:00</published><updated>2008-02-01T09:49:07.704-05:00</updated><title type='text'>Desterrado: Witold Gombrowicz</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R6H5e8uiR0I/AAAAAAAAADg/YdMBOf118kU/s1600-h/grombo1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161680958036002626" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R6H5e8uiR0I/AAAAAAAAADg/YdMBOf118kU/s320/grombo1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Polaco de nacimiento pero, al decir de Piglia, uno de los más grandes novelistas argentinos. Porque resulta que Gombrowicz, que según él mismo era un noble en su natal Polonia, fue invitado por una empresa naviera a la inauguración de un crucero, cuyo destino era Buenos Aires, en 1939. Una vez allí, Polonia fue invadida, y Gombrowicz se tuvo que quedar… por casi treinta años. En Polonia era un noble, pero en Buenos Aires era prácticamente un indigente. Consiguió trabajo en un banco, pero no lo soportó. Trató de vivir apostando al ajedrez, pero eso no da para tanto. Mientras se la rebuscaba en Argentina, sus libros eran publicados en Europa. Él mismo dijo que los argentinos, Bioy Casares y Borges incluidos, sólo empezaron a fijarse en él cuando se dieron cuenta de que era un escritor respetado en el extranjero. Se burlaba de los argentinos por esto, y por muchas cosas más. Algunas anécdotas ilustrativas: en una ocasión, Silvina Ocampo invitó al polaco a comer a su casa. Cuando llegó, lo recibió diciéndole algo como: “Querido Witold, yo sé que te vamos a querer tanto” (claro, se había dado cuenta de que era un escritor reconocido en París). Gombrowicz apunta sobre este encuentro: “Lo malo es que yo no estaba seguro de que fuera capaz de quererlos a ellos”. Vila-Matas dice que, cuando por fin Gombrowicz se embarcó nuevamente para Europa, les gritaba desde el corredor del barco a sus amigos argentinos: “¡No se olviden de matar a Borges! ¡Hay que matar a Borges!”. Borges dijo lo siguiente sobre el polaco:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ese hombre Gombrowicz lo vi una vez. Me pareció una especie de histrión. Él vivía muy modestamente y tenía que compartir la pieza –una azotea– con otras tres personas, y entre ellos tenían que repartirse la limpieza del cubículo. Él les hizo creer que era conde y utilizó el siguiente argumento: "Los condes somos muy sucios". Con esa argucia consiguió que los demás limpiaran por él. En realidad, no era conde y resulta extraño que a alguna gente le gusta asumir títulos nobiliarios. Conde, que viene del latín comes significa algo así como "caudillo de gitanos" y duque, del latín dux, no es más que "el que conduce los ejércitos". Es como si dentro de algunos siglos la gente empiece a usar como títulos nobiliarios las palabras sargento, o cabo, o subteniente. A ese hombre lo conocí por mi amigo el poeta Mastronardi de quien él era también amigo. Mastronardi hablaba tanto de Gombrowicz que finalmente le prohibimos nombrarlo. Cada vez que Mastronardi usaba las palabras "un extranjero, un esclavo, un aristócrata, un observador", ya sabíamos a quién se refería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En su Diario, Gombrowicz anotó lo siguiente, en 1963, sobre su despedida de Argentina:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Había cierta analogía entre esos últimos días y los primeros, los de 1939, analogía formal únicamente, pero me aferré a ella, en mi caos y pude hasta llegar a encontrar el tiempo necesario para emprender la peregrinación a los lugares que habían sido míos; llegué por ejemplo a un gran edificio situado en la calle Corrientes número 1258, llamado "El Palomar", donde se cobijaba la más diversa pobretería, donde sobreviví quizás al período más difícil, aquel de fines de 1940, enfermo, sin un centavo. Subí al cuarto piso, vi la puerta de mi cuartito, los goznes conocidos, las raspaduras en la pared, toqué el picaporte, la barandilla de la escalera, sonó en mi oído la vieja e inoportuna melodía del dancing de abajo, reconocí el viejo olor... y por un momento, asido a algo invisible esperaba que ese regreso fuera capaz de darle forma y sentido al presente. No. Nada. Oquedad. Vacío. Fui aun a otra casa, en la calle Tacuarí número 242, donde viví en diciembre de 1939, pero esa visita resultó peor. Entro, abordo el ascensor para trasladarme al tercer piso, donde existió mi pasado, aparece el portero:&lt;br /&gt;–¿A quién desea ver?&lt;br /&gt;–¿Yo?... Al señor López. ¿No vive aquí el señor López?&lt;br /&gt;–Aquí no vive ningún López. ¿Por qué se mete en el ascensor en vez de preguntar en la portería?&lt;br /&gt;–Pensé que... en el tercer piso...&lt;br /&gt;–¿Y cómo sabe que en el tercer piso si ni siquiera está usted seguro de que viva aquí? A propósito, ¿qué asunto le trae? ¿A quién busca? ¿Quién le dio la dirección?&lt;br /&gt;Huí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;He aquí el capítulo más famoso de su estupenda novela &lt;em&gt;Ferdydurke&lt;/em&gt;:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Filifor forrado de niño&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El príncipe de los Sintéticos, reconocidos como los más gloriosos de todos los tiempos, era, sin duda, el Doctor profesor de Sintesiología de la Universidad de Leyden, Sintético Superior Fílifor, originario de las regiones meridionales de Annam. Operaba conforme al espíritu patético de la Síntesis Superior, principalmente por medio de adición + infinidad y en casos súbitos también por medio de multiplicación X infinidad. Era hombre de buena estatura, no poca corpulencia, barba hirsuta y rostro de profeta con anteojos. Mas un fenómeno espiritual de esa magnitud no pudo dejar de suscitar en la naturaleza su contra-fenómeno, de acuerdo con el principio de acción y reacción de Newton y, por tal motivo, pronto nació en Colombo un eminente analítico que obtuvo en la Universidad de Columbia el doctorado y profesorado en Análisis Superior y alcanzó rápidamente los más altos peldaños de la carrera científica. Era hombre hosco, menudo, lisamente afeitado, con rostro de escéptico con anteojos y la única misión interior de perseguir y humillar al eminente Filifor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Operaba analíticamente y era su especialidad la descomposición del individuo en partes por medio de cálculos, especialmente por medio de papirotazos. Y así con un papirotazo en la nariz, incitábala a gozar de existencia independiente, moviéndose entonces la nariz espontáneamente de una parte a otra con gran espanto del propietario. Ese arte lo aplicaba con frecuencia en el tranvía, si se sentía aburrido. Accediendo al llamado de su más profunda vocación, lanzóse en persecución de Filifor, y en una villa de España logró obtener el título nobiliario de anti-Filifor, del cual estaba locamente orgulloso. Filifor -habiéndose enterado que aquél lo perseguía- lanzóse también en su persecución y durante largo tiempo ambos sabios persiguiéronse sin resultado, porque el orgullo no le permitía admitir a ninguno de ellos que resultaba no solamente perseguidor sino también perseguido. Por consiguiente, cuando Filifor, por ejemplo, estaba en Bremen, antí-Filifor corría de La Haya a Bremen no queriendo , o quizá no pudiendo , tomar en consideración que Filifor en ese mismo momento y con idéntico fin partía en el tren rápido de Bremen a La Haya. El choque entre los dos sabios impelidos -catástrofe de igual índole que las catástrofes ferroviarias más grandes- prodújose por absoluta casualidad en el local del restaurante de primera clase Bristol Hotel, de Varsovia. Filifor, en compañía de la profesora Filifor, horario de trenes en mano, examinaba con atención las mejores combinaciones, cuando, inmediatamente después de bajar del tren, entró jadeante anti-Filifor llevando del brazo a su analítica compañera de viaje, Flora Gente de Mesina. Nosotros, es decir los que estuvimos presentes, doctores Teófilo Poklewski y Teodoro Roklewski, y yo, dándonos cuenta de la gravedad de la situación, procedimos de inmediato a tomar notas por escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anti-Filifor acercóse a la mesita y, en silencio, atacó con la vista al profesor, que se había levantado. Se esforzaron por dominarse espiritualmente: el Analítico presionaba fríamente desde abajo; el Sintético respondía desde arriba, con la mirada llena de resistente dignidad. Al no dar el duelo de las miradas resultados decisivos, los dos enemigos espirituales iniciaron el duelo verbal. El doctor y maestro del Análisis dijo: -¡Ñoquis!-. El Sintesiólogo contestó: -¡Ñoqui!-. Anti-Filifor rugió: -¡Ñoquis, ñoquis, o sea la combinación de harina, huevos y agua!-. Filifor rebatió al momento: -¡Ñoqui, o sea el ser superior del ñoqui, el mismo Noqui supremo!-. Sus ojos lanzaban relámpagos, agitábase su barba, era claro que había obtenido la victoria. El profesor de Análisis Superior retrocedió unos pasos dominado por furia impotente, mas de inmediato acudió a su mente una idea terrible: enfermizo, achacoso en comparación con Filifor, aprestóse a proceder contra su esposa, a quien el viejo y meritorio profesor amaba por encima de todo. He aquí el transcurso sucesivo del incidente, según el protocolo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La profesora Filifor, muy entrada en carnes, gorda, bastante majestuosa, se hallaba sentada, sin pronunciar palabra, ensimismada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El profesor doctor anti-Filifor plantóse frente a la señora con su objetivo cerebral y empezó a observarla con una mirada que la desvestía hasta lo más íntimo. La señora Filifor tembló de frío y de verguenza. El doctor profesor Filifor la cubrió en silencio con la manta de viaje y fulminó al insolente con una mirada llena de inmenso desprecio. Sin embargo, mostró al hacerlo signos de inquietud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Entonces anti-Filifor dijo quedamente:-Oreja, oreja-, y estalló en risa sarcástica. Bajo la influencia de esas palabras la oreja apareció inmediatamente en toda su desnudez y se hizo indecente. Filifor ordenó a su esposa que se cubriera las orejas con el sombrero; esto, sin embargo, no sirvió de mucho porque anti-Filifor murmuró entonces como para sí mismo:-Dos orificios de la nariz-, desnudando así los orificios de la nariz de la venerable profesora de modo a un mismo tiempo impúdico y analítico. La situación se tornó grave ya que no pudo ni hablarse de la ocultación de los orificios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. El profesor de Leyden amenazó con llamar a la policía. La balanza de la victoria comenzó a inclinarse claramente hacia Colombo. El maestro de Análisis dijo con intensa cerebración:-Los dedos de la mano, los cinco dedos-. Por desgracia la robustez de la profesora no era suficiente para ocultar el hecho que, repentinamente, apareció a los reunidos en toda su inaudita vivacidad, es decir el hecho de los cinco dedos de la mano. Los dedos estaban allí, cinco de cada lado. La señora Filifor, totalmente profanada, trató con los restos de sus fuerzas de ponerse los guantes pero ¡cosa absolutamente increíble!, el doctor de Colombo-le hizo al momento el análisis de orina y, riendo desmedida y estruendosamente, exclamó victorioso:-¡H20C4, TPS, un poco de leucocitos y albúmina!-. Se levantaron todos, el doctor profesor anti-Filifor se retiró con su amante que soltó una risa vulgar, mientras que el profesor Filifor, con ayuda de los abajo firmados, llevó sin demora a su esposa al hospital. Firmado: T. Poklewski, T. Roklewski y Antonio Swistak, testigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente nos reunimos Roklewski, Poklewski y yo, con el profesor, en derredor del lecho de la enferma, señora Filifor. Su descomposición avanzaba con mucha rapidez. Iniciada por el diente analítico del antiFilifor, la dama, en forma paulatina perdía su contextura. De tiempo en tiempo, gemía sordamente: -Yo pierna, yo oreja, pierna, mi oreja, debo, cabeza, pierna-. como si despidiera las partes de su cuerpo que ya empezaban a moverse autonómicamente. Su personalidad encontrábase en estado de agonía. Nos ensimismamos todos en busca de medios de salvación inmediata. Pero no había tales medios. Previa deliberación, con participación del docente S. Lopatkin, quien a las 7 y 40 llegó por vía aérea de Moscú, reconocimos una vez más la absoluta necesidad de métodos científicos violentísimamente sintéticos. Pero no había tales métodos. Entonces Filifor concentró todas sus facultades mentales, a tal punto, que retrocedimos un paso, y dijo: -iLa bofetada! ¡Solamente una bofetada, y bien recia, es capaz de devolver el honor a mi esposa y sintetizar los elementos dispersos en cierto sentido superior y honorable de palmada! Por lo tanto, ¡manos a la obra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era tan fácil encontrar en la ciudad al Analítico de fama mundial. Recién al anochecer dejóse atrapar en un bar de primera clase. En estado de sobria embriaguez vaciaba botella tras botella, y cuanto más bebía más se desembriagaba; lo mismo sucedía con su analítica amante. Hablandocon propiedad, embriagábanse más de sobriedad que de alcohol. Cuando entramos, los mozos, pálidos como el papel, escondíanse pusilánimes detrás del mostrador y los amantes, en silencio, se entregaban a orgías interminables de sangre fría. Tramamos el plan de acción. El profesor debería efectuar, primero, un ataque falso con el brazo derecho en la mejilla izquierda y luego pegar con el izquierdo en la derecha, mientras que nosotros, es decir los testigos, doctores de la Universidad de Varsovia-. Poklewski, Roklewski y yo como también el docente S. Lopatkin, deberíamos proceder sin demora a labrar el acta. El plan era sencillo, la acción nada complicada, pero al profesor se le cayó el brazo levantado. Nosotros, los testigos, quedamos estupefactos. ¡ No hubo bofetada! ¡No hubo, lo repito, bofetada! Hubo solamente dos rositas y algo así como una viñeta con palomitas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antifilifor había previsto con satánica destreza los planes de Filifor. ¡Ese Baco sobrio se había tatuado en las mejillas dos rositas de cada lado y algo semejante a una viñeta con palomitas! A consecuencia de eso las mejillas, y también por consiguiente la bofetada intentada por Filifor, perdieron todo sentido. En realidad, la bofetada aplicada a las rosas y a las palomitas no era bofetada, era más bien algo así como un golpe contra el papel pintado. No pudiendo admitir que el pedagogo y educador de la juventud, generalmente respetado, quedara en ridículo por golpear un papel pintado debido a hallarse enferma su esposa, le convencimos de que desistiera terminantemente de cometer acciones que podría luego deplorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perro! -rugió el anciano-. ¡Infame! ¡Ah, infame, infame perro!&lt;br /&gt;-¡Montón! -contestó el Analítico con inmenso orgullo analitico-. ¡Eres un montón! Yo también soy montón. Si quieres, dame un puntapié en el vientre. No me aplicarás a mí el puntapié en el vientre: patearás el vientre y nada más. ¿Querías provocar mi mejilla con tu bofetada? A la mejilla puedes provocarla pero no a mí; a mí no. ¡Yo no existo en absoluto! ¡No existo!&lt;br /&gt;-¡He de provocarla! ¡Si Dios lo permite, la provocaré!&lt;br /&gt;-¡Mis mejillas son impermeables! -rió anti-Filifor. Flora Gente, sentada a su lado, soltó la risa; el doctor cósmico de Ambos Análisis le dirigió una mirada sensual y salió. En cambio, Flora Gente quedóse. Estaba sentada en un alto taburete y nos miraba con desteñidos ojos de loro completamente analizado. A los pocos instantes, exactamente a las 8 y 40, el profesor Filifor, dos médicos, el docente Lopatkin y yo procedimos a celebrar conferencia común. El docente Lopatkin mantenía asida, como de costumbre, la lapicera. La conferencia tuvo el siguiente decurso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres doctores en leyes: -En vista de lo que acontece, no vemos posibilidad de resolver la querella por vía del honor y aconsejamos al muy respetado señor profesor no tomar en cuenta la ofensa, considerándola procedente de un individuo incapaz de dar una satisfacción de honor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor doctor Filifor: -No la tomaré en cuenta, pero mi esposa se muere.&lt;br /&gt;El docente S. Lopatkin: -A vuestra esposa no podremos salvarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor Filifor: -¡No digan eso, no digan eso! ¡Oh, la bofetada, único remedio! Pero no hay bofetada. No hay mejillas. No hay medio de síntesis divina. ¡No hay honor! ¡No hay Dios! ¡Sí! ¡Hay mejillas! ¡Hay bofetada! ¡Hay Dios, Honor, Síntesis!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo: -Observo que al profesor le falla la lógica. O hay mejillas o no las hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filifor: -Señores, ustedes olvidan que todavía quedan mis dos mejillas. Sus mejillas no existen, pero las mías sí. Aun podemos efectuar la jugada con mis dos mejillas intactas. Señores, quieran ustedes comprender mi pensamiento: yo no puedo abofetearlo pero él puede abofetearme. Será lo mismo. ¡Siempre habrá una bofetada y habrá Síntesis!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bah! ¿Cómo obligarlo a que abofetee al profesor?&lt;br /&gt;-¿Cómo obligarlo a que abofetee al profesor?&lt;br /&gt;-¿Cómo obligarlo a que abofetee al profesor?&lt;br /&gt;-Señores -respondió con recogimiento el pensador genial-, él tiene mejillas, mas yo también las tengo. La base consiste aquí en cierta analogía, y por eso operaré no tanto lógica como analógicamente. Será mucho más seguro, ya que la naturaleza está regida por cierta analogía. Si él es rey del Análisis, yo soy rey de la Síntesis. Si él tiene mejillas, yo también las tengo. Si yo tengo esposa, él tiene amante. ¡Si el analizó mi esposa, yo sintetizaré su amante y de esta manera le arrancaré la bofetada que se niega a entregar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin más demora hizo una señal con la cabeza a Flora Gente. Enmudecimos. Ella adelantóse, moviendo todas las partes de su cuerpo, bizqueando con un ojo en mi dirección y con el otro en dirección al profesor, mostrando los dientes en una sonrisa a Stefan Lopatkin, echando la delantera hacia Roklewski y meciendo la trasera en dirección a Poklewski. La impresión era tal que el docente dijo en voz baja: -¿De veras acometerá usted con su Síntesis Superior esos cincuenta pedazos separados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el Sintesiólogo Universal poseía esta cualidad: que jamás perdía la esperanza. La invitó a la mesita, convidándola con una copa de Cinzano, y a guisa de introducción, para sondearla, dijo sintéticamente. -Alma, alma-. Ella no contestó. ¡Yo! -dijo el profesor inquisitiva e impetuosamente, queriendo despertar en ella su Yo abismado-. Ella respondió:-¡Ah, usted! Muy bien, cinco zlotys-. -¡Unidad! -gritó Filifor con violencia-. ¡Unidad Superior! ¡Igualdad en la Unidad!-. Para mí todo es igual -dijo ella con indiferencia- anciano o niño. Mirábamos desalentados a esta infernal analítica de la noche a quien el anti-Filifor había adiestrado perfectamente a su manera, y educado para sí, quizá desde chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo el Creador de las Ciencias Sintéticas no se desanimaba. Siguió un período de intensas luchas y esfuerzos. Le leyó los dos primeros cantos de Dante, por lo cual ella le pidió diez zlotys. Sostuvo una prolongada e inspirada disertación sobre el Amor Superior, amor que abarca y unifica todo, que le costó once zlotys. Le leyó dos magníficas novelas de las más conocidas autoras sobre el tema de la regeneración mediante el amor, por lo cual ella pidió ciento cincuenta zlotys y no quiso rebajar ni un céntimo. Y cuando trató de estimular su dignidad, Flora Gente exigió ni más ni menos que cincuenta zlotys.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por las extravagancias se paga, vejete -dijo-, para eso no hay tarifa. Y abriendo y cerrando sus fatuos ojos de buho, no reaccionaba. Los gastos aumentaban y el antiFilifor, paseando por la ciudad, reía para sus adentros de tales esfuerzos desesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la conferencia realizada con la participación del Dr. Lopatkin y tres docentes, el eminente explorador informó la derrota en los siguientes términos; -Me costó unas cuantas centenas de zlotys y no veo realmente la posibilidad de sintetizar. Recurrí en vano a las supremas unidades tales como la Humanidad, que todo lo convierte en dinero devolviendo el sobrante. Y mi esposa, mientras tanto, pierde el resto de la conexión interior. La pierna se lanza ya de paseo por el cuarto. Cuando dormita (mi esposa, naturalmente. no la pierna) tiene que sujetarla con las manos. pero las manos se niegan a obedecer. Es un terrible trastorno, una terrible anarquía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor en medicina T. Poklewski: -Y el antiFilifor hace circular rumores de que el profesor es un desagradable vicioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El docente Lopatkin: -¿Y no se podría sorprenderla precisamente por medio del dinero? Permítanme. Veo aun confusa la idea que cruza mi mente, pero suceden cosas asi en la naturaleza: tuve, por ejemplo, una paciente enferma de timidez. No pude curarla con audacia porque no la asimilaba, pero le apliqué una dosis tan fuerte de timidez que no la pudo aguantar. Y como no pudo soportar la timidez, se animó, y volvióse de pronto locamente audaz. El mejor método es el de “per se”, arremangarse, quiero decir “sólo en sí, sólo en sí”. Habría que sintetizarla con dinero, mas reconozco que no veo cómo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filifor: -Dinero…, dinero… Pero el dinero forma siempre una cifra, una suma, que nada tiene de común con la Unidad propiamente dicha. Sólo el céntimo es indivisible, pero el céntimo no causa ninguna impresión. Salvo… a menos que… ¡Señores! ¿Y si le diéramos una suma tan grande que la atolondrara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enmudecimos. Filifor se levantó bruscamente. Su barba negra agitábase. Entró en uno de esos estados hipermaníacos en que cae el genio indefectiblemente cada siete años. Vendió dos casas y un chalet en los alrededores de la ciudad y convirtió la suma obtenida de 850.000 zlotys, en zlotys sueltos. Poklewski lo miraba con asombro: simple médico de distrito no supo jamás comprender al genio, no supo comprender y por eso precisamente no lo comprendía en absoluto. Mientras tanto, el filósofo, ya seguro de lo que hacía, envió al antiFilifor una invitación irónica, y éste. contestando la ironía con el sarcasmo. presentóse puntualmente a las 9 y 30 en un aposento del restaurante Alcázar, donde se realizaría el experimento decisivo. Los sabios no se dieron la mano. El maestro de Análisis rió, seco y malicioso: -¡Bueno, póngase contento, señor, póngase contento! Mi chica no es, que digamos, tan propensa a la composición como su esposa a la descomposición: a ese respecto estoy tranquilo-. Pero él también entraba gradualmente en estado hipermaníaco. El Dr. Poklewski empuñaba la lapicera y Lopatkin mantenía asido el papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El prof. Filifor procedió en esta forma: colocó primero sobre la mesa un único zloty. La Gente no reaccionó. Colocó un segundo zloty: nada. Agregó un tercer zloty: tampoco nada. Mas al poner el cuarto zloty, ella dijo: -¡Oh, cuatro zlotys!-. Al notar que eran cinco bostezó, y al ver que eran seis. preguntó con indiferencia:-¿Qué pasa, viejito? ¿Exaltación de nuevo? Recién después de colocados 97 zlotys advertimos los primeros síntomas de extrañeza y al llegar a 115 su mirada que hasta ese momento se posaba en el Dr. Poklewskí, en el docente y en mí, comenzó a sintetizarse algo sobre el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a cien mil, Filifor jadeaba pesadamente, antiFilifor empezaba a inquietarse un poco y la hasta ese momento heterogénea cortesana consiguió cierta concentración. Miraba, fascinada, el montón creciente que en rigor dejaba de ser montón; trató de contar pero ya los cálculos no le salían bien. La suma dejaba de ser suma, convertíase en algo inabarcabl e, in conceb ible, en al go superior a la suma, hacia estallar el cerebro por su enormidad, como el firmamento. La paciente gemía sordamente. El analítico se precipitó a socorrerla pero ambos médicos lo sujetaron con todas sus fuerzas; en vano la aconsejaba cuchicheando que descompusiera el total en centenas o mediomillares pues el total no se dejaba desunir. Cuando el sacerdote triunfante de la ciencia de sintetizar desembolsó todo lo que tenía y selló el montón, o más bien la enormidad, el monte financiero de Sinaí, con un céntimo único e indivisible, pareció como si alguna Divinidad penetrara en la cortesana: levantóse e hizo aparecer todos los síntomas sintéticos, llanto, suspiro, sonrisa, pensatividad, y dijo: -Señores, yo. Yo. Algo superior-. Filifor profirió un grito de triunfo y entonces el anti-Filifor, con un alarido de terror, libróse de los brazos de ambos médicos y pegó a Filifor en la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese golpe era el rayo, el relámpago de la síntesis arrancado de las entrañas analíticas, que disipó las sombrías tinieblas, El docente y los médicos felicitaron con emoción al Profesor gravemente deshonrado. Su encarnizado enemigo se retorcía contra la pared, aullando atribuladamente, Mas ningún aullido pudo frenar el movimiento impreso a la carrera del honor, porque el asunto, hasta ese momento no honorable, había entrado en las vías del honor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El prof. Dr. G. L. Filifor, de Leyden, designó dos padrinos en las personas del Dr. Lopatkin y la mía; el prof. Dr. P. T. Momsen, con título nobiliario de antiFilifor, designó sus dos padrinos en las personas de ambos médicos asistentes; los padrinos de Filifor provocaron honrosamente a los padrinos de anti-Filifor, y éstos, a su vez, provocaron a los de Filifor. Y a cada uno de estos pasos de honor la síntesis iba en aumento; el Columbiano se retorcía como si estuviera sobre ascuas, mientras que el Leydeño, sonriente, acariciaba su larga barba. En el hospital municipal la profesora enferma empezaba a unificar sus partes, pidió leche con voz apenas perceptible y la esperanza nació en el corazón de los médicos. El Honor asomóse entre las nubes y sonrió dulcemente a los hombres. El combate definitivo se libraría el martes, a las siete de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lapicera sería confiada al Dr. Roklewski, las pistolas al Dr Lopatkin, Poklewski debería tener el papel, y yo los sobretodos. El incansable luchador del signo de la Síntesis no abrigaba duda ninguna. Recuerdo lo que me decía la mañana anterior:-Hijo mío, tanto podrá caer él como yo, pero quienquiera caiga, mi espíritu saldrá siempre victorioso porque no se trata del acto de morir sino de la índole de la muerte; y la índole de la muerte es sintética. Si él cayese, rendirá con su muerte homenaje a la Sintesis; si me matase, matará de manera sintética. i Así, será mía la victoria más allá de la tumba!-. Y en su exaltación de ánimo, deseando honrar más dignamente ese momento de gloria, invitó a ambas señoras, su esposa y Flora, en carácter de simples espectadoras. Yo estaba opreso por malos presentimientos. Temía. . . ¿Qué temía yo? Ni yo mismo lo sabía: durante toda la noche me torturó el terror de desconocerlo y recién en el lugar del duelo comprendí mi temor. La mañana era seca y luminosa, como un paisaje pintado. Los enemigos de alma paráronse frente a frente; Filifor saludó a anti-Filifor y éste a aquél. Y entonces comprendí qué era lo que temía: era la simetría; la situación era simétrica y en ello consistía su vigor pero también su flaqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la situación tenía la propiedad de que a cada movimiento de Filifor correspondía un movimiento análogo de anti-Filifor, y Filifor tenía la iniciativa. Si Filifor saludaba, anti-Filifor debía saludar también. Si Filifor tiraba, anti-Filifor debía tirar también. Y todo, hago notar, debía realizarse en el eje que unía a ambos combatientes, que era el eje de la situación. Pero, ¿ qué sucedería si el segundo desviase hacia el costado? ¿Si descarriase, si hiciese una mala jugada para eludir las leyes férreas de la simetría y de la analogía ? ¿ Qué perturbaciones mentales, qué traiciones podría ocultar la cerebralidad del antiFilifor? Yo combatía tales pensamientos, cuando de repente el profesor Filifor levantó el brazo, apuntó recto al centro del corazón adversario y tiró, i Tiró y no dió en el blanco! Entonces el Analítico levantó a su vez el brazo y apuntó al corazón de su antagonista. Casi, casi parecía inevitable que si aquél había tirado sintéticamente al corazón, también éste tendría que tirar sintéticamente al corazón. Parecía no haber otra salida, ninguna puerta de escape intelectual. Mas. en un abrir y cerrar de ojos, el Analítico, en un esfuerzo supremo, sopló quedo, dió un alarido, apartó del eje de la situación el caño de la pistola y disparó hacia un costado. E1 tiro pegó ¿dónde?: en el dedo meñique de la profesora Filifor que, acompañada de Flora Gente, estaba parada a corta distancia ¡Ese tiro fué la cumbre de la maestría! El dedo meñique cayó cortado. La señora Filifor, asombrada, llevó su mano a la boca, Nosotros, los padrinos, perdimos por un momento el dominio de nosotros mismos y proferimos un grito de admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces ocurrió algo terrible. El Profesor Superior de síntesis no pudo aguantar. Fascinado por la puntería, la maestría y la simetría, ofuscado por nuestro grito de admiración, también desvió y disparó, haciendo impacto en el dedo meñique de Flora Gente, y rió breve, seca y guturalmente. Gente llevó su mano a la boca y nosotros proferimos el correspondiente grito de admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el Analítico disparó de nuevo, cortándole el segundo dedo meñique de la profesora, que llevó su otra mano a la boca. Proferimos el grito de admiración. Un cuarto de segundo más tarde el tiro del Sintético, disparado con infalible seguridad desde la distancia de diecisiete metros, cortó el dedo análogo del Flora Gente. Gente llevó su mano a la boca; nosotros proferimos el grito de admiración. Y así siguieron las cosas. El tiroteo continuaba incesante, encarnizado, violento y magnífico como la magnificencia misma, y los dedos, las orejas, las narices, los dientes, caían como las hojas de un árbol agitado por el viento. Nosotros los padrinos no teníamos tiempo suficiente para proferir los gritos que nos arrancaba la puntería, rápida como el relámpago. Ambas señoras estaban ya privadas de todas sus extremidades y prominencias naturales y, si no cayeron muertas, fué también, simplemente, por la falta de tiempo, pues no pudieron alcanzar a morir, y sospecho, además, que gozaban cierto deleite exponiéndose a una puntería tan perfecta. Por último faltaron los cartuchos. El maestro de Colombo perforó, con su último tiro, la parte superior del pulmón derecho de la profesora Filifor; el maestro de Leyden al momento perforó en contestación la parte superior del pulmón derecho de Flora Gente. Proferimos una vez más gritos de admiración y luego reinó el silencio. Ambos troncos murieron, cayeron al suelo, y ambos tiradores se miraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué? Ambos se miraron y no sabían bien ¿qué? Efectivamente: ¿ qué ? No había más cartuchos. Los cadáveres yacian por tierra. No había nada que hacer. Se acercaban las diez. En rigor el Análisis había vencido, pero ¿qué resultó de ello? Absolutamente nada. Igualmente hubiera podido vencer la Síntesis y tampoco resultara nada. Filifor tomó una piedra y la tiró contra un gorrión, mas no dió en el blanco y el gorrión voló. El sol empezaba a quemar. El anti-Filifor tiró un terrón contra el tronco de un árbol y dió en el blanco. Mientras tanto pasó frente a Filifor una gallina; Filifor tiró, dió en el blanco, y la gallina corrió escondiéndose en un matorral. Los sabios abandonaron sus posiciones y tomaron distinto camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al anochecer anti-Filifor estaba en Jeziorno y Filifor en Wawer. Uno, agazapado bajo una parva, cazaba conejos; el otro, si descubría un farol en un lugar apartado, hacía puntería desde una distancia de cincuenta pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y asi recorrieron el mundo, apuntando a lo que podían con lo que podían, Cantaban aires populares y rompían gustosos las ventanas; les placía también estarse en los balcones y salivar en los sombreros de los transeúntes, y, ihabía que ver qué alegría les proporcionaba el conseguir dar en el blanco cuando se trataba de poderosos que viajaban en coche! Filifor se especializó hasta tal punto que podía escupir desde la calle a cualquiera que estuviese en un balcón. Y anti-Filifor apagaba las velas tirando contra la llama cajitas de cerillas. Con más gusto aún cazaban ranas con escopetas de pequeño calibre, o gorriones con arco y flechas, o tiraban desde los puentes papeles y pasto al agua, Y el mayor placer era comprar un globo para niños y correr tras él, por campos y bosques- ioh! ¡oh! acechando el momento en que estallaba con ruido, como alcanzado por una bala invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando alguien del mundo científico recordaba el pasado glorioso, aquellas luchas del espíritu, el Análisis, la Síntesis y toda la gloria perdida irreparablemente, contestaban con cierta ensoñación: -Sí, sí…, recuerdo ese duelo… ¡se disparaba bien!-, -¡Pero profesor! - exclamé una vez, y junto conmigo Roklewski, quien durante ese tiempo se había casado y formado su hogar en la calle Krucza-, ¡pero profesor: habla usted como un niño!. Y el aniñado anciano nos respondió: -Todo está forrado de niñadas-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Gombrowicz, &lt;em&gt;Ferdydurke&lt;/em&gt;, Seix-Barral, 2001.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-7288997966062073611?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/7288997966062073611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=7288997966062073611&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7288997966062073611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7288997966062073611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/01/desterrado-witold-grombowicz.html' title='Desterrado: Witold Gombrowicz'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R6H5e8uiR0I/AAAAAAAAADg/YdMBOf118kU/s72-c/grombo1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8706296291977814005</id><published>2008-01-21T14:52:00.000-05:00</published><updated>2008-01-21T15:01:39.687-05:00</updated><title type='text'>Carlos Villafañe</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R5T5An_A5BI/AAAAAAAAADQ/CPLS-Tr46c4/s1600-h/Villafane-estatua.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5158021262374659090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R5T5An_A5BI/AAAAAAAAADQ/CPLS-Tr46c4/s320/Villafane-estatua.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En las notas al margen de la historia oficial de la literatura colombiana, debe reservarse un espacio para Villafañe, nacido en Roldanillo, Valle, en 1881. Poeta romántico y a veces muy meloso, como su amigo Julio Flórez, con quien integró (más un delicioso grupo de bebedores y versificadores, como Clímaco Soto Borda, Jorge Pombo, Julio De Francisco, Carlos Tamayo y otros) el efímero e inolvidable grupo de La Gruta Simbólica: que se reunía en Bogotá a violar el toque de queda (ley seca incluida) decretado durante la Guerra de los Mil Días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De su poesía romántica destaca este, quizás su más popular poema:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La vía dolorosa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo mismo la enterré, yo mismo un día&lt;br /&gt;cerré sus ojos a la luz terrena&lt;br /&gt;y enjugué de su frente de azucena&lt;br /&gt;el trágico sudor de la agonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un recuerdo blanco: todavía&lt;br /&gt;la nombro en el silencio de mi pena.&lt;br /&gt;Descanse en el Señor . . . si era tan buena!&lt;br /&gt;Duerma en mi corazón . . . si era tan mía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos y boca y manos ilusorias&lt;br /&gt;todo bajo las sábanas mortuorias&lt;br /&gt;quedó como una lámpara extinguida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo de mi locura bajo el peso,&lt;br /&gt;dejele el alma en el dolor de un beso&lt;br /&gt;y a duras penas me quedó la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero la huella de Villafañe (una nota al margen, quizá: una nota más bien graciosa en los espacios entre las grandilocuencias de don Guillermo Valencia o Eduardo Carranza, etc.) está más bien en sus retruécanos: unos cuantos calambures memorables, algunas de sus columnas (que publicaba con el seudónimo de Tic-Tac en &lt;em&gt;Cromos&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El Tiempo&lt;/em&gt;) y varios de sus versos de ocasión. Aquí están, por ejemplo, los ligeros, sentidos y entretenidos versos que leyó ante la tumba de su querido amigo Jorge Pombo:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elegía íntima&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estás ya sobre el terrible puente&lt;br /&gt;que todos hemos de cruzar un día.&lt;br /&gt;Cuatro tablas apenas –se diría,&lt;br /&gt;¡que es poco espacio para tanta gente!-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tren expreso vas, en tren expreso,&lt;br /&gt;en ese obscuro tren cuya campana,&lt;br /&gt;no canta la alegría del regreso,&lt;br /&gt;ni ahora, ni a la noche, ni mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Árbol triste es el hombre que se cubre&lt;br /&gt;de sombra infausta en el postrer desmayo:&lt;br /&gt;lo fecunda la ráfaga de mayo,&lt;br /&gt;lo deshoja la ráfaga de octubre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí estás tú, cuyo mayor empeño&lt;br /&gt;fue vagar con el ánima encendida,&lt;br /&gt;de la vida a las cosas del ensueño,&lt;br /&gt;del ensueño a las cosas de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lejos ya vas de la baraja incierta,&lt;br /&gt;cerca ya estás de buena gente amiga.&lt;br /&gt;Quiera Dios que San Pedro abra la puerta&lt;br /&gt;y te admita tertulia y te bendiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oveja que te apartas del aprisco&lt;br /&gt;adonde el eco de mi voz no llega:&lt;br /&gt;mil recuerdos a Julio de Francisco&lt;br /&gt;y un abrazo cordial a Eduardo Ortega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya traspasan tus plantas fugitivas&lt;br /&gt;este valle de lágrimas y deudas;&lt;br /&gt;que tengas muy buen viento, brisas buenas,&lt;br /&gt;y que no nos olvides, y que escribas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que del mundo en el vaivén incierto,&lt;br /&gt;a la vida fugaz sólo me arraigo,&lt;br /&gt;te digo en las orillas del mar muerto:&lt;br /&gt;adiós poeta, por allá te caigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;He aquí un ejemplo de sus columnas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un pobre chorro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Cada vez que un individuo desaparece “de una manera misteriosa” empezamos a complicar en la danza a nuestro querido “monumento hidráulico” el Salto del Tequendama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vale que el retumbante chorro sea nuestra octava maravilla, cantada por poetas y poetisas en endecasílabos solemnes y en estancias apocalípticas, para que nos guardemos de irrespetarlo y calumniarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antaño la pluma y la mente, el magín y los nervios de los espectadores líricos —prosistas o versistas— asignaban al Salto una función inspiradora de pensamientos, símiles, metáforas y paradojas de alto voltaje y de innumerables kilowatios. El Salto era nuestra octava maravilla. (La novena, es la Compañía de Energía Eléctrica que puede electrocutar a la “horrísona” cascada en cuanto le venga en antojo). El Salto era una cosa grandiosa, kolosal, inaudita e inauvista. Inspiraba versos, discursos, improvisaciones. Con su eterno rimbombo, con su caída arcangélica y su satánico despeño exaltaba idilios amorosos, giras sentimentales y convites donjuanescos al aire libre y al aire puro. Era algo como un Padre Eterno de nuestra geografía y de nuestra hidrografía; la joya de América, la voz más estentórea de los silencios de los Andes. Era un monumento de literatura en bloque, de poesía en bruto, (vulgo, “materia prima”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los tiempos han cambiado y a la poesía y a la emoción verbalista han sucedido la ciencia y la industria, la alta tensión y la electrodinámica. Y el Salto se ha “bestializado”, su majestad el Salto ha perdido su prístina grandeza y su tradicional “hegemonía”. Y hoy tan sólo inspira cálculos científicos en la mente de los ingenieros electricistas y de los mecánicos ibídem. Hoy es únicamente “una caída de doce mil caballos”. Una cosa bestial. Una estupidez, una fatalidad dinámica al servicio de la ingeniería hidrofulminante. El Salto —nuestro Salto, nuestro solemne “Tequendama”— ha degenerado. Hoy no es más que una “caída”, menos importante, menos novelesca que la de una mujer o que la de un Ministro. La caída de una mujer es más inquietante. La segunda, porque la primera es común y corriente, obedece a una ley física: la de la caída de los cuerpos... elegantes. Un cuerpo elegante, “juncal” es, casi siempre, el cuerpo del delito. Y el delito es el de la seducción, injustamente achacado al hombre, porque no hay hombres “seductores” y sí hay, en cambio, mujeres “seductoras” que son las que “tienen la culpa” de lo sucedido y de lo que pueda seguir sucediendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para colmo de “caídas”, hace ya algún tiempo que un compatriota resolvió hacer del “Tequendama” algo así como un “Matadero público” para señoras y caballeros. Hubo un valiente que dio el vuelco —el salto mortal— y desde ese día empezó la serie. El mal ejemplo cunde y el prurito de imitación cunde mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces quedó “El Salto” convertido en un “paracaídas”, en el mejor aparato para suprimirse y liquidar cuentas alegres y tristes con el mundo de los vivos y de los más vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suicidio hidráulico en la caída tequendámica evita detalles y contingencias que “el occiso” considera “molestos” desde que empieza a imaginar la tragedia. La eliminación es absoluta y no incomoda ni causa gastos a la familia, a la autoridad o a la asistencia cristiana. La autopsia, la novelería transeúnte, el folletín periodístico con las “fotos” respectivas y “el levantamiento del cadáver” —como si un cadáver fuera “hombre” para un “levantamiento”— todo eso, que no es poco, queda derogado con el “arrojo” en el horrendo precipicio. Dejarse caer, seguir la corriente, deslizarse, ir al fondo de la cuestión y... buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuéntanse raras historias del antiguo e imponente Salto del Tequendama. Más de un presunto suicida llegose a la margen del agua despeñada; midió a ojos vistas la hondura pavorosa, el resonante abismo; puso el oído al magno tambor de la montaña, captó el redoble milenario y... alejose del monstruo en pavórico retroceso y con más miedo al abismo que a la muerte. Después, en un paraje cualquiera, aledaño al camino, rompiose la masa ence-fálica o la víscera cardiaca con el balín de una detonación Smith &amp;amp; Wesson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es instintiva en el alma humana la fobia a los abismos. El voladero a plomo, la hondonada silenciosa, el cauce profundo por donde el río discurre hacia la muerte; los puentes fluviales que cruzan los torrentes y se sustentan sobre las rocas marginales; los puentes ferroviarios de pasos marcados por los polines de la vía, todo eso nos sobrecoge y nos conturba con sugestiones abismáticas. Un aljibe es ojo diabólico que nos desvanece y aprisiona en los reflejos de su linfa profunda. Todo lo que baja de nuestro nivel nos da una sensación de hundimiento y disolución en la nada. Toda tierra removida huele a sepultura; el humo del incienso huele a elación mística, a supervivencia en lo infinito y a prolongación en la Eternidad. La oración es un mensaje radiofónico que lanzamos al silencio de lo impenetrable. Con la oración, respira el alma y suspira el corazón, elevándose y extendiéndose hasta más allá del misterio. Toda pena, toda inquietud, toda angustia se adulzuran de ilusión y se doran de esperanza con sólo que el alma suspire el más lindo y divino verso que han escuchado las centurias y los milenios: “Padre Nuestro que estás en los Cielos...!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decíamos hace un momento que la literatura ha hecho daño al Tequendama. Antaño era una entidad respetable, olímpica, que internaba en nuestros tímpanos todo su marcial redoble y su milenario tableteo. Nadie se atrevía a irrespetarlo ni mucho menos a lanzarse en su caída, y más que una maravilla geográfica era un monumento de literatura rimbombante. Pero los versos y las prosas y los interrogantes y las admiraciones y los puntos suspensivos lo inflaron, lo desvanecieron —como a las mujeres— y luego entró en decadencia y los “desengañados de la vida”, los despechados del amor propio y del ajeno, le perdieron el respeto y por encima de él y en sus “barbas” se botan cada rato hacia la nada. Nuestra ilustre maravilla es hoy un mísero desnucadero, o, como ya se dijo: un matadero público, con útiles y se guarda absoluta reserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es necesario aislar el Salto, cercarlo y entregar las llaves contraloras a una sociedad protectora de suicidas. Hay que decretar un impuesto prohibitivo sobre el suicidio, un impuesto ad valorem o quitar de ahí el peligroso monumento. Una potencia extranjera podría comprar esa caída con todos sus caballos y venderla por amperios y kilowatios en países “más” necesitados de caídas que el nuestro. Aquí, ya nos basta y nos sobra con la caída de dos ministros “empujadores”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que legislar sobre este delicado asunto. No es posible que el Salto continúe siendo cómplice, auxiliador y encubridor del novelesco delito de suicidio personal e intrasmisible. Además, el Salto mismo es un mal ejemplo objetivo y permanente, un loco que delinque noche y día, con gran escándalo y delante de Dios y de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Salto no es más que un “suicida” estruendoso y espectacular que hace diez mil años se está suicidando y que no acaba ni acabará nunca de suicidarse personalmente, a mansalva y sobre seguro contra incendio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un desequilibrado, un pobre soñador de imposibles que está “cayendo” hace marras y “aun todavía” no acaba de “caer”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo así como un Ministro del actual Gabinete Ejecutivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revista &lt;em&gt;Cromos&lt;/em&gt;, 28 de marzo de 1925.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Finalizamos esta nota con una de las incursiones del poeta en asuntos de economía política:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta cuestión tan ingrata&lt;br /&gt;es preciso definirla:&lt;br /&gt;el&lt;strong&gt; capital&lt;/strong&gt; . . . es la plata&lt;br /&gt;y el&lt;strong&gt; trabajo&lt;/strong&gt; . . . conseguirla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Se nos olvidaba: por esas cosas de la vida, Villafañe murió: en Cali, El jueves 26 de noviembre de 1959 (como buen poeta del siglo XIX, murió de tuberculosis –no le alcanzó para la sífilis, porque era conservador). Ya en 1958 le habían hecho un homenaje: en el salón del Concejo Municipal de Roldanillo se dispuso un retrato del poeta, pintado por Jesús María Espinosa. Cuando al poeta se le preguntaba por esta distinción, respondía: “Me colgaron”. En el parque del hotel Alférez Real (donde Villafañe vivió los últimos años, en Cali) hay una estatua suya, muy bien sentada haciendo carrizo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8706296291977814005?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8706296291977814005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8706296291977814005&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8706296291977814005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8706296291977814005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/01/carlos-villafae.html' title='Carlos Villafañe'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R5T5An_A5BI/AAAAAAAAADQ/CPLS-Tr46c4/s72-c/Villafane-estatua.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8899155689110010993</id><published>2008-01-17T16:23:00.001-05:00</published><updated>2008-01-17T16:23:53.685-05:00</updated><title type='text'>Por fin algo bueno en un noticiero colombiano</title><content type='html'>Ayer, miércoles 16 de enero de este año que ya se comenzó a acabar, en el noticiero del mediodía del canal Caracol, en la sección que año a año dedican a los “útiles inútiles”, y en la que comentan las peticiones supuestamente absurdas de los colegios y escuelas, pusieron en la lista de despropósitos la siguiente solicitud de un colegio: diez clásicos de la literatura universal. Periodista y padre de familia se mostraban sinceramente sorprendidos por la petición, y comentaban: ¿para qué diablos se necesitan tantos libros? Y tienen toda la razón. Guardamos la esperanza absurda de que ahora que los noticieros se dedican a deplorar los clásicos, entonces la muchachada les coja gusto (a los clásicos).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8899155689110010993?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8899155689110010993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8899155689110010993&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8899155689110010993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8899155689110010993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2008/01/por-fin-algo-bueno-en-un-noticiero.html' title='Por fin algo bueno en un noticiero colombiano'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8909385506968158784</id><published>2007-12-27T13:20:00.000-05:00</published><updated>2007-12-27T17:06:09.802-05:00</updated><title type='text'>No tienen perdón: la “Lista Arcadia”</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R3Pt4X_A4_I/AAAAAAAAADA/KW0WwXr7ruM/s1600-h/ImgArticulo_T5_50390_20071218_123926.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5148720351781381106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R3Pt4X_A4_I/AAAAAAAAADA/KW0WwXr7ruM/s320/ImgArticulo_T5_50390_20071218_123926.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;em&gt;Arcadia&lt;/em&gt; acaba de publicar lo que ellos mismos denominan “La lista Arcadia”, en la que señalan los mejores libros publicados en 2007. No vamos a discutir sobre la lista, porque eso no tiene gracia: cualquier selección es criticable. Lo que nos parece lamentable son las explicaciones que dan para incluir los libros. Lamentables y reveladoras: constituyen una prueba del esnobismo que ya se le olía a la revista desde el comienzo. Aquí van algunas de las razones que dan estos rectores de la crítica literaria colombiana (no pedimos que justifiquen la lista, no hay necesidad. Del doctor Johnson se decía que había apreciado perfectamente a Shakespeare, pero que no era capaz de explicarlo. Después tampoco nadie ha sido capaz. Pero no consideramos abusivo pedir que quien escriba sobre libros sea capaz de apreciarlos. Después de todo, al que escribe sobre comida se le pide eso también):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para explicar la inclusión de la “Colección Samper Ortega”, editada por Juan Gustavo Cobo Borda, dicen:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Esta, sin duda, es la antología del año por lo que significó para el poeta Juan Gustavo Cobo Borda sumergirse en los cien tomos de la colección de Daniel Samper Ortega, uno de los educadores y divulgadores intelectuales más importantes de Colombia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La antología es sin lugar a dudas la más importante por lo que significó para el poeta hacerla, y no por lo que lleva dentro. ¿Hay que decir que esa frase es una tontería, que ningún editor con los ojos medio abiertos y con menos de diez litros de aguardiente en la cabeza dejaría pasar semejante trivialidad; en suma, que es una vergüenza que una de las revistas literarias más importantes del país imprima semejante bobada? No, no lo vamos a decir. Porque lo que sigue, ay Dios. En la misma nota (en &lt;em&gt;Arcadia&lt;/em&gt; son bastante parejos: empiezan mal y terminan peor), dicen, después de mencionar las categorías que usó Cobo Borda para hacer su selección:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En esas diez categorías incluyó, según Cobo Borda, textos que hoy son de una vigencia pasmosa…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y el pobre Cobo Borda que creía que los amigos de Arcadia le iban a elogiar la antología de la antología que hizo. Una “vigencia pasmosa”. ¿Qué quisieron decir: que los textos son tan malos que uno se queda pasmado ante el interés que todavía suscitan o ante el hecho de que todavía haya incautos que se dejen agarrar en las vitrinas de las librerías? Quizá acostumbrados como están a reseñar tanto libro que trae claritica la fecha de vencimiento, se quedaron pasmados ante el hecho de que después de tantos años Tomás Carrasquilla siga siendo legible. Soltemos a Cobo Borda, que suficiente ha debido tener con el trato que le dieron en &lt;em&gt;Arcadia&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Lo que dicen sobre &lt;em&gt;Pasajera en tránsito&lt;/em&gt;, de Yolanda Reyes:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La autora de &lt;em&gt;Los años terribles&lt;/em&gt;, que acaba de lanzar una iluminadora colección de ensayos sobre la lectura en la infancia titulada &lt;em&gt;La casa imaginaria&lt;/em&gt;, logra, en su primera novela alejada del mundo infantil, lo más difícil que puede lograr una obra de ficción: la sensación de que era necesario que existiera.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Le dan ganas a uno de robarle la pregunta a Raymond Chandler: “¿Se dice algo aquí que no pueda decirse con un eructo?”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La presentación de la lista incluye lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Agrupamos los libros editados en el país con libros importados, y autores nacionales con autores extranjeros, porque las coordenadas por las que apostamos no están en la geografía sino en la inteligencia sensible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Después de leer esto nos pusimos a buscar desesperadamente la manera de apostarle al caballo &lt;em&gt;Coordenadas&lt;/em&gt;, y en ningún hipódromo nos dan razón. Vamos a robar por última vez a Chandler para que pueda bajar las manos: “dos mil años de cristianismo y esto es lo que puede mostrar una revista literaria.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que las presentadoras de farándula y hasta de noticias, que los comentaristas deportivos y hasta el presidente, hablen mal y escriban peor, vaya y pase. Pero ¿por qué, por qué una de las pocas publicaciones dedicadas a la literatura se tiene que sumar a esa reivindicación del derecho al chamboneo instaurado por uno de nuestros más preclaros expresidentes? Ahora que Chandler bajó las manos, póngalas arriba Gabriel Zaid:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No es tan difícil encontrar lectores con buena información y buen juicio que se ríen (o se enojan) por lo que publica la prensa cultural. Aunque no se dediquen a la crítica, ni pretendan competir con quienes la hacen, tienen los pelos en la mano para señalar erratas, equivocaciones, omisiones, falsedades, incongruencias, injusticias, ridiculeces y demás gracias que pasan impunemente por las manos de los editores. Y ¿por qué pasan? Porque no leen lo que publican, sino después de que lo publican, y a veces ni después. Porque, en muchos casos, ni leyendo se dan cuenta de los goles que les meten la ignorancia, el descuido, el maquinazo, el plagio, la mala leche, los intereses creados. Y porque, muchas veces, aunque se den cuenta, no están dispuestos a dar la pelea por la cultura y el lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Y, cuando no se va a dar la pelea, ¿qué caso tiene leer exigentemente lo que se pretende publicar? Lo importante no es defender al lector de la errata, el gazapo, la ignorancia, la vacuidad, el abuso, sino cuidar el control político y diplomático de tan difícil situación. Todos quieren publicar, nadie leer, menos aún cuidar el interés del lector. Lo pragmático no es poner el ojo en la calidad de los textos, sino el oído en los nombres que suenan…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nos van a perdonar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8909385506968158784?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8909385506968158784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8909385506968158784&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8909385506968158784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8909385506968158784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/no-tienen-perdn-la-lista-arcadia.html' title='No tienen perdón: la “Lista Arcadia”'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R3Pt4X_A4_I/AAAAAAAAADA/KW0WwXr7ruM/s72-c/ImgArticulo_T5_50390_20071218_123926.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6886756925227638114</id><published>2007-12-19T09:56:00.000-05:00</published><updated>2007-12-19T10:20:10.929-05:00</updated><title type='text'>Y que el diablo lo tenga en su gloria: Bierce</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.matamoscasdos.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Franco&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; nos recordó el inigualable &lt;em&gt;Diccionario del diablo&lt;/em&gt;. Random House – Mondadori acaba de publicar la traducción al español de la edición de Ernest Jerome Hopkins (en la colección DE BOLS!LLO). Se trata de una joya y una novedad. Todas las ediciones castellanas del diccionario conocidas hasta ahora se basaban en la edición que el propio Bierce sancionó en sus &lt;em&gt;Collected Works&lt;/em&gt;, la cual, según Hopkins, estaba reducida por lo menos en un 50%, debido a que Bierce editó sus obras en Washington, y muchas de las entradas del diccionario aparecieron en periódicos o revistas de San Francisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí, pues, algunas de las entradas inéditas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;academia&lt;/strong&gt;, s. Originariamente, un bosquecillo en el que los filósofos buscaban un sentido en la naturaleza; hoy en día es una escuela en la que los imbéciles por naturaleza buscan un sentido en la filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;acertijo&lt;/strong&gt;, s. ¿Quién elige a nuestros gobernantes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;acróstico&lt;/strong&gt;, s. Dura prueba para los sentimientos. Por lo general, infligida por un necio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;agallas&lt;/strong&gt;, s. Lo que se necesita para reconocer que se es un cobarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ahorro (escolar)&lt;/strong&gt;, s. Comprar una buena nota al profesor pagándole 95 centavos en lugar de un dólar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;alegoría&lt;/strong&gt;, s. Metáfora en tres volúmenes y un tigre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;argüir&lt;/strong&gt;, v. tr. Reflexionar aplicadamente con la lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;arrepentimiento&lt;/strong&gt;, s. Sentimiento que raramente inquieta a la gente hasta que empieza a sufrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;bandido&lt;/strong&gt;, s. Persona que arrebata por la fuerza a A lo que A le ha arrebatado por la fuerza a B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;barbero&lt;/strong&gt;, s. (Del lat. &lt;em&gt;barbarus&lt;/em&gt;, salvaje, y de &lt;em&gt;barba&lt;/em&gt;, barba). Salvaje cuya laceración de nuestras mejillas pasa inadvertida ante el tormento superior de su conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;bautizar&lt;/strong&gt;, v. tr. Imponer un nombre con toda la ceremonia a una criatura indefensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Éste es el único truco del bautizo:&lt;br /&gt;humedecer al niño para que el nombre se le quede pegado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;borracho&lt;/strong&gt;, adj. Cargado, confuso, mamado, bebido, curda, ebrio, mareado, embriagado, pesado de cabeza, contento, achispado, paposo, como una cuba, ajumado, alumbrado, tajado, pasado, con una turca, alegre, feliz, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;brandy&lt;/strong&gt;, s. Licor compuesto de una parte de rayos y truenos, una parte de remordimiento, dos partes de asesinato sangriento, una parte de muerte, infierno y tumba, dos partes de Satán aguado y cuatro del santo Moisés. Dosis: siempre lleno hasta arriba. Creo que fue Emerson quien dijo que es la bebida de los héroes. Yo no me atrevería a aconsejarlo a otros. Dicho sea de paso, está bastante bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;cadáver&lt;/strong&gt;, s. Persona que manifiesta el grado más elevado posible de indiferencia que puede aceptarse para corresponder a la solicitud ajena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;castigo&lt;/strong&gt;, s. Arma que la justicia casi ha olvidado cómo se utiliza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;centeno&lt;/strong&gt;, s. Whisky en cáscara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;conyugal&lt;/strong&gt;, adj. (Del lat. &lt;em&gt;con&lt;/em&gt;, mutuo, y &lt;em&gt;jugum&lt;/em&gt;, yugo). Relativo a un tipo muy popular de trabajos forzados: la unción en el mismo yugo de dos necios corroborada por el párroco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;cordura&lt;/strong&gt;, s. Estado mental inmediatamente anterior y posterior a la comisión del asesinato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;culpable&lt;/strong&gt;, adj. El otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;defraudar&lt;/strong&gt;, v. tr. Impartir instrucción y experiencias a los confiados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;demente&lt;/strong&gt;, adj. Adicto a la convicción de que los dementes son los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;demente&lt;/strong&gt;, s. Estado mental melancólico de aquel cuyos argumentos somos incapaces de contestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;depravado&lt;/strong&gt;, part. pas. Categoría moral de un caballero que mantiene la opinión contraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;descabellada&lt;/strong&gt;, adj. La idea de que el asesinato es un delito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;deserción&lt;/strong&gt;, s. Aversión a la lucha, como, por ejemplo, cuando se abandona el ejército o una esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;diagnóstico&lt;/strong&gt;, s. Arte del médico con el que determina el estado del bolsillo del paciente para saber cuánto puede enfermarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ego&lt;/strong&gt;, s. Forma latina de la palabra “yo”. Los romanos tenían un defecto del habla y eran incapaces de pronunciarla mejor. Los reyes y los editores se acercan un poco más a la pronunciación correcta, dicen “nosotros”*.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;____________&lt;br /&gt;* En inglés, &lt;em&gt;we&lt;/em&gt;, cuya pronunciación se parece más a la de &lt;em&gt;ego&lt;/em&gt; que la de &lt;em&gt;I &lt;/em&gt;(N. del T.).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ejército&lt;/strong&gt;, s. Clase improductiva que defiende a la nación devorando cuanto pudiera tentar a un posible enemigo a invadirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;embajador&lt;/strong&gt;, s. Ministro de alto rango mantenido por un gobierno en la capital de otro país para que cumpla la voluntad de su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;enfermedad&lt;/strong&gt;, s. Donación que hace la naturaleza a las facultades de medicina. Generosa contribución para el sustento de los enterradores. Medio de proporcionar carne que no está muy seca ni dura al valioso gusano de tumba para que excave túneles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;epidemia&lt;/strong&gt;, s. Enfermedad muy sociable y con pocos prejuicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;expósito&lt;/strong&gt;, adj. Niño que se ha desembarazado de unos padres inadecuados para su potencial y perspectivas de futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;frágil&lt;/strong&gt;, adj. Poco firme, propenso a la traición, como una mujer que se ha decidido a pecar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;fugarse&lt;/strong&gt;, v. prnl. Cambiar los peligros e inconvenientes de una residencia fija por la seguridad y las comodidades de viajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;género&lt;/strong&gt;, s. Sexo de las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Un masculino cortejaba a un nombre femenino&lt;br /&gt;pero a ella nada atraía su cortejo,&lt;br /&gt;así que el sustantivo le rogó a un verbo que coronase sus deseos,&lt;br /&gt;pero el verbo replicó frunciendo frígido el ceño:&lt;br /&gt;“Si yo soy neutro, ¿con qué objeto voy a hacerlo?”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;habeas corpus&lt;/strong&gt;, loc. Orden judicial por la que se puede sacar a un hombre de la cárcel y preguntarle qué le ha parecido la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;hijo&lt;/strong&gt;, s. Accidente para el que se confabulan y están especialmente diseñadas y adaptadas con precisión todas las fuerzas de la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;inmaculado&lt;/strong&gt;, adj. Aún no descubierto por la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;insulto&lt;/strong&gt;, s. Comentario ingenioso sin réplica posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;intoxicación&lt;/strong&gt;, s. Estado espiritual que precede a la mañana siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;jurado&lt;/strong&gt;, s. Cierto número de personas designadas por un tribunal para ayudar a los abogados a impedir que la ley degenere en justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;literalmente&lt;/strong&gt;, adv. En sentido figurado; como, por ejemplo: “El estanque estaba literalmente lleno de peces”; “El suelo parecía literalmente vivo de tantas serpientes que había”…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;magistrado&lt;/strong&gt;, s. Funcionario judicial con jurisdicción limitada e incapacidad ilimitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;mortalidad&lt;/strong&gt;, s. Parte que conocemos de la inmortalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;padre&lt;/strong&gt;, s. Oficial de intendencia y comisario de subsistencia que proporciona la naturaleza para nuestro sustento en el período que precede a que aprendamos a vivir de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;plural&lt;/strong&gt;, adj. Problemas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Maestro de las formas breves, Bierce escribió el que, según Kurt Vonnegut, es el mejor cuento de la literatura norteamericana: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://fiction.eserver.org/short/occurrence_at_owl_creek.html"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;An Occurrence at Owl Creek Bridge&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Bierce, Ambrose, &lt;em&gt;El diccionario del diablo&lt;/em&gt;, traducción y notas de Vicente Campos, Random House – Mondadori, 2007.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6886756925227638114?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6886756925227638114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6886756925227638114&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6886756925227638114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6886756925227638114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/y-que-el-diablo-lo-tenga-en-su-gloria.html' title='Y que el diablo lo tenga en su gloria: Bierce'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6068216244718508198</id><published>2007-12-17T17:32:00.001-05:00</published><updated>2009-05-26T19:55:27.233-05:00</updated><title type='text'>Otro filósofo de parque: Lichtenberg</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R2b6XX_A4-I/AAAAAAAAAC4/XK3Kzh_bsSQ/s1600-h/367px-Georg_Christoph_Lichtenberg.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145074903799620578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R2b6XX_A4-I/AAAAAAAAAC4/XK3Kzh_bsSQ/s320/367px-Georg_Christoph_Lichtenberg.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En una estupenda película producida por la BBC sobre la muerte de Sócrates, éste, en la persona de Peter Iustinov, se refería a sí mismo como “un filósofo de parque”. Ahora que los filósofos se ponen corbata y piensan en horario oficial de ocho a doce y de dos a seis, queremos recordar la figura de ese otro pensador de andén (o, mejor, de ventana): Lichtenberg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribe Juan Villoro en el prólogo a su traducción de los aforismos de Lichtenberg:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;«…Hacia el final de su vida concibió una sátira autobiográfica, &lt;em&gt;Le procrastinateur&lt;/em&gt;, donde pensaba burlarse de sus proyectos eternamente pospuestos. Fue demasiado fiel a su tema: no la escribió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lichtenberg vivió contra la posteridad, contra las &lt;em&gt;Obras completas&lt;/em&gt;, la tesis doctoral del posible erudito sueco, el comentarista mexicano del siglo XX. No pensó que sus apuntes dispersos pudieran ser imantados por la misma fuerza; se conformó con legar fragmentos, los restos de una inteligencia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Mientras Kant escribía &lt;em&gt;La Crítica de la razón pura&lt;/em&gt;, los labriegos de mejillas enrojecidas por el frío y la cerveza hablaban de elfos y duendes con infinitos errores gramaticales; también hablaban de mierda y castigos feudales. De esa mezcla, de la precisa geometría de los gramáticos y de la injuria y la escatología, surgió el alemán moderno, portento de la razón y del insulto. En este periodo formativo en que el alemán escrito se apartaba por completo del hablado, Lichtenberg concibió un estilo &lt;em&gt;intermedio&lt;/em&gt; tan digno de las aulas como de las tabernas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Jamás se iba a concentrar en una ciencia. Su primer trabajo universitario fue un ejemplo típico: una indagación sobre las relaciones entre matemática y poesía. Bajo la segura influencia de Kästner, más que argumentar, acribilló: el único rasgo sensible de los poetas alemanes era que olían a pomada, ¿qué pasaría si se les exigiera un lenguaje tan riguroso como el de las matemáticas?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Lichtenberg fue un personaje típico del momento; aprendió inglés y francés; se sumergió gustoso en las reuniones que eran como pequeños congresos académicos; con todo, no dejó de extrañar a sus amigos de Gotinga y se convirtió en “un verdadero César de las cartas”: después de dictar tres misivas al mismo tiempo, aún tenía deseos de sentarse a escribir otras diez. Sus cartas, comentó entonces, se hubieran podido publicar con el título …&lt;em&gt;historia privada y pública del profesor Lichtenberg, que contiene toda suerte de observaciones sobre los hombres, las muchachas y los insectos, además de buena cantidad de reflexiones y disparates decentes y groseros cobre estos cuatro asuntos&lt;/em&gt;. Sus intereses no sólo eran múltiples, eran simultáneos. Cuando compró un telescopio de inmediato quiso apuntar a dos sitios al mismo tiempo: el firmamento y la hermosa recamarera que se desnudaba a la luz de una vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Dieterich, el casero de Lichtenberg, se sorprendió de no encontrar más que unos fragmentos de la novela El príncipe duplicado; la historia del noble siamés se esfumó con su creador. En cambio dio con varios cuadernos en los que su inquilino escribía toda suerte de reflexiones “a la manera de los tenderos ingleses que llevan un &lt;em&gt;waste-book&lt;/em&gt;, donde anotan ventas y compras en total desorden para luego sumarlas y restarlas”. Los cuadernos arrojaban los saldos de una mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…El peculiar estilo de pensamiento de Lichtenberg es una preceptiva intelectual; su modo es su carta de creencia. El contenido de los Aforismos es variadísimo y ha dado lugar a ensayos tan notables como el de Franz H. Mautner “Lichtenberg: retrato de una mente”. El hombre que escribió poemas para bodas, infló vejigas en sus clases, colocó pararrayos en los edificios, promovió los balnearios y la obra de Shakespeare, ensayó dietas, experimentó con la electricidad, retrató al actor Garrick y a la muchedumbre londinense, se enamoró de una florista y una vendedora de fresas, discutió de astronomía con el rey de Inglaterra, escribió de modas para las damas alemanas, llevó un registro de los entierros que veía desde su ventana, estudió las maniobras de los batallones de asalto, polemizó sobre la fisiognómica y la escritura griega, no se deja reducir a unos cuantos temas básicos. Su curiosidad atendía por igual a la teoría de Newton que a un botón roto después de siete años de ser el leal sostén de sus pantalones…».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí va, pues, una selección de la selección hecha por Villoro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si al cielo le pareciera útil y necesario volverme a editar en la vida, me gustaría comunicarle algunas vanas observaciones que se refieren, sobre todo, al dibujo del retrato y al plan general. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Aunque mi filosofía tampoco descubra nada, al menos tiene suficiente corazón para considerar inexistentes los pensamientos establecidos. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Siempre he procurado imponerme leyes que sólo entren en vigor cuando me sea casi imposible violarlas. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;He notado claramente que tengo una opinión acostado y otra parado. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Hay que recomendar con insistencia el método de los borradores; no dejar de escribir ningún giro, ninguna expresión. La riqueza también se obtiene ahorrando verdades de a centavo. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Daría parte de mi vida con tal de saber cuál era la temperatura promedio en el paraíso. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;En la Tierra no hay superficie más interesante que el rostro humano. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Los hombres más sanos, más hermosos y mejor proporcionados son quienes están de acuerdo con todo. En cuanto se padece un defecto se tiene una opinión propia. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Se dice “alma” como se dice “talero”, aunque hace mucho que se dejaron de acuñar. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Los guisos tienen, presumiblemente, gran influencia en el estado actual de la condición humana. El vino externa su influencia de un modo más evidente; los guisos lo hacen con mayor lentitud, pero quizá también con mayor intención. Quién sabe si no le debemos la bomba neumática a una sopa bien cocida o la guerra a una mal cocida. Esto merecería una investigación más acuciosa. Acaso el cielo cumple así grandes finalidades, mantiene leales a los súbditos, cambia los gobiernos y crea Estados libres; acaso son los guisos los responsables de lo que llamamos “la influencia del clima”. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Eso que ustedes llaman corazón está más abajo del cuarto botón del chaleco. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Todo hombre también tiene su trasero moral, que no enseña sin necesidad y mientras puede cubre con los pantalones de la decencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;En la iglesia, acerca de una muchacha hermosa, sumamente devota:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más devota y hermosa que Lucía&lt;br /&gt;No se verá rezar a otra mujer&lt;br /&gt;Se arrepiente en cada letanía&lt;br /&gt;De lo mismo que invita a cometer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;La muchacha tenía unas manos pecaminosamente hermosas.&lt;br /&gt;Dios creó al hombre según su imagen. Posiblemente esto significa: el hombre creó a Dios según su laya. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Por más que en ellas se predique, las iglesias siguen necesitando pararrayos. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Un país de iglesias hermosas y casas en ruinas está tan perdido como uno de iglesias ruinosas y casas palaciegas. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;¿Creéis acaso que el buen Dios es católico? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Es una lástima que beber agua no sea pecado, clama un italiano, ¡qué bien sabría!&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;¿Cómo habrá sido la conversión de las putas en la antigüedad?, ¿ya habría beatas?&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Cuando un libro choca con una cabeza y suena a hueco, ¿se debe sólo al libro?&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;En un artículo: el sacrificio de los primogénitos aún es recomendable, en el caso de los versos. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Se diría que nuestros idiomas han enloquecido. Cuando queremos una idea, nos ofrecen una palabra; cuando exigimos una palabra, nos brindan una raya, y donde esperamos una raya, hay una obscenidad. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Esto debe servirme de advertencia. Como aquel gran escritor francés, de ahora en adelante no daré nada a la imprenta sin que antes lo lea mi cocinera. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Al prólogo se le podría llamar pararrayos. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Ahí se aplica a la perfección lo que Butler dice de un mal crítico: si no encuentra un error, lo comete. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;A un prólogo se le podría llamar “matamoscas” y a una dedicatoria “bolsa de limosnero”. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Como han observado algunos filósofos, le debemos muchos errores al mal empleo de las palabras. Acaso a ese mismo mal empleo le debemos los axiomas. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Con poco ingenio se puede escribir de tal forma que otro necesite mucho para entenderlo. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;No estaría mal un libro de primeros auxilios para escritores. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Siempre es preferible darle el tiro de gracia a un escritor que perdonarle la vida en una reseña.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Es fascinante escuchar a una mujer extranjera que comete faltas de ortografía con sus hermosos labios. A un hombre no. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Leer equivale a tomar prestado; inventar, a saldar cuentas. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Darle el último toque a una obra, es decir, quemarla. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;La mucha lectura nos ha brindado una barbarie ilustrada. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;En verdad hay muchos hombres que leen sólo para no pensar. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Nada puede contribuir tanto a la tranquilidad del alma como no tener opinión alguna.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Hay gente que cree que todo lo que se hace con cara seria es razonable. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;En la Francia libre, donde ahora uno puede ahorcar a quien quiera. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;¿Quién quiere desmontar cuando puede demoler? &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;El hombre no era precisamente una lumbrera pero sí un candelabro bastante grande (cómodo). Sostenía opiniones ajenas. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Me gustaría dar algo a cambio de saber con exactitud por quién fueron hechos los actos que según la versión oficial fueron hechos por la patria. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Mi proyecto tenía más bilis que fundamentos. Quedé exhausto antes de realizarlo.&lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Cuando tenía que usar su razón era como si alguien que siempre ha usado la mano derecha tuviera que usar la izquierda. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;El primer americano descubierto por Colón hizo un descubrimiento atroz. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Si uno ha bebido, más vale que tenga buena puntería. Buscar la relación entre el tiro al blanco y la poesía. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;El mejor refugio contra las tormentas del destino sigue siendo una tumba.&lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Me parece imposible demostrar que somos la obra de un ser superior y no el pasatiempo de uno bastante defectuoso. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;¿Por qué son tan hermosas las viudas jóvenes en duelo? (Investigación).&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;“¡Ay!”, gritó al accidentarse, “¡si hubiera hecho algo satisfactoriamente dañino esta mañana ahora sabría por qué sufro!”. &lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;¿Quién está ahí. Sólo yo. Ah, con eso sobra. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Es cierto que no puedo hacerme mis zapatos, pero, señores, no permito que me escriban mi filosofía. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Jamás hay que creerle a quien asegure algo con una mano en el corazón. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Una experiencia de toda la vida: cuando no se dispone de otros medios, el carácter de un hombre se conoce por una broma que no soporta. &lt;br /&gt;* &lt;br /&gt;Una regla de oro: no hay que juzgar a los hombres por sus opiniones sino por aquello en lo que sus opiniones los convierten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg Christoph Lichtenberg, Aforismos, selección, traducción, prólogo y notas de Juan Villoro, Fondo de Cultura Económica, 1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6068216244718508198?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6068216244718508198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6068216244718508198&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6068216244718508198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6068216244718508198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/otro-filsofo-de-parque-lichtenberg.html' title='Otro filósofo de parque: Lichtenberg'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R2b6XX_A4-I/AAAAAAAAAC4/XK3Kzh_bsSQ/s72-c/367px-Georg_Christoph_Lichtenberg.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6489271934360419882</id><published>2007-12-13T11:36:00.000-05:00</published><updated>2007-12-13T13:22:52.231-05:00</updated><title type='text'>They Shoot Horses, Don’t They?</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;font-size:100%;"&gt;Quienes quieren ver en la literatura un altavoz con mensajes para la vida, han clasificado esta novela como un alegato a favor de la eutanasia. Nada de eso. Es una historia magistral de compasión y amor y sufrimiento. Escrita por McCoy en los años de la depresión, cuenta la historia de un hombre que encuentra a una mujer desdichada, Gloria, se hacen amigos y se inscriben en una “maratón de baile”, un concurso de la época que ofrecía la esperanza a cientos de almas perdidas de ganar mil dólares. La prueba consistía en bailar y bailar a través de una pista circular, con la animación de un presentador, durante intervalos de hora y media con descansos de diez minutos entre uno y otro, hasta que sólo quedara una pareja en pie. Pero a Gloria no le duelen solamente los pies, le duele la vida. Se podría decir que le dolía respirar. Así que, en medio del concurso, le pide al narrador que la mate. Y… la novela comienza:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me puse en pie. Por un instante vi nuevamente a Gloria sentada en aquel banco del muelle. El proyectil le había penetrado por un lado de la cabeza; ni siquiera manaba sangre de la herida. El fogonazo de la pistola iluminaba todavía su rostro. Todo fue de lo más sencillo. Estaba relajada, completamente tranquila. El impacto del proyectil hizo que su cara se ladeara hacia el otro lado; no la veía bien de perfil pero podía apreciar lo suficiente para saber que sonreía. El fiscal se equivocó cuando dijo al jurado que había muerto sufriendo, desvalida, sin amigos, sola salvo por la compañía de su brutal asesino en medio de la noche oscura a orillas del Pacífico. Estaba muy equivocado. No sufrió. Estaba completamente relajada y tranquila y sonreía. Era la primera vez que la veía sonreír. ¿Cómo podía decir pues el fiscal que sufrió? Y no es verdad que careciera de amigos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Yo era su mejor amigo. Era su único amigo. Por tanto, ¿qué era eso de que no tenía amigos? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;…¿Qué podía yo decir?... Todos los asistentes sabían que yo la había matado; la única persona que habría podido ayudarme también estaba muerta. Por tanto, allí estaba yo en pie, mirando al juez y negando con la cabeza. No tenía nada que alegar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Pida clemencia al tribunal —dijo Epstein, el abogado que designaron para defenderme.&lt;br /&gt;—¿Qué decían? —inquirió el juez.&lt;br /&gt;—Su Señoría —dijo Epstein—, pedimos clemencia al tribunal. Este joven admite haber matado a la chica, pero únicamente para hacerle un favor. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El juez golpeó la mesa con el martillo, mirándome fijamente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Luego viene el relato de la forma en que conoció a Gloria para terminar inscribiéndose ambos en el concurso de baile. Y el remate:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;…Cuando yo era niño solía veranear en la casa de campo de mi abuelo, en Arkansas. Un día me encontraba en el ahumadero de carnes, viendo cómo mi abuela elaboraba lejía en una gran cazuela de hierro, cuando vino mi abuelo por la era, muy excitado. “Nellie se ha roto una pierna”, dijo mi abuelo. La vieja Nellie estaba tendida en el suelo gimiendo, atada todavía al arado. Nos quedamos allí de pie, mirándola, sólo mirándola. Al poco regresó el abuelo con el fusil que había usado en Chickamauga Ridge. “Ha metido la pata en un agujero”, dijo, mientras le daba palmadas cariñosas en la cabeza. La abuela me hizo volver la cabeza y mirar hacia otro lado. Comencé a llorar. Oí el disparo. Todavía lo oigo. Corrí, me agaché y me abracé al cuello de Nellie. Yo quería al caballo. Y odiaba a mi abuelo. Me levanté y empecé a propinar puñetazos a las piernas de mi abuelo… Al día siguiente, el abuelo me explicó que él también quería a Nellie, pero que no había tenido más remedio que matarla. “Era lo mejor que podía hacer -dijo-, el pobre animal ya no habría podido hacer nada más. Era la única manera de acabar con sus sufrimientos…”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tenía la pistola en la mano.&lt;br /&gt;-Muy bien- le dije a Gloria-. Cuando quieras.&lt;br /&gt;-Estoy preparada.&lt;br /&gt;-¿Dónde?&lt;br /&gt;-Aquí. A un lado de la cabeza.&lt;br /&gt;El muelle se agitó al recibir el golpe de una ola.&lt;br /&gt;-¿Ahora?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;Disparé. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El muelle volvió a agitarse, el agua borboteó y resbaló nuevamente hacia el océano. Tiré la pistola por la barandilla. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Un policía iba sentado a mi lado en el asiento posterior del coche, otro conducía. Íbamos a gran velocidad y la sirena chillaba. Era la misma sirena que usaban para despertarnos en la competición de baile.&lt;br /&gt;-¿Por qué la has matado? -me preguntó el policía que iba sentado a mi lado.&lt;br /&gt;-Ella me lo pidió.&lt;br /&gt;-¿Has oído eso, Ben?&lt;br /&gt;-Es un muchacho muy servicial -dijo Ben por encima del hombro.&lt;br /&gt;-¿Es eso lo único que puedes alegar?&lt;br /&gt;-¿Acaso no matan a los caballos? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;…Y que Dios se apiade de su alma… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Horace McCoy, &lt;em&gt;¿Acaso no matan a los caballos?&lt;/em&gt;, Punto de lectura, 2007. La traducción al españolete no logra arruinar el libro.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6489271934360419882?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6489271934360419882/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6489271934360419882&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6489271934360419882'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6489271934360419882'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/they-shoot-horses-dont-they.html' title='They Shoot Horses, Don’t They?'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6978956608704494816</id><published>2007-12-13T11:02:00.000-05:00</published><updated>2007-12-13T11:06:35.216-05:00</updated><title type='text'>Pena de muerte: Lewis Thomas</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;font-size:100%;"&gt;En un lúcido libro sobre la naturaleza del ensayo (perdón por el oxímoron), el maestro Jaime Alberto Vélez presenta al final una breve selección de ensayos magistrales. Allí aparece la siguiente maravilla sobre un fenómeno bastante raro en Colombia (queremos pensar que la reciente muerte del maestro Vélez fue parecida a la de los protagonistas del texto).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;De la muerte natural&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lewis Thomas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe tal cantidad de libros nuevos sobre la muerte, que ahora poseen estantes especializados en las librerías, al lado de esas ediciones en rústica sobre las dietas sanas, las reparaciones caseras y los manuales sobre el sexo. Algunos de ellos están tan llenos de información detallada y de instrucciones paso a paso para realizar la función, que se podría creer que se trata de un nuevo tipo de destreza que hoy necesitamos aprender todos. La impresión más clara que recibe un lector desprevenido, al hojearlos, es que morir como se debe se ha convertido en una experiencia extraordinaria, inclusive exótica, que sólo podrían lograr con éxito los especialistas en el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría, al mismo tiempo, hacerle creer al lector que somos las únicas criaturas capaces de darnos cuenta de la muerte, y que el hecho de que el resto de la naturaleza pase por la muerte, generación tras generación, constituye un proceso distinto, automático y trivial, más natural, según suele decirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este verano, a un olmo de nuestro jardín le cayó un rayo, y se desplomó, muerto como una piedra, y quedó sin hojas de un día para otro. Un fin de semana era un olmo de aspecto normal, un poco desnudo de algunas partes, aunque nada alarmante, pero al siguiente fin de semana se había ido, había pasado, había partido, se lo habían llevado. Se lo habían llevado es la expresión correcta, porque el cirujano de árboles apareció ayer con un equipo de jóvenes ayudantes y sus poleas, lo desmembraron rama por rama, y se lo llevaron en el volco de un camión rojo, mientras cantaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de un ratón de campo, en las fauces de un amable gato casero, es un espectáculo que he presenciado muchas veces. Antes me fruncía. Hace mucho dejé de arrojarle palos al gato para que soltara el ratón, pues, una vez liberado, regularmente moría de todos modos; pero siempre lanzaba al gato palabras ofensivas para hacerle saber en qué clase de animal se había convertido. Pensaba que la naturaleza era abominable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días he estado pensando acerca de aquellos ratones, y me pregunto si su muerte difiere tanto de la de nuestro olmo. La principal diferencia, si existe alguna, residiría en el asunto del dolor. No creo que el olmo tenga receptores para el dolor, e inclusive así, me parece que el rayo representa una forma relativamente indolora de irse, aun cuando los árboles tuvieran terminaciones nerviosas, que por supuesto no tienen. Pero la cola del ratón que se balancea entre los colmillos de un gato gris ya es algo distinto, que induce a suponer un sufrimiento insoportable en todo ese pequeño cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad existen algunas razones creíbles para pensar que esto no es así de ninguna manera y que, antes por el contrario, se puede construir una historia completamente distinta sobre el ratón y su muerte. En el instante en que es atrapado y los colmillos penetran en él, las células del hipotálamo y de la hipófisis liberan hormonas péptidas. Al instante, estas sustancias, llamadas endorfinas, se adhieren a las superficies de otras células encargadas de la percepción del dolor. De ahí que el ratón parezca siempre balancearse, lánguidamente, en las fauces del gato, y que se quede tan tranquilo, sin forcejeo, cuando éste lo suelta, aun antes de que las lesiones sufridas lo maten. Si el ratón pudiera encogerse de hombros, lo haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy seguro de que esto sea verdad o no, ni tampoco sé cómo podría demostrarlo si lo fuera. A lo mejor si pudiera intervenir con prontitud y administrar naloxona, antídoto específico de la morfina, podrían neutralizarse las endorfinas y se observaría la aparición del dolor, pero esto no es algo que me interese ver o comprobar. Creo que lo dejaré ahí, como un buen acertijo de la muerte de un ratón atrapado por un gato, o tal vez acerca de la muerte en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montaigne vislumbró la muerte, a raíz de una experiencia que lo acercó a ella: un accidente hípico. Quedó tan mal herido, que sus compañeros lo creyeron muerto y lo condujeron a su casa entre lamentos, “todos ensangrentados, manchados de arriba abajo con la sangre que yo había arrojado. A pesar de haber estado “muerto durante dos horas enteras”, recuerda, maravillado, el episodio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me parecía que mi vida pendía sólo de la punta de mis labios. Cerré los ojos, según me pareció, para ayudarla a salir y llegué a encontrar placer en irme poniendo cada vez más lánguido y dejándome ir. Era una idea que sólo flotaba en la superficie de mi alma, tan delicada y débil como todo el resto; pero no sólo libre de sufrimiento, sino mezclada con esa dulce sensación que experimentan las personas cuando se dejan deslizar en el sueño. Creo que éste es el mismo estado en que se encuentran las personas a las que vemos desmayarse en la agonía de la muerte, y sostengo que las compadecemos sin motivo… Para acostumbrarse a la idea de la muerte, creo que no haya nada como haber estado cerca de ella.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, en otro ensayo, Montaigne vuelve sobre el tema:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Si no sabe usted cómo morir, no se inquiete, la naturaleza le dará instrucciones completas y suficientes en un momento, ella tomará por su cuenta el asunto; usted no se preocupe por ello.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El peor accidente que haya presenciado ocurrió en Okinawa, en los primeros días de la invasión, cuando un jeep chocó contra un transporte de tropas y se aplastó hasta quedar casi plano. Dentro del vehículo había dos jóvenes policías militares, atrapados por el metal doblado, mortalmente heridos ambos, y a quienes sólo se les veía la cabeza y los hombros. Sostuvimos una conversación mientras algunos, con herramientas adecuadas, trataban de liberarlos. Dijeron que lamentaban el accidente. Nos sentimos bien, añadieron. Uno de ellos preguntó si todos los demás estaban bien. Bueno, dijo el otro, ahora no hay prisa. Y entonces murieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor es útil para evitar, para escapar cuando hay tiempo de hacerlo, pero cuando se trata de un juego final sin regreso, probablemente el dolor se desconecte y los mecanismos para hacerlo sean maravillosamente precisos y rápidos. Si yo tuviera que diseñar un ecosistema en el que las criaturas debieran abandonarse unas a otras, y en el que la muerte fuera parte indispensable de la vida, no podría pensar en una mejor forma de disponer las cosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Jaime Alberto Vélez, &lt;em&gt;El ensayo. Entre la aventura y el orden&lt;/em&gt;, Taurus, 2000.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6978956608704494816?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6978956608704494816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6978956608704494816&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6978956608704494816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6978956608704494816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/pena-de-muerte-lewis-thomas.html' title='Pena de muerte: Lewis Thomas'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-7907123338842540184</id><published>2007-12-12T09:59:00.000-05:00</published><updated>2007-12-12T10:11:57.243-05:00</updated><title type='text'>Literatura femenina y aniversario de la Yourcenar</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro.&lt;br /&gt;Uno sólo muere cuando está solo. "&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Margarita Yourcenar, de Fuegos&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Debemos comenzar por decir que no creemos que exista una cosa tal como la literatura femenina. Sería no sólo una falta de respeto sino un chiste de mal gusto. Afirmar tal cosa es tanto como creer que hay literatura de enanos, de sifílicos o de astronautas.&lt;br /&gt;La literatura es una y es o no es independientemente de si la ha escrito un hombre, una mujer un trasvesti, un negro o un extraterrestre.&lt;br /&gt;Sin embargo, sí creemos que se puede hablar de literatura con una voz femenina. Y desde este punto de vista también se puede hablar de literatura negra, literatura de sifílicos, y demás.&lt;br /&gt;Un caso paradigmatico es el de Margarit Yourcenar, una escritora que tiene una voz que difícilmente puede ser igualada por un hombre. Y esto se debe a ciertas maneras de ver el mundo, de atravezarlo desde la condición femenina, de encontrar en él aquello que sólo se puede apresar cuando se tiene vientre, cuando se entiende cierta dimensión de los acontecimientos que va más allá de la masculina.&lt;br /&gt;Eso del vientre es mucho más que algo biológico, las mujeres tienen la condición de recibir, de ser receptáculos, están hechas para ser atravesadas por el mundo y pregnadas por el. ¿pregnadas? Nos atrevemos a decir preñadas, sí preñadas por él, por eso su ejercicio literario, cuando es honesto, cuando es un verdadero parto difícil, de sietemesino querido y sin padre, da lugar a un alumbramiento, a una nueva mirada del mundo, a un nuevo objeto en el mundo.&lt;br /&gt;El hombre es en cambio, sin que esto sea bueno o malo, tan sólo una descripción, un transformador, cuando mucho un deformador que lleva sus universos incluso hasta formas ya nada parecidas a aquello de lo que recibieron la materia prima.&lt;br /&gt;En la auténtica voz femenina nos encontramos con un nacimiento, con la conjunción de un objeto activo que es el mundo (¿esperma?) con uno pasivo que es la mirada femenina, que es al mismo tiempo óvulo y utero, para que aparezca algo nuevo en el universo, algo, en las palabras de Vicente Huidobro, que “amuebla el mundo”&lt;br /&gt;En Memorias de Adriano (1951) Yourcenar nos plantea una novela que es casi un poema de 400 páginas. Podría sonar peyorativo para algunas feministas, pero la filigrana que encierra la construcción de tan precioso objeto sólo pudo haber sido realizada por las manos de una mujer, una que podría bordar todo el día por muchísimos días en punto de cruz cuidando cada detalle, cada color. Que cada momento marque un compás.&lt;br /&gt;Sin embargo no es una literatura ni mucho menos comprometida o femenina, muchos de los personajes principales de Yourcenar son hombres, la mayoría. Pero el asunto está en la voz, tanto si se trata de una escena de amor como si se trata de un combate entre dos hombres que tratan de arrancarse la vida.&lt;br /&gt;Otro ejemplo interesante de una voz femenina muy fuerte se encuentra en la obra de la poeta colombiana Piedad Bonnet, una mujer que teje una historia completa a través de su libro de poemas “Todos los amantes son guerreros”. Allí logra mostrar a la mujer en ese arco que es el enamoramiento, la rutina, el rompimiento y la soledad, para terminar concluyendo que: “El amado, pobrecito, es sólo un ser imaginario”. De nuevo el asunto no es de género porque cada lector en una de esas tusas que solemos tener los hombres cada quince días, podría ser el protagonista de esos poemas. Pero tuvieramos el talento que tiene ella, o el doble, no podríamos escribir esos versos, hay algo en el tono a lo que no tenemos acceso desde la posición masculina.&lt;br /&gt;Es también claro que esta mirada no es una obligación en la escritora y hay muchas que uno podría leer sin enterarse de si quien escribe es un hombre o una mujer. Laura Restrepo, por ejemplo, es un claro ejemplo de esto, sus textos obedecen a una intención literaria y su condición femenina no permea sus novelas. E incluso, ella así mismo lo reconoce, no le interesa que así sea.&lt;br /&gt;De todas formas hay una feliz coincidencia cuando una mujer hace literatura y además entrega algo de ese tono único que la identifica. Hay más ahí de un tipo de escritura que es preferible y es la que entrega las entrañas. Y entregar es mucho más difícil que impostar, con un grave peligro además, es más fácil equivocarse.&lt;br /&gt;En la conciencia de lo que se intenta puede estar este peligro, y creemos que la mujer que trate de escribir literatura femenina ya está perdiendo de entrada, pero además está dejando en claro que está jugando en las ligas menores, y que bien puede estar al lado de los escritores que tratan de encontrar un nicho y aprovecharlo.&lt;br /&gt;No hay que hacer mucho esfuerzo para encontrarse con eso, como cuando se lee a Isabel Allende, se nota en sus libros una clara idea de entrar en un mercado.&lt;br /&gt;Por eso cuando alguna se arroga el título de poetisa, hay que sospechar, poeta, señoras y señoritas, si lo son de verdad, son poetas. Poetisa fue una palabra que se puso en el diccionario para usar una segunda categoría dentro de este género literario, y nada peor que hablar de poetas y poetisas o de escritores mayores y menores, pero esta es otra discusión que hoy no viene al caso.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-7907123338842540184?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/7907123338842540184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=7907123338842540184&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7907123338842540184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7907123338842540184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/literatura-femenina-y-aniversario-de-la.html' title='Literatura femenina y aniversario de la Yourcenar'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2882285912900626561</id><published>2007-12-08T14:42:00.000-05:00</published><updated>2007-12-08T14:44:00.795-05:00</updated><title type='text'>Vale más que ochocientas páginas</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;font-size:130%;"&gt;Una vez nos contó Alberto Salcedo la siguiente historia en Manizales. Invitaron a Juan Manuel Roca para que oficiara de jurado en un concurso literario en Antioquia (en Envigado, tal vez). De todos los manuscritos que leyó el poeta, recuerda uno especialmente. Se trataba de una extensa novela (más o menos ochocientas páginas) intitulada &lt;em&gt;El Maizal&lt;/em&gt;, que contaba la historia de amor entre Efraín y María. Roca leyó unas cuantas páginas iniciales y, cansado de los obstáculos que impedían a los protagonistas disfrutar su enamoramiento, pasó al final. Allí se encontró con que, por fin, Efraín y María pudieron ser felices. La novela remataba, memorablemente, con algo como esto: “Y después de tantas peripecias, Efraín y María pudieron consumar su amor allí en el maizal, como se aprecia en la siguiente fotografía”, y en efecto, aparecía una foto con Efraín sentado en medio del maizal, poncho, sombrero y palillo entre los dientes, abrazando a una gozosa María. Suponemos que fue la que ganó.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2882285912900626561?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2882285912900626561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2882285912900626561&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2882285912900626561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2882285912900626561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/vale-ms-que-ochocientas-pginas.html' title='Vale más que ochocientas páginas'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-909827591762394007</id><published>2007-12-08T12:55:00.000-05:00</published><updated>2007-12-08T13:09:04.606-05:00</updated><title type='text'>Reserva del sumario: Rafael Barrett</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R1ra__XZYII/AAAAAAAAACw/lMCEZjsESHo/s1600-h/Barrett01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5141662717473022082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R1ra__XZYII/AAAAAAAAACw/lMCEZjsESHo/s320/Barrett01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Gregorio Morán ha rescatado en un libro recientemente publicado por Anagrama la figura de Rafael Barrett, nacido en 1867 y muerto en 1910. Un escritor delicioso e increíblemente olvidado. Dice en la contracarátula:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;«El único libro que llegó a publicar en vida fue &lt;em&gt;Moralidades actuales&lt;/em&gt;. Luego se editaron antologías y recopilaciones de sus obras, desordenadas e incompletas. De padre inglés y madre española, a los veinte años se trasladó a Madrid para estudiar ingeniería. Atractivo, culto y adinerado, además de estudiar el joven Barrett se dedicó a disfrutar las posibilidades que le ofrecía el Madrid castizo y bohemio a finales del siglo XIX. Frecuentará salones literarios y mujeres de mala vida y se verá involucrado en más de un duelo (asunto de honor por el que sentía enfermiza atracción). Sin embargo, a raíz de un delirante altercado con el influyente duque de Arión, Rafael Barrett se vio obligado a exiliarse en Paraguay, país en el que se casó y donde desarrolló la mayor parte de su brevísima producción literaria (artículos y aforismos que fueron apareciendo en diversos periódicos) ».&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El texto que causó el asombro de Morán e inició su búsqueda es el siguiente, que le fue leído por un amigo en una conversación telefónica:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;«Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada. La propiedad me ha hecho cruel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y de dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llenó para mí de presuntos ladrones y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas al intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en casa del vecino. Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz que consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecían criminales. Los perseguí, y cegado por la rabia maté uno. El vecino atribuyó una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo, y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario.»&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Un par de &lt;em&gt;Epifonemas&lt;/em&gt; de Barrett que Morán usa como epígrafes de sendos capítulos:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;«&lt;em&gt;El agradecimiento&lt;/em&gt;. Tenía el bandolero un trabuco, dos pistolas, un cuchillo de monte, y en el camino a nadie se veía.&lt;br /&gt;Le di el reloj, los gemelos, el alfiler de corbata y cuanto dinero llevaba. No se contentó, y le di mi traje, mi sombrero y mis zapatos. Pero también le gustó mi ropa blanca.&lt;br /&gt;Al alejarme, desnudo, le dije con los ojos llenos de lágrimas de gratitud:&lt;br /&gt;–¡Le debo la vida!».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Jack—. Después de haber degollado a su víctima, la arrancó los pezones y la abrió el vientre. Le sorprendí en esta última ocupación.&lt;br /&gt;–¿Por qué hace usted eso? –le pregunté.&lt;br /&gt;Levantó sus ojos, estragados de literatura, y me contestó:&lt;br /&gt;–¡Por la gloria!». &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ahora que las editoriales publican cualquier cosa y que los sindicalistas exigen lo mismo, nosotros exigimos que alguien, por lo que más quiera, reedite a Barrett.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gregorio Morán, &lt;em&gt;Asombro y búsqueda de Rafael Barrett&lt;/em&gt;, Anagrama, 2007. ¡Ah!, se nos olvidaba: lo compramos en la librería Libélula, en Manizales.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-909827591762394007?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/909827591762394007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=909827591762394007&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/909827591762394007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/909827591762394007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/reserva-del-sumario-rafael-barrett.html' title='Reserva del sumario: Rafael Barrett'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R1ra__XZYII/AAAAAAAAACw/lMCEZjsESHo/s72-c/Barrett01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2142576590823274890</id><published>2007-12-07T15:18:00.000-05:00</published><updated>2007-12-07T15:20:44.108-05:00</updated><title type='text'>En serio</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Como no todo puede ser relajación, y mientras conseguimos algún caricaturista que le ponga ese tono gris que necesita este blog, aquí va una selección de la sabiduría acumulada desde los más antiguos textos de la literatura hasta nuestros días.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? (Eclesiastés, 7-13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No seas demasiado justo, ni seas sabio en exceso; ¿por qué habrás de destruirte? (Eclesiastés, 7-16).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la verdad os hará libres. (Atribuida a Jesús por Juan, 8-31).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la vida del hombre es solitaria, corta, brutal y miserable. Thomas Hobbes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde hay poca justicia es un peligro tener razón. Quevedo.             &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aire: sustancia nutritiva con que la generosa providencia engorda a los pobres. Ambrose Bierce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aire: materia en que la naturaleza fue extraordinariamente generosa para evitar que los pobres murieran por falta de. Millôr Fernandes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos. (Atribuida a Jesús por sus discípulos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. Thomas de Quincey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo no elige a quien lo cura, sino a quien lo droga. Nicolás Gómez Dávila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El patriotismo es el refugio del canalla. Es el hombre que más grita. Mark Twain.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constitución brasileña: Todo ser humano tiene derecho a la muerte, la prisión y la búsqueda de la infelicidad. Millôr Fernandes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los utopistas no reparan en medios; con tal de hacer feliz al hombre están dispuestos a matarle, torturarle, incinerarle, exiliarle, descuartizarle, lobotomizarle, electrocutarle, enviarle a la guerra, bombardearle, etcétera. Rodolfo Wilcock.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2142576590823274890?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2142576590823274890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2142576590823274890&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2142576590823274890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2142576590823274890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/12/en-serio.html' title='En serio'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-9042057988207078264</id><published>2007-11-29T16:34:00.000-05:00</published><updated>2007-11-29T16:42:41.432-05:00</updated><title type='text'>Los resabios de Pablo R.: El arte de Rafael Pombo</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;¿En dónde reside la fascinación que todavía produce la poesía infantil de Rafael Pombo? Intentaré una respuesta, ilustrada con un ejemplo. En pocas palabras, pienso que se trata de una combinación de ternura, tristeza y humor (quizás la palabra exacta en este caso sea ‘gracia’). Los dos últimos ingredientes, mezclados en las dosis correctas, probablemente dan lugar al primero. Pero el resultado no sería tan perdurable si no estuviera envuelto en una magistral simplicidad: la sencillez de la que sólo son capaces los grandes artistas, aquellos que pueden moldear los materiales más disímiles y complicados en una forma narrativa que envuelve al lector como el aliento de una boa: uno simplemente se deja llevar. Alguna vez escribió Julio Ramón Ribeyro: “Literatura es afectación. Quien ha escogido para expresarse un medio derivado, la escritura, y no uno natural, la palabra, debe obedecer a las reglas del juego. De allí que toda tentativa para dar la impresión de no ser afectado –monólogo interior, escritura automática, lenguaje coloquial— constituye a la postre una afectación a la segunda potencia. Tanto más afectado que un Proust puede ser un Céline o tanto más que un Borges un Rulfo”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Contamos, además, con el testimonio de grandes narradores que confiesan hacer el trabajo más arduo cuando se trata de hacer que las cosas parezcan simples. En su Recapitulación, Somerset Maugham, luego de hacer un balance de sus primeras obras, y de evaluar los logros de su prosa hasta entonces, declara: “… llegué a la conclusión de que debía aspirar a la lucidez, la simplicidad y la eufonía”. Esas aspiraciones son en buena medida una constatación en la poesía infantil de Rafel Pombo. Seguramente todos conocemos al menos uno de sus ya clásicos poemas. Pero es hora de dejar la divagación abstracta y concentrarse en un caso concreto. Escojo deliberadamente uno de los menos populares. Aunque espero mostrar que tiene algunos méritos adicionales: &lt;em&gt;Juaco el Ballenero&lt;/em&gt;. Recordemos la primera estrofa:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy Juaco el ballenero&lt;br /&gt;que hace veinte años me fui&lt;br /&gt;a pescar ballenas gordas&lt;br /&gt;a dos mil leguas de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Aquí tenemos ya varios logros de la simplicidad: la evocación nostálgica de una época remota y, por tanto, la promesa de un recuerdo valioso; la sugerencia de aventuras peligrosas y sucesos extraordinarios. Todas las cartas sobre la mesa: sin ases bajo la manga. Nada de metáforas, de analogías; nada de lirismo. Si no fuera por la rima, sería prosa llana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enorme como una iglesia&lt;br /&gt;una por fin se asomó,&lt;br /&gt;y el capitán dijo: “¡Arriba!&lt;br /&gt;Esa es la que quiero yo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Se introduce la acción, sin preámbulos. La nostalgia ha dado paso al recuerdo excitado. Todo contenido, desde luego, por la simplicidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al agua va el capitán&lt;br /&gt;con su piquete y su arpón,&lt;br /&gt;lavándose antes los ojos&lt;br /&gt;con unos tragos de ron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verlo alzar la botella&lt;br /&gt;se consumió el animal,&lt;br /&gt;y dieron vueltas y vueltas&lt;br /&gt;sin encontrar ni señal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando de repente, ¡zas!,&lt;br /&gt;da  el pescado un sacudón&lt;br /&gt;y barco y gente salieron&lt;br /&gt;como bala de cañón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El recurso típico al modelo predecible: el marinero valiente que se enfrenta a los más grandes peligros con la alegría de quien recibe un premio. La alusión pasajera a la vida bohemia y el suceso extraordinario introducido de la forma más convencional: como cuando Gregorio Samsa se levanta convertido en un insecto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna estaba de cuernos&lt;br /&gt;y hasta allá fueron a dar,&lt;br /&gt;y como jamás han vuelto&lt;br /&gt;debiéronse de quedar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vayas a la luna&lt;br /&gt;busca a mi buen capitán&lt;br /&gt;con su nariz de tomate&lt;br /&gt;y su barba de azafrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dile que este pobre Juaco&lt;br /&gt;no lo ha podido ir a ver&lt;br /&gt;porque no sabe el camino&lt;br /&gt;ni tiene pan qué comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si viniere un correo&lt;br /&gt;de la luna para acá,&lt;br /&gt;mándame una limosnita&lt;br /&gt;que Dios te la pagará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tenemos el final con una última untada de la nostalgia que había sido vertida tenuemente en la primera estrofa. Como conviene a los recuerdos, la época alegre y temeraria está lejana y sólo queda la memoria. Algunos dicen que una de las virtudes de la gran narrativa es la ambigüedad. No sé exactamente lo que esto quiere decir, pero lo que sí es cierto es que la simplicidad no riñe necesariamente con la ambigüedad. La invocación al lector, o al personaje lector, sugiere por sí sola que no hubo tales capitán y marineros, y que el viejo borracho sólo ha elaborado una rima deliciosa como excusa para pedir limosna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Un entendido amigo dictamina que la poesía ‘seria’ de Pombo perdura menos que sus obras infantiles porque los niños son mejores lectores (o escuchas, que, para este caso, viene a ser lo mismo) que los adultos. Repaso los dos volúmenes de la poesía seria y no me convenzo: unos cuantos versos memorables perdidos en una maraña de simbolismos, metáforas deliberadamente grandiosas y deliberadamente inspiradas. Nada de eso, en conjunto o por separado, supera al &lt;em&gt;Rin Rin Renacuajo&lt;/em&gt; o a &lt;em&gt;El gato bandido&lt;/em&gt;. Pombo no era un poeta lírico, ni trágico. Era un poeta narrativo. Cuando se complicaba, cuando le daba por expresar las grandes emociones, las horas de tinieblas del alma, el material le hacía demasiado ruido: se quedaba notando el trabajo. Para ser un barco ebrio no basta con querer serlo, ni siquiera con sentir en lo más hondo que se es uno. El arte de Pombo, el gran arte que alcanzó, está contenido casi por completo en sus versos ‘infantiles’. En ellos logró expresar quizás la tristeza que se le volvió parodia en sus versos más ambiciosos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En una colección de música clasificada por temas, al novelista Kazuo Ishiguro le pidieron escoger “la música más triste del mundo”. Después de mucho buscar, se decidió por algunas piezas para piano de Chopin. Ishiguro explicó su decisión del siguiente modo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«la música que intenta abrazar la tristeza, que aspira a enterrarse en ella, se encuentra destinada a carecer de verdadera tristeza. La música verdaderamente triste es por lo general celebratoria en la superficie, incluso festiva: música de personas intentando alejar el dolor, sumergiéndose por un momento en las alegrías pasajeras de la vida».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-9042057988207078264?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/9042057988207078264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=9042057988207078264&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/9042057988207078264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/9042057988207078264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/los-resabios-de-pablo-r-el-arte-de.html' title='Los resabios de Pablo R.: El arte de Rafael Pombo'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8060866413823046951</id><published>2007-11-28T17:12:00.000-05:00</published><updated>2007-11-28T17:28:19.008-05:00</updated><title type='text'>Malas compañías: Bernardo Arias Trujillo</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R03olPUUmnI/AAAAAAAAACo/MpkxDea-pHg/s1600-h/Arias+Trujillo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138018476364175986" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R03olPUUmnI/AAAAAAAAACo/MpkxDea-pHg/s320/Arias+Trujillo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nacido en Manzanares, Caldas, en 1903. Escritor precoz: novelista, ensayista, poeta y traductor. Sólo en 1924, con 21 años, publicó las novelas cortas &lt;em&gt;Luz&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Cuando cantan los cisnes&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Muchacha sentimental&lt;/em&gt;. Su novela &lt;em&gt;Risaralda&lt;/em&gt; es ya un clásico de la literatura caldense. En estética, defensor de la inutilidad de la obra de arte pregonada por su maestro Óscar Wilde, de quien tradujo &lt;em&gt;La Balada de la cárcel de Reading&lt;/em&gt;, incluyendo una ácida crítica a la traducción que del mismo poema hizo Guillermo Valencia, lo cual suscitó una polémica de resonancia nacional. En esta nota, Arias Trujillo remató de la siguiente manera: “merece más la horca don Guillermo Valencia por haber adulterado tan criminalmente la ‘Balada’ de Wilde, que el propio soldado Carlos T. Wooldridge ajusticiado en Reading”. De vida bohemia y libertina, escandalizó a la conservadora sociedad manizaleña de primera mitad de siglo, no sin cierto placer. Uno de sus poemas más populares es &lt;em&gt;Roby Nelson&lt;/em&gt;, que reproducimos a continuación. Este poema, que cuenta una historia íntima ambientada en un bar de Buenos Aires, probablemente fue urdido mientras Arias Trujillo trabajaba como secretario en la embajada de Colombia en Argentina. De esa época es también su novela &lt;em&gt;Por los caminos de Sodoma&lt;/em&gt;, publicada en Buenos Aires con el seudónimo de Sir Edgar Dixon. En la capital Argentina se hizo amigo de Federico García Lorca. Por su vida y por algunos aspectos de su obra, es quizás el escritor maldito de mayor renombre en la literatura caldense. Por esas bromas del destino, la calle que en su ciudad natal lleva su nombre, es también la ubicación de un prestigioso colegio de monjas. Se suicidó a la edad de 34 años en Manizales, con una sobredosis de morfina, el 4 de Marzo de 1939. Su amigo y médico, Jaime Robledo Uribe, quien lo atendió en la agonía, escribió lo siguiente: “Arias Trujillo se fue por la borda. El golpe lo dio con morfina en una dosis tan maciza que cuando el médico llegó no había posibilidad de hacer nada. Ya había puesto los dos pies en los estribos de la muerte […] su complejo sexual lo estaba llevando a crueles ángulos de misantropía, por su lado, y de aislamiento, por parte de la sociedad. No le valieron ni consejos, ni súplicas, ni efectivas ayudas morales y materiales. Todo lo veía con criterio de náufrago”. Según el crítico Hernando Salazar Patiño, el suicidio de Bernardo Arias es “la mayor frustración intelectual de la historia de Caldas”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Roby Nelson&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo conocí una noche estando yo borracho&lt;br /&gt;de copas de champaña y sorbos de heroína;&lt;br /&gt;era un pobre pilluelo, era un lindo muchacho&lt;br /&gt;del hampa libertina.&lt;br /&gt;Ardía Buenos Aires en danza de faroles;&lt;br /&gt;sobre el espejo móvil del Río de la Plata&lt;br /&gt;fosforecían las barcas como pequeños soles&lt;br /&gt;o pupilas de ágata.&lt;br /&gt;En el asfalto móvil de la amplia costanera&lt;br /&gt;el arrabal volcaba sus luces de colores:&lt;br /&gt;poetas, pederastas, muchachas milongueras,&lt;br /&gt;apaches, morfinómanos, artistas y pintores.&lt;br /&gt;Los pecados ladraban como perros sin dueño&lt;br /&gt;entre la bulliciosa cosmópolis del bar;&lt;br /&gt;los marinos iban en góndolas de ensueño&lt;br /&gt;sobre las aguas líricas del mar.&lt;br /&gt;En un ángulo turbio miro desde mi mesa&lt;br /&gt;a un pálido chiquillo que sonríe y me mira&lt;br /&gt;y a través de las gotas rubias de la cerveza&lt;br /&gt;mi lujuria conspira.&lt;br /&gt;Tiene catorce años y en sus hondas pupilas&lt;br /&gt;cercadas por paréntesis lívidos de violeta,&lt;br /&gt;ojeras prematuras del vicio, ojeras lilas&lt;br /&gt;de onanista o asceta.&lt;br /&gt;¿Quién eres tú? –le dije,&lt;br /&gt;rozando sus cabellos ondulantes de eslavo.&lt;br /&gt;¡Yo! soy un niño triste…&lt;br /&gt;Roby Nelson me llamo.&lt;br /&gt;Roby Nelson… lindo nombre de golosina,&lt;br /&gt;nombre que suena a dulces tonadas de ocarina,&lt;br /&gt;nombre que tiene dóciles inflexiones de amor&lt;br /&gt;y una delicadeza enfermiza de flor.&lt;br /&gt;Y pienso: Este muchacho&lt;br /&gt;es un retoño de hombre que errará por el mundo,&lt;br /&gt;en sus pupilas grises hay un dolor profundo,&lt;br /&gt;es hijo de inmigrantes venidos de lejanos países&lt;br /&gt;y en su cuerpo errabundo&lt;br /&gt;se ha cruzado la sangre de dos razas tristes.&lt;br /&gt;Se llama Roby Nelson, flor del barrio,&lt;br /&gt;que va de muelle en muelle, de vapor en vapor,&lt;br /&gt;este chico vicioso de cabellos de eslavo&lt;br /&gt;vende cocaína y amor.&lt;br /&gt;Es hijo de la noche y huésped del suburbio,&lt;br /&gt;hoja de Buenos Aires que el viento arrebató,&lt;br /&gt;desperdicio del vicio, pobre pétalo turbio&lt;br /&gt;que un arroyo se llevó.&lt;br /&gt;Tal vez en un hospicio su cuna se meció&lt;br /&gt;y es hijo de prostituta y de ladrón.&lt;br /&gt;¿Quieres estar conmigo esta noche pilluelo?&lt;br /&gt;Y sus ojos piratas me dijeron que sí&lt;br /&gt;Mi sangre trepidaba entre llamas de anhelo&lt;br /&gt;y naufragué en un tibio frenesí.&lt;br /&gt;Besé entonces los lirios ignotos de sus manos,&lt;br /&gt;la fresa de su boca congelada de frío;&lt;br /&gt;nos fuimos vagabundos por los diques lejanos&lt;br /&gt;y en esa noche griega fue sabiamente mío.&lt;br /&gt;¿Qué quiere usted que hagamos?&lt;br /&gt;Me dice con la gracia de una odalisca rusa;&lt;br /&gt;y se quita la blusa, se desnuda&lt;br /&gt;y me ofrece su cuerpo como si fuese un ramo.&lt;br /&gt;Desnudo entre los rojos cojines y las sedas&lt;br /&gt;sobre la cama asiática me brinda sus primicias;&lt;br /&gt;sus manos galopaban en pos de mis monedas,&lt;br /&gt;las mías galopaban en pos de sus caricias.&lt;br /&gt;Y besando su cuerpo de palidez divina&lt;br /&gt;que tenía la eucarística anemia de las rosas&lt;br /&gt;le dije tembloroso en un dulce clamor:&lt;br /&gt;Te pido solamente que me vendas dos cosas:&lt;br /&gt;un gramo de heroína y dos gramos de amor.&lt;br /&gt;¡Roby Nelson! ¿Dónde estarás ahora?,&lt;br /&gt;¿Nueva York, Río de Janeiro, Filipinas, Balsora,&lt;br /&gt;Panamá, Liverpool?&lt;br /&gt;¿Dónde estás Roby Nelson de cabellos de eslavo&lt;br /&gt;con tus hondas ojeras, tu chaqueta de esclavo&lt;br /&gt;y tu raída gorra azul?&lt;br /&gt;¿Por qué turbios caminos empañados de ausencia&lt;br /&gt;van tus zapatos viejos robados a Chaplín?&lt;br /&gt;Quizá la droga trágica que embriaga de demencia&lt;br /&gt;como una diosa pálida amortajó tu esplín.&lt;br /&gt;Muchachito bohemio, príncipe de tus vicios,&lt;br /&gt;exquisito y perverso, frágil como una flor.&lt;br /&gt;En mis noches paganas de crisis voluptuosas,&lt;br /&gt;en los hondos naufragios de mi fe y mi dolor,&lt;br /&gt;te pido como antes que me vendas dos cosas:&lt;br /&gt;un gramo de heroína y dos gramos de amor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8060866413823046951?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8060866413823046951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8060866413823046951&amp;isPopup=true' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8060866413823046951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8060866413823046951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/malas-compaas-bernardo-arias-trujillo.html' title='Malas compañías: Bernardo Arias Trujillo'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R03olPUUmnI/AAAAAAAAACo/MpkxDea-pHg/s72-c/Arias+Trujillo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4723014745469710350</id><published>2007-11-28T13:37:00.000-05:00</published><updated>2007-11-28T13:40:17.131-05:00</updated><title type='text'>Buscando salvación en ellas: Óscar Jurado</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R021sfUUmmI/AAAAAAAAACg/KtmLfqX2zCw/s1600-h/Jurado.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5137962525825210978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R021sfUUmmI/AAAAAAAAACg/KtmLfqX2zCw/s320/Jurado.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Anoche Manizales volvió a ser autoconscientemente un pueblo, una aldea. Todo el tiempo lo es, pero parece como si nos diera vergüenza reconocerlo. Pues bien, anoche, en el teatro &lt;em&gt;Los Fundadores&lt;/em&gt;, concierto incluido, se le rindió homenaje al poeta local Óscar Jurado, en la presentación del libro &lt;em&gt;Retrato de un desconocido&lt;/em&gt;, editado por &lt;em&gt;hoyos editores&lt;/em&gt; con el patrocinio de la Alcaldía de Manizales. Y el pueblo, como en esa canción lacrimógena (“el poeta, el loco, el más bohemio y aventureroooó, tuvo la suerte un día, que todo un pueblo cantoooó sus veeersooos”), se levantó y aplaudió al poeta. Y el poeta leyó, y la gente volvió a aplaudir. Aquí dejamos el poema con el que abrió el recital:&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Convocatoria&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las convoco a todas, las convoco.&lt;br /&gt;Las suaves, las tiernas, las violentas,&lt;br /&gt;las sensuales, las huidizas, las obscenas.&lt;br /&gt;A todas las llamo, las requiero.&lt;br /&gt;Las zafias, las solemnes,&lt;br /&gt;las francas cara a cara, frente a frente,&lt;br /&gt;las mentirosas, las hipócritas.&lt;br /&gt;A todas las necesito,&lt;br /&gt;las descaradas, las brutales,&lt;br /&gt;las silenciadas, las borradas,&lt;br /&gt;las que derraman su grosera saliva en los oídos,&lt;br /&gt;las que nos pisan los talones&lt;br /&gt;como perversos violadores,&lt;br /&gt;las usadas y las requeteusadas,&lt;br /&gt;las ultrajadas.&lt;br /&gt;Todas me sirven, a ninguna desdeño.&lt;br /&gt;Las arrulladoras, las sumisas, las esquivas,&lt;br /&gt;las que perseguimos inútilmente cada noche,&lt;br /&gt;las que se nos escapan cuando creemos poseerlas,&lt;br /&gt;las aparentemente vírgenes&lt;br /&gt;por falta de uso&lt;br /&gt;y las prostituidas por abuso.&lt;br /&gt;A las que nos ponen al borde del abismo,&lt;br /&gt;a las que el solo acto de nombrarlas&lt;br /&gt;enciende en la memoria el llanto de un recién nacido&lt;br /&gt;o el último suspiro de un agonizante.&lt;br /&gt;A todas las convoco, a todas.&lt;br /&gt;Las que nos atacan a mansalva,&lt;br /&gt;las que se meten en nuestra cama&lt;br /&gt;y nos violan en la mitad del sueño,&lt;br /&gt;las desencadenadoras de desastres,&lt;br /&gt;las que encubren&lt;br /&gt;y las que desenmascaran,&lt;br /&gt;A todas las convoco, a todas,&lt;br /&gt;las palabras,&lt;br /&gt;porque la poesía es libertina.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4723014745469710350?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4723014745469710350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4723014745469710350&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4723014745469710350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4723014745469710350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/buscando-salvacin-en-ellas-scar-jurado.html' title='Buscando salvación en ellas: Óscar Jurado'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R021sfUUmmI/AAAAAAAAACg/KtmLfqX2zCw/s72-c/Jurado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1627347620801976935</id><published>2007-11-27T09:28:00.000-05:00</published><updated>2007-11-27T09:31:29.158-05:00</updated><title type='text'>La culpa es del cerebro: Oliver Sacks</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0wqFvUUmlI/AAAAAAAAACY/tmlCJ7TlLMU/s1600-h/Sacks.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5137527553012308562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0wqFvUUmlI/AAAAAAAAACY/tmlCJ7TlLMU/s320/Sacks.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una mirada atenta a los relatos (o reportes clínicos, o lo que sea que fueren) del neurólogo Oliver Sacks podría mostrarles a los filósofos que, después de todo, las extravagantes posibilidades que ellos imaginan, ocurren a veces (y con una frecuencia que resulta aterradora). Sacks describe, opina, filosofa, y todo en una prosa limpia. Comentando el caso de un marinero que quedó &lt;em&gt;anclado&lt;/em&gt; en el pasado, en la época de sus 19 años (incapaz de recordar nada después de eso), Sacks dice que las únicas ocasiones en las cuales el paciente parecía recobrar su alma era cuando oraba u oía música. Luego presenta una de sus reflexiones típicas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;«La primera vez que le vi me pregunté si no estaría condenado a una especie de agitación carente de sentido sobre la superficie de la vida, y si habría alguna forma de trascender la incoherencia de su enfermedad. La ciencia empírica me decía que no, pero la ciencia empírica no tiene en cuenta al alma. Quizás en la demencia o en otras catástrofes similares persiste la posibilidad sin merma de reintegración por el arte, por la comunión, por la posibilidad de estimular el espíritu humano».&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Uno de los mejores capítulos es el que cuenta la historia de un pabellón de afásicos, quienes, debido a sus problemas para la comunicación normal, desarrollan una percepción de los tonos de la voz y los gestos de la gente que los hace casi inmunes al engaño. El capítulo comienza con lo siguiente: “¿Qué pasaba? Carcajadas estruendosas en el pabellón de afasia, precisamente cuando transmitían [en la T.V.] el discurso del presidente”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Oliver Sacks, &lt;em&gt;El hombre que confundió a su mujer con un sombrero&lt;/em&gt;, Anagrama, 1997.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1627347620801976935?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1627347620801976935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1627347620801976935&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1627347620801976935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1627347620801976935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/la-culpa-es-del-cerebro-oliver-sacks.html' title='La culpa es del cerebro: Oliver Sacks'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0wqFvUUmlI/AAAAAAAAACY/tmlCJ7TlLMU/s72-c/Sacks.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-7660557370065551912</id><published>2007-11-24T13:50:00.000-05:00</published><updated>2007-11-28T09:37:03.724-05:00</updated><title type='text'>Malcolm Lowry: The only hope is the next drink</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No es una casualidad que el primer epígrafe de &lt;em&gt;Bajo el volcán&lt;/em&gt; sea una cita de Sófocles. La visión de Lowry es trágica y borracha. Casi todo lo ve como una lucha, una fatalidad. Hasta el cruce de una bandada de pájaros: “Del sureste surgían parvadas que se amontonaban: pájaros feos, negros, pequeños, y sin embargo, demasiado largos, semejantes a insectos monstruosos, parecidos a los cuervos, de torpes colas largas y vuelo ondulante, enérgico y laborioso. Fustigando con su vuelo la hora crepuscular, retornaban febrilmente, como cada atardecer, a refugiarse en la espesura de los fresnos del zócalo, los cuales, hasta que cayera la noche, resonarían con sus chillidos estridentes, incesantes y mecánicos”. Hay un pasaje de &lt;em&gt;Bajo el volcán&lt;/em&gt; en el cual el Cónsul intenta llegar a alguna parte, atravesando un camino que la borrachera hace casi interminable (“de súbito, la calle Nicaragua se alzó hasta su frente”). Ahí está la clave de la tragedia lowryana: la vida es como una borrachera profunda que hace imposible percibir los motivos y las posibilidades de salvación. La propia vida de Lowry, o por lo menos su propia percepción, queda ejemplarmente resumida en lo que le dice el doctor Díaz Vigil a Laruelle: “…¡pobre de su amigo! ¡Gastar su dinero en la tierra en esas tragedias continuas!”. Una visión del Cónsul:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;«De golpe las vio, las botellas de aguardiente, anís, jerez, Highland Queen, los vasos, una babel de vasos –hacia arriba, como ese día el humo del tren— subidos hasta el cielo y cayendo luego, los vasos quebrados, los vasos volcados cuesta abajo por los jardines del Generalife, las botellas rotas, botellas de oporto, tinto, blanco, botellas de Pernod, Oxygenée, ajenjo, botellas destrozadas, botellas descartadas que caen sordamente en parques, debajo de bancos, de camas, de sillas de teatro, escondidas en los escritorios de los consulados, botellas de calvados soltadas y quebradas, o vueltas trizas, arrojadas en los basureros, lanzadas al mar, al Mediterráneo, al Caspio, al Caribe, botellas flotando en el océano, escoceses muertos en las colinas del Atlántico –y ahora las veía todas, las olía todas, desde el comienzo mismo— botellas, botellas, botellas y vasos, vasos, vasos, de bitter, Dubonnet, Falstaff, Rye, Johnny Walker, Vieux Whiskey Blanc Canadien, los aperitivos, los digestivos, los medios, los dobles, el noch ein Herr Obers, el et Glas Araks, las botellas, las botellas, las hermosas botellas de tequila y las calabazas, calabazas, los millones de calabazas de hermoso mescal…»&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa metafísica de la borrachera, se pasa de un infierno a otro: de la rasca al guayabo. Y se nos da un consuelo, pobre como todos los consuelos: “You are not the first man to have the shakes, the wheels, the horrors… You are not the first man to be caught lying, nor to be told that you are dying”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es fácil dictaminar el parecido entre el Cónsul y el propio Lowry (al fin y al cabo, ambos vivieron y murieron borrachos). Pero Douglas Day nos advierte en su biografía de Lowry:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;«A veces es difícil hacerlo, pero es esencial retener en la mente que Lowry era, antes que nada, un comediante que dominaba la sobreactuación. Debemos tener presente la advertencia de Conrad Aiken para que los aspectos trágicos de Lowry no nos engañen: “toda su vida fue una broma: nunca hubo un bufón shakespeariano más alegre. Éste es un hecho que pienso debemos recordar cuando todos dicen: ¡Qué Melancolía, qué Desesperación, qué Enigmas! Absurdo. Fue el más feliz de los hombres”. Por otra parte, también necesitamos tener ante nosotros la innegable evidencia de que era un alcohólico de proporciones gargantuescas».&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Day finaliza su sentencia con las siguientes palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;«Quienes no se interesan por la narrativa visionaria pueden no estar de acuerdo en que Lowry era un genio literario. Quisiera sugerir finalmente que, dejando a un lado las consideraciones sobre su obra, Malcolm Lowry fue también otro tipo muy distinto de genio: el verdadero inocente, el Bufón de Dios, el hombre que quiere simplemente y con todo el corazón ser bueno. No intento sugerir que haya sido un santo. En absoluto: cuando estaba en sus períodos depresivos, podía ser cruel, incluso peligroso. Ni que era un simple tonto: porque su inteligencia era elevada y sutil. Ni un eterno bufón: porque podía ser soberbio, incluso sutil. Quiero decir que fue un hombre de simple y acrítica buena voluntad… Fue, hay que recordarlo, un hombre encantador, a pesar de (o quizá a causa de) sus muchos defectos. Hoy en día sus amigos hablan de él como si aún estuviese con ellos, riendo y conversando sin parar. Podía inspirar el afecto y la lealtad más maravillosas en casi todos los que lo conocían. Viejos duros e irascibles sonríen al recordarlo. Las madres, amigas y esposas de sus amigos se preocuparon por él como si fuese uno de los suyos. Harvey Burt conoció, como todos, los muchos defectos exasperantes de Lowry, y no toleraría la romántica mitificación; sin embargo, sobre la repisa de su chimenea en Dollarton está el ukelele de Lowry y la pluma de águila que una vez le dio Jimmie Craige. Y tenemos que recordar la voz anónima del bar, que dice de Lowry “me basta ver a este cabrón un instante para andar contento cinco días. Y no exagero”.&lt;br /&gt;Pienso que casi todos nosotros estaríamos muy orgullosos de ser la clase de persona de quien pueda decirse eso».&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Douglas Day, &lt;em&gt;Malcolm Lowry. Una biografía&lt;/em&gt;, Fondo de Cultura Económica, 2001.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-7660557370065551912?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/7660557370065551912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=7660557370065551912&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7660557370065551912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7660557370065551912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/malcolm-lowry-only-hope-is-next-drink.html' title='Malcolm Lowry: The only hope is the next drink'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1503392163953692536</id><published>2007-11-23T11:22:00.000-05:00</published><updated>2007-11-23T11:23:59.905-05:00</updated><title type='text'>El mejor novelista de la cuadra</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0b-gvUUmkI/AAAAAAAAACQ/sg_yiRL7EmA/s1600-h/Onetti.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136072263473601090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0b-gvUUmkI/AAAAAAAAACQ/sg_yiRL7EmA/s320/Onetti.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es una broma vieja eso de clasificar a los escritores en grupos. A Onetti lo presentan como uno de los del Boom, o de la “promoción del Realismo mágico”. Contaba Héctor Rojas Erazo que, en un congreso de escritores latinoamericanos en España, los pusieron a disertar sobre la importancia de sus obras en el contexto latinoamericano. Después de que varios habían ocupado decenas de minutos (me imagino a Vargas Llosa –a propósito, una vez una periodista bisoña, aterrada por el aspecto del viejo Onetti, le preguntó por qué no tenía dientes, y el anciano contestó: “No. Yo sí tengo, lo que pasa es que se los presté a Vargas Llosa”), Onetti dijo, cuando le tocó el turno: “yo en Montevideo soy el mejor novelista de la cuadra”. Su credo se resume en las siguientes palabras: “Cuando un escritor es algo más que un aficionado, cuando pide a la literatura algo más que los elogios de honrados ciudadanos que son sus amigos […] podrá verse obligado por la vida a hacer cualquier clase de cosa, pero seguirá escribiendo […] Escribirá porque sí, porque no tendrá más remedio que hacerlo, porque es su vicio, su pasión y su desgracia”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Particularmente magistral en el retrato y la adjetivación. Una muestra de lo primero: “Era, y para siempre, diez años más viejo que yo; tenía la nariz larga, los ojos sin sosiego, una boca fina y torcida de ladrón, de tramposo, de adicto a la mentira, un cutis protegido del sol desde la pubertad, una blancura conservada en la sombra del chambergo. Pero encima de todo esto, como un abrigo permanente, hacía flotar la tristeza, la desgracia, la mala suerte encarnizada. Era pequeño, frágil, con bigotes caídos y suaves”. Y de lo segundo (con un sustantivo, pero sin la barbaridad propia de las academias): “Sonriendo propicio se esforzó en recordar a Medina, en verlo burlarse y desconfiar, en ayudarlo a estar vivo y policía”. Entonces recuerda uno que la palabra ‘maestro’ todavía tiene sentido.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1503392163953692536?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1503392163953692536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1503392163953692536&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1503392163953692536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1503392163953692536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/el-mejor-novelista-de-la-cuadra.html' title='El mejor novelista de la cuadra'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0b-gvUUmkI/AAAAAAAAACQ/sg_yiRL7EmA/s72-c/Onetti.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-797498532111838990</id><published>2007-11-23T11:12:00.000-05:00</published><updated>2007-11-23T11:16:10.154-05:00</updated><title type='text'>No existe nadie, no hay a quien perdonar: Derek Parfit</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0b8jPUUmjI/AAAAAAAAACI/5qsicS7pbVk/s1600-h/Parfit.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136070107400018482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0b8jPUUmjI/AAAAAAAAACI/5qsicS7pbVk/s320/Parfit.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Este difícil libro busca, entre otras cosas, construir una visión de nosotros mismos en la cual somos más parecidos a los montones de arena que a las almas inmortales que ciertas tradiciones religiosas nos dicen que somos. La tesis de Parfit es que, desde el punto de vista metafísico, no hay una diferencia sustancial entre una persona y un hatajo azaroso de recuerdos, dolores y alegrías. En un pasaje en el que compara su posición con la del budismo, hace la siguiente cita de un escrito de Vatsiputriya: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;…Aquí no hay ningún ser humano que se pueda encontrar.&lt;br /&gt;Porque está vacío y simplemente fabricado como una muñeca,&lt;br /&gt;Nada más que sufrimiento apilado como hierba y leña.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una de las conclusiones sorprendentes del análisis de Parfit es que hay casos en los cuales no existe una respuesta objetivamente correcta a la pregunta de si soy la misma persona que un ser humano pasado o futuro. En otras palabras, no en todas las situaciones resulta verdadero que Ud. existe o que no existe. Aún más, la teoría de Parfit implica que uno puede morir incluso antes de que su cuerpo muera. ¿Qué puede importar todo esto? A pesar de que Parfit adelanta su propia teoría, creo que la mejor respuesta está en una de las citas que hace de Solzhenitsyn: “Innokenty sintió lástima de ella y aceptó venir… Sintió lástima, no por la esposa con la que vivía, sino por la muchacha rubia de los tirabuzones cayéndole sobre los hombros, la muchacha que había conocido en el décimo curso”. Parfit comenta: “el objeto de nuestras emociones puede que no sea otra persona intemporalmente considerada, sino otra persona durante un período de su vida”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Derek Parfit, &lt;em&gt;Razones y personas&lt;/em&gt;, Editorial Antonio Machado, 2005.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-797498532111838990?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/797498532111838990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=797498532111838990&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/797498532111838990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/797498532111838990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/no-existe-nadie-no-hay-quien-perdonar.html' title='No existe nadie, no hay a quien perdonar: Derek Parfit'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/R0b8jPUUmjI/AAAAAAAAACI/5qsicS7pbVk/s72-c/Parfit.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-4347738602462969124</id><published>2007-11-21T14:36:00.000-05:00</published><updated>2007-11-21T15:07:24.612-05:00</updated><title type='text'>No tenemos perdón: Schopenhauer</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;Gracias a un tirón de orejas de un comentarista anónimo en la entrada anterior, hemos recapacitado y no vamos a ventilar más nuestras diferencias de borrachos en el blog. Aquí va, pues, una selección de vitriolo del maestro Schopenhauer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sobre la Academia Danesa de las Ciencias&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la finalidad de las academias consistiera en reprimir la verdad, en enterrar por todos los medios la inteligencia y el talento y en sostener decididamente la fama de los charlatanes y vendedores de humo, en tal caso nuestra Academia Danesa habría cumplido su cometido a la perfección [al negarle a Schopenhauer la concesión de un premio de ensayo].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sobre el estilo abstracto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra característica de los filósofos y ensayistas posteriores a Kant es que siempre que pueden eligen la expresión más abstracta, mientras que las personas de talento eligen en cambio la más concreta, porque ésta hace más intuitiva la cosa, y la intuición es la fuente de toda evidencia. La razón de esa forma de proceder es que las expresiones abstractas indeterminadas siempre dejan abierta alguna puerta trasera, cosa que mucho le gusta a aquellos a quienes la tácita conciencia de su incapacidad les infunde un constante temor a todas las expresiones decididas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada es más fácil que escribir de manera que no haya quien lo entienda, al igual que nada es más difícil que expresar pensamientos de peso de modo tal que nadie pueda decir que no los entiende. Lo ininteligible está emparentado con la carencia de inteligencia y, en todo caso, es infinitamente más probable que esconda una mistificación que un pensamiento muy profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sobre Hegel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo razonable habría sido no prestar la menor atención a lo que esta gente, con el solo propósito de aparentar, ha traído al mercado. A no ser que los libracos de Hegel se declarasen de utilidad médica, en cuyo caso se dispensarían en las farmacias para administrarse como vomitivo, dadas las características náuseas que producen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno, animado por la deplorable condición de la época, es lo suficientemente caradura, se atreverá a hacer manifestaciones del siguiente tipo: "No es difícil comprender que el procedimiento consistente en presentar un enunciado, exponer razones en su favor y refutar --también mediante razones-- su contrario, no es la forma en que la verdad puede salir a la luz. La verdad es su propio movimiento en sí mismo", etc. (Hegel, Prólogo a la &lt;em&gt;Fenomenología del espíritu&lt;/em&gt;). Por mi parte, creo que no es difícil comprender que quien dice tales cosas es un desvergonzado charlatán que busca deslumbrar a los idiotas y que se ha dado cuenta de que los alemanes del siglo XIX son su público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera aconsejar a mis sagaces compatriotas que, si en alguna ocasión volviesen a albergar el deseo de cantar durante treinta años como una mente superior a una cabeza del montón, no elijan encima para ello una fisonomía de tabernero, como era la de Hegel, en cuyo rostro la naturaleza escribió con la más clara de sus letras su por otra parte tan frecuente inscripción: "Hombre vulgar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;Tomados de Schopenhauer, A., &lt;em&gt;El arte de insultar&lt;/em&gt;, edición de Javier Fernández Retenaga y José Mardomingo, Biblioteca Edaf, 5a. edición, 2005.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-4347738602462969124?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/4347738602462969124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=4347738602462969124&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4347738602462969124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/4347738602462969124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/no-tenemos-perdn-schopenhauer.html' title='No tenemos perdón: Schopenhauer'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8351325216870764352</id><published>2007-11-21T10:26:00.001-05:00</published><updated>2007-11-21T10:35:57.257-05:00</updated><title type='text'>Lo voy a perdonar</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Don Pablo R. acaba de romper una de nuestras reglas del blog, y es que sin importar la barbaridad que digamos los dos firmamos como autores. Pero con el comentario &lt;em&gt;El descubrimiento del agua&lt;/em&gt; tibia, nuestro querido amigo debió recular debido a que él aprobó la publicación del mencionado libro en la U. de Caldas. Así que lo perdono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos A.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8351325216870764352?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8351325216870764352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8351325216870764352&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8351325216870764352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8351325216870764352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/lo-voy-perdonar.html' title='Lo voy a perdonar'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-7792004530980607437</id><published>2007-11-16T15:22:00.000-05:00</published><updated>2007-11-16T16:13:21.327-05:00</updated><title type='text'>El descubrimiento del agua tibia</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Un maravilloso libro llamado &lt;em&gt;Conflictos morales y derechos humanos en Colombia&lt;/em&gt; (Centro Editorial de la Universidad de Caldas, 2007) nos da una clara ilustración de cómo se puede regar tinta a dos manos sin decir absolutamente nada. El autor, Carlos Eduardo Rojas Rojas, sociólogo y magíster en filosofía, es docente de la Universidad de Caldas. He aquí su perla:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Un criterio para distinguir lo correcto e incorrecto&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La descripción de las concepciones morales de los sectores directamente involucrados en la llamada &lt;em&gt;limpieza social&lt;/em&gt; me permitió esclarecer que es posible esgrimir argumentos a favor y en contra de cada una de ellas hasta el punto de llegar a la situación de no poder establecer claramente qué es lo bueno y qué lo malo, pues todo depende del ángulo desde dónde se le mire (página 93).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-7792004530980607437?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/7792004530980607437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=7792004530980607437&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7792004530980607437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/7792004530980607437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/el-descubrimiento-del-agua-tibia.html' title='El descubrimiento del agua tibia'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6881700486000722546</id><published>2007-11-16T10:08:00.000-05:00</published><updated>2007-11-16T10:11:29.647-05:00</updated><title type='text'>Más allá del perdón: Thomas Hobbes</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Rz2ys_UUmiI/AAAAAAAAAB0/RewEJ0g2ld0/s1600-h/390px-Leviathan_gr.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133455636252891682" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Rz2ys_UUmiI/AAAAAAAAAB0/RewEJ0g2ld0/s320/390px-Leviathan_gr.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si uno no sabe nada de historia de las ideas, ni de historia de ninguna clase, no importa. El libro se deja leer mejor que muchas obras contemporáneas de cualquier disciplina. Se puede leer incluso con más agrado que muchas novelas. Hobbes es un pensador en todo el sentido clásico de la palabra: dice cosas interesantes y legibles en filosofía, física, política, sociología, antropología y un largo etcétera. Hay pasajes que parecen de lexicógrafo; otros de la mejor literatura. Hay capítulos que parecen escritos por Jack London o Rudyard Kipling; y otros que recuerdan la minuciosidad de Aristóteles o el vuelo especulativo de Platón. Una &lt;em&gt;summa&lt;/em&gt; del horror, el orden, la bestialidad, el caos; de lo peor y lo mejor de la naturaleza humana. Las cualidades de Hobbes como escritor son casi todas: claro, penetrante, conminatorio, original y, cosa rara en un filósofo, una maestría difícil de alcanzar en la colocación de adjetivos. Sólo conozco unos cuantos casos comparables: Faulkner, Onetti y García Márquez. Estos tres son maestros reconocidos en la utilización de tríadas. Pues bien, échele una mirada a este cuarteto de Hobbes: “Y la vida del hombre es solitaria, corta, brutal y miserable”. A los amantes del escarnio les recuerdo que el libro fue prohibido y quemado; a los recatados, que es un pilar del pensamiento conservador. No me imagino qué más puede pedírsele a un libro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6881700486000722546?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6881700486000722546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6881700486000722546&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6881700486000722546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6881700486000722546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/ms-all-del-perdn-thomas-hobbes.html' title='Más allá del perdón: Thomas Hobbes'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Rz2ys_UUmiI/AAAAAAAAAB0/RewEJ0g2ld0/s72-c/390px-Leviathan_gr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1152277281895251083</id><published>2007-11-16T10:05:00.000-05:00</published><updated>2007-11-16T18:22:55.258-05:00</updated><title type='text'>Perdónanos, Oh señor: David Bronstein</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Rz2yEfUUmhI/AAAAAAAAABs/f_VOyi0yM7A/s1600-h/bronstein.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133454940468189714" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Rz2yEfUUmhI/AAAAAAAAABs/f_VOyi0yM7A/s320/bronstein.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El 5 de diciembre de 2006 falleció en Minsk, Bielorrusia. Nació el 19 de febrero de 1924 en Bila Tserkva (Ucrania). Probablemente el jugador más imaginativo del siglo XX. Es el único que llegó a demorarse más de 50 minutos para realizar apenas el primer movimiento. A este respecto, dijo en una entrevista: “Usted habrá visto que a menudo pienso durante 15 o 20 minutos antes de efectuar la primera jugada. Quizá el público se pregunte cómo es posible, cuál es la razón... Y la única razón es que así es como yo juego... como un pintor trabajando en su cuadro. Así trabajo y así creo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1950 disputó el campeonato mundial con el entonces campeón Mikhail Botvinnik, el jugador del régimen comunista, el favorito de Stalin. En esa época, el juego estaba dominado por la concepción de Botvinnik, para quien lo más importante era el elemento científico del ajedrez. El riesgo, las aventuras peligrosas, el romanticismo, todo lo que había encumbrado al noble juego, había sido casi excluido bajo el imperio de Botvinnik. Pero Bronstein era distinto: hacía jugadas dudosas incluso en la apertura, buscaba los caminos más retorcidos y no siempre claros… y aún así ganaba. En una partida con Botvinnik llegó a perder una torre entera en la apertura, y aún así alcanzó a empatar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa rebeldía también se reflejaba en su vida: su padre estaba preso en un campo de concentración y él mismo nunca quiso pertenecer al partido comunista, lo cual le habría ahorrado muchos problemas. Así que, según cuentan los rumores, las autoridades soviéticas lo obligaron a perder o, por lo menos, a no ganarle al campeón mundial. Fue así como, a pesar de que iba ganando el encuentro, en la penúltima partida perdió en una posición francamente favorable. El encuentro, entonces, quedó empatado y, según las reglas, Botvinnik retuvo la corona. Pero a Bronstein no le importó: logró recuperar a su padre y, lo más importante desde el punto de vista artístico, demostró que era posible jugar de una manera distinta, más bella, más imaginativa. Un dirigente del ajedrez argentino cuenta que en 1966 en Buenos Aires, cuando Bobby Fischer lloraba en el hotel después de perder una partida con Spassky, Bronstein se acercó y le dijo: “Oye, ellos me obligaron a perder el campeonato mundial, y no lloré”. A pesar de no haber sido campeón oficial del mundo, es uno de los jugadores más populares del siglo XX. Por eso, Garry Kasparov escribió sobre él: “Sus mejores partidas permanecen en la memoria de varias generaciones, y ¿qué mejor recompensa puede esperar un jugador de ajedrez?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su concepción del juego se acerca más a la religión que a la ciencia: “Hace cuatro décadas que asisto al Templo del Arte ajedrecista, toco piadosamente el peón del rey blanco y lo envío con una oración a explorar el terreno contrario”. Esa forma de ver el juego se refleja perfectamente en sus libros, de los cuales quizás el más importante sea “El aprendiz de brujo”: una obra en la que se ve con claridad por qué una gran partida es como una gran obra musical; por qué el ajedrez, como la música, es, como dice un personaje de una novela de Stefan Zweig, “un pensamiento que no conduce a nada, una matemática que no calcula nada, un arte sin obras, una arquitectura sin materia”. Cada vieja y bella partida de ajedrez, como cada fuga o cada sinfonía, sólo puede ser contemplada por nosotros, los profanos, cuando se ejecuta de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;------------&lt;br /&gt;* Stefan Zweig, &lt;em&gt;El jugador de ajedrez&lt;/em&gt;. Novela disponible en: http://www.metajedrez.com.ar/zweig.htm (hice algunos arreglos a la traducción).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Foto&lt;/strong&gt;:  de izquierda a derecha: Bronstein, Paul Keres y Mikhail Botvinnik.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1152277281895251083?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1152277281895251083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1152277281895251083&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1152277281895251083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1152277281895251083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/perdnanos-oh-seor-david-bronstein.html' title='Perdónanos, Oh señor: David Bronstein'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Rz2yEfUUmhI/AAAAAAAAABs/f_VOyi0yM7A/s72-c/bronstein.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2128028443635755839</id><published>2007-11-10T14:41:00.000-05:00</published><updated>2007-11-10T14:47:01.273-05:00</updated><title type='text'>La solución final, por Ignatius Reilly</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;Hace unas semanas, el amigo Franco nos recordó la inigualable novela de Kennedy Toole. Ahora nosotros, que pensamos que el mundo necesita ideas nuevas, sobre todo para acabar de una vez por todas con las malditas matanzas, les presentamos la propuesta de Ignatius Reilly, que encontramos inmejorable. Reilly idea una conspiración anal para lograr la paz en el mundo. La idea de Reilly es que los homosexuales se unan en un partido político internacional, y vayan ingresando disimuladamente a los ejércitos y parlamentos del mundo. Luego de lo cual, no habrá más guerras ni conflictos internacionales, ya que dirigentes y soldados se estarán dando por el culo mutuamente. Pero no en el sentido metafórico, sino en el literal. Ignatius escribe lo siguiente cuando está fraguando esta conspiración:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:130%;"&gt;Nuestro primer paso será elegir a uno de ellos para un cargo muy elevado: la Presidencia… Luego habrán de infiltrarse entre los militares. Como soldados, estarán todos tan continuamente consagrados a confraternizar entre sí, confeccionándose los uniformes de tal modo que se ajusten como tripas de salchicha, inventando trajes de combate nuevos y variados, dando fiestas y cocteles, etc., que no tendrán nunca tiempo de combatir… Al ver los éxitos que obtienen aquí sus camaradas uniformados, los pervertidos del resto del mundo también se agruparán para controlar los estamentos militares de sus respectivos países. En aquellos países reaccionarios en que los invertidos puedan tener problemas para hacerse con el control, les enviaremos ayuda, les enviaremos rebeldes que les ayuden a derribar sus gobiernos. Cuando hayamos derribado al fin todos los gobiernos existentes, el mundo no tendrá ya guerras sino orgías globales realizadas con todo protocolo y con un espíritu verdaderamente internacional, pues estas gentes superan las simples diferencias nacionales. Su inteligencia sólo tiene un objetivo; están verdaderamente unidos. Piensan como uno solo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de John Kennedy Toole, &lt;em&gt;La conjura de los necios&lt;/em&gt;, Círculo de lectores, 1984.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2128028443635755839?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2128028443635755839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2128028443635755839&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2128028443635755839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2128028443635755839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/la-solucin-final-por-ignatius-reilly.html' title='La solución final, por Ignatius Reilly'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-5160369751432336006</id><published>2007-11-08T09:08:00.001-05:00</published><updated>2007-11-08T09:08:52.840-05:00</updated><title type='text'>Conciencia</title><content type='html'>Usted se concentra en lo que le está pasando, que le parece lo mejor que le ha ocurrido en toda la vida. Se concentra porque quiere recordar cada detalle, cada sonido, o cada matiz del color de la piel de ella, por ejemplo. Y no tiene que ser sólo el amor, también pasa con eso que llamamos comunión, que surge con la camaradería, o un efímero juego de equipo –un partido de potrero—, o una música. Y entonces pasa: los detalles más intensos sólo se quedan un tiempo muy corto, y cuando usted, uno, cinco o veinte años después intenta recuperarlos, sólo tiene un borroso registro –como un LP mal ciudado de 1920 con dizque una de las mejores canciones del mundo, y sólo se oye el ruido como de fritanga al fondo y, de vez en vez, la mejor canción del mundo logra abrirse paso, mientras su tío o su papá alzan las manos y van cantando pedacitos—. Y entonces ese amor adolescente que a usted le pareció como un encuentro entre los únicos hombre y mujer sobrevivientes de una hecatombe atómica, parece ahora tan ajeno a usted como el beso de los muchachos en la puerta del vecino; y aquel machetazo que recibió en una mañana juvenil de mucho trago, y que en aquel entonces lo hizo sentirse como el protagonista de una de esas películas épicas con miles de extras, le parece ahora como el gesto ridículo de quien, sin estar en una guerra defendiendo un ideal noble ni nada por el estilo, se prende a machetazo limpio con otro imbécil de la misma laya, y en plena época del revólver o la pistola. Pero en medio de esa bruma de la memoria, por un instante sublime, el recuerdo logra abrirse paso, como en esas ocasiones en que uno percibe un olor inigualable y, en menos de un segundo, ya no está, y nunca vuelve a estar. Albert Camus escribió al final de &lt;em&gt;La peste&lt;/em&gt;: “lo único que le queda al hombre es el conocimiento y el recuerdo”. Con perdón, hay que hacer un par de correcciones: “lo único que le queda al hombre es la ignorancia y el rastro de un recuerdo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-5160369751432336006?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/5160369751432336006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=5160369751432336006&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5160369751432336006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/5160369751432336006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/conciencia.html' title='Conciencia'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-3021946708317474779</id><published>2007-11-06T12:59:00.000-05:00</published><updated>2007-11-06T13:04:00.843-05:00</updated><title type='text'>Perdón otra vez: Camilo Jiménez</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nunca nos imaginamos que un paisa sobreviviente en Bogotá (paisa de verdad, de Medellín) pudiera escribir el más grande poema inspirado en El Caballero Gaucho. Pero así es la vida. Aquí va pues, aunque no tenemos la autorización para publicarlo y, para completar, salió como un comentario en el blog de la flaca y malvada, a quien amamos hasta los huesos, que hablarán por mí.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las voz delgadita y en falsete del Caballero, ay. Los ojos cerrados y el ceño fruncido del tipo de bigote, botas y mano gorda agarrando la copa, ay. El que tiene la cabeza sobre la mesa desde hace horas la levanta y tumba una de las 30 botellas de cerveza que tiene al lado, ay.Huele a orines. Aquellos están que se fajan a machete.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-3021946708317474779?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/3021946708317474779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=3021946708317474779&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3021946708317474779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/3021946708317474779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/perdn-otra-vez-camilo-jimnez.html' title='Perdón otra vez: Camilo Jiménez'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2757715227257506455</id><published>2007-11-04T21:44:00.000-05:00</published><updated>2007-11-08T11:57:35.871-05:00</updated><title type='text'>El Dr. Calle por Pablo R.</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6-cm8GcsI/AAAAAAAAABk/QqKNj_3gE1c/s1600-h/Daniel.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129246424319816386" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6-cm8GcsI/AAAAAAAAABk/QqKNj_3gE1c/s320/Daniel.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6Edm8GcrI/AAAAAAAAABc/IHWoB9hgLFo/s1600-h/Dr.+Calle01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129182669825274546" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6Edm8GcrI/AAAAAAAAABc/IHWoB9hgLFo/s320/Dr.+Calle01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6ESm8GcqI/AAAAAAAAABU/g6kXcBsaTxk/s1600-h/Dr.+Calle.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129182480846713506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6ESm8GcqI/AAAAAAAAABU/g6kXcBsaTxk/s320/Dr.+Calle.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Hace poco cuando publiqué algunas fotos de la presentación del libro &lt;em&gt;Gol. Cuentos de fútbol&lt;/em&gt; en mi Facebook, un amigo que vive ahora en los Estados Unidos y enseña literatura y español en la Universidad de Texas, me escribió lo siguiente: “Claro que reconocí a Daniel. Y lo lindo que era el nene y lo bonito que cantaba y lo serio que aparece en la foto, es de no creer. Uno de los viejos sí lo reconozco porque recuerdo haberlo visto muchas veces en &lt;em&gt;Palabras&lt;/em&gt; y creo que es o era profesor de derecho. Del otro no me acuerdo, quizás nunca lo conocí”. Daniel es mi hermano, a quien le dediqué mi cuento en el volumen y aparece en una de las fotos, en el medio de don Efraim y yo (&lt;em&gt;Palabras&lt;/em&gt; es una librería de Manizales). Pero lo que quiero resaltar es la referencia a “uno de los viejos”, quien es obviamente el Dr. José Fernando Calle, una presencia tutelar en las vidas de muchos de nosotros. (Aquí y entre paréntesis y entre nosotros: me compré un Simth &amp;amp; Wesson calibre 38, recortado, y lo cargaba en el tobillo. El sábado me dio por pegarme un tiro, pero antes redacté una misiva lacrimógena de despedida. Cuando mandé la mano al tobillo, nada de revólver: boté el hijueputa. El Dr. Calle, sin embargo, desconocedor del desaguisado, me escribió una hermosa carta regañándome por esa estúpida decisión). Sí, ha sido una presencia tutelar, no real del todo, como en una de las fotos, en la que, al lado de don Efraim, el Dr. Calle apenas mira alelado, como lo ve todo. Es el escritor más interesante que he conocido personalmente –y he conocido un viajao. Tanto más meritorio cuanto que casi no escribe. Habla bajo, como en voz con sordina, y escribe menos de lo que conversa. Como un perfume imposiblemente perfecto, sus notas en el Boletín de &lt;em&gt;Libélula libros&lt;/em&gt; son la destilación de una voz, de una mirada esencialmente literaria. Es la única persona que conozco que exhala literatura sin ser chocante. La única en la que literatura y vida son una misma cosa. Y sin más preámbulos, aquí va el cuento que condescendió a publicar en &lt;em&gt;Gol&lt;/em&gt;. Verán, pues, que me quedé corto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un cuento sobre fútbol&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Habría podido hacer algunas averiguaciones; hoy en día es muy sencillo: basta poner un nombre en un aparato y sale más información de la precisa. El nombre sería: Montanini, y ahí mismo sabría el año etcétera. Pero no se trata de un informe para complacer a los periodistas del jurado, sino del relato de un suceso: que eso es un cuento. Y al cuento conviene, también habrá escrito Borges, la inexactitud de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montanini era un jugador de fútbol; vino (según creo) de la Argentina a jugar para el Bucaramanga. Iba a poner que su nombre de pila: Américo rimaba con Atlético, que era el primero del Bucaramanga; pero no tiene gracia. La gracia de Montanini era que había inventado, mejor dicho: confeccionado, una suerte que los Carlosantoniovélez de entonces llamaron: “la bordadora”. Consistía en unos pases exactos en zigzag, a muy corta distancia, que iban componiendo un verdadero bordado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Bucaramanga iba ese domingo a Pereira, al estadio Mora Mora; el partido no era gran cosa: no sería delicado poner que ni uno ni otro equipo han sido gran cosa nunca. Pero mi papá decidió que iríamos: mi hermano y yo estábamos destinados a ser su auditorio, a oírle su explicación de “la bordadora”. Y como, para apreciar el prodigio, debíamos estar bien arriba compró boletas de preferencia. Valía la pena el gasto: si teníamos suerte, íbamos a contemplar el arte efímero en una jugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sucedió. Sobre la hierba del Mora Mora ocurrió el milagro: dos hombres de amarillo, uno de ellos Montanini ¡claro!, se turnaban el balón y avanzaban como agujas bailarinas, burlando la defensa local. En mi recuerdo mi papá se alza para siempre y para siempre nos lo señala. Y también para siempre advierte que, desentendido del suceso extraordinario: de espaldas a la cancha, mi hermano atisba hacia afuera por entre los ladrillos. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2757715227257506455?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2757715227257506455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2757715227257506455&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2757715227257506455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2757715227257506455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/el-dr-calle-por-pablo-r.html' title='El Dr. Calle por Pablo R.'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/Ry6-cm8GcsI/AAAAAAAAABk/QqKNj_3gE1c/s72-c/Daniel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1835790816230686271</id><published>2007-11-04T18:16:00.000-05:00</published><updated>2007-11-07T14:15:29.759-05:00</updated><title type='text'>Un cuento de Pablo R.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Se supone que estos sitios son para que los dueños publiquen cualquier bellaquería. Por eso, y muy a pesar de la opinión de Carlos A., este su servidor se permite poner a la consideración del amable público el siguiente cuento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Pérez&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todos los muchachos que he tenido en el equipo, hermano, ese Pérez me dio una lección la hijueputa, y me sacó canas también. Si usted que era paisano y hasta condiscípulo del hombre no sabe dónde fue a parar, mucho menos yo que sólo fui su entrenador en el equipo de ciclismo de la universidad. ¿Se acuerda? Por allá más o menos en mil novecientos ochenta y ocho. No es que fuera el mejor del equipo, tampoco. Pero tenía algo… tenía algo. Fumaba mariguana eso sí como si se fuera a acabar el mundo en el siguiente minuto hermano. Yo le insistía y le exigía que no se trabara en los entrenamientos y algo sí la redujo. Pero fumaba y fumaba. Bernard Hinault dijo una vez que lo que hagas fuera de la bicicleta lo pagarás en la bicicleta; y a ese muchacho ya le estaban pasando la factura. Pero tenía una resistencia el Pérez que usted no se imagina. Él no podía ganar en velocidad y ni siquiera en carreras normales. Pero recorría unas distancias que donde la vuelta a Colombia se corriera en todo el kilometraje de una vez, hermano, no exagero, ése era el único que quedaba vivo. A veces los mejores se sentían como desafiados en los entrenamientos y entonces por su cuenta y riesgo seguían y seguían más allá de la llegada prevista, y el Pérez ese se les iba detrás, puede que lo colgaran, pero cuando los volvía a encontrar mucho más adelante, otros veinte kilómetros diga usted, una barbaridad, cuando ellos ya sentían que se les estaba acabando la gasolina para el regreso; el Pérez ese, hermano, seguía y seguía. Los vencía. A pura fuerza no más. Una cosa lenta pero segura, antinatural, como si el tipo no fuera un ser humano sino una bestia de aguante. Una cosa rara el Pérez, bien largo y bien flaco, como con hambre. Ahora que me acuerdo el Pérez ese, por todo el cariño que le tuve, me hizo pensar, reflexionar sobre la naturaleza de este deporte. Porque él tenía unas cualidades que, donde la cosa estuviera diseñada de otro modo, hermano, hubiera sido el mejor del mundo. Eso se lo puedo asegurar, yo que tengo todos estos años y que he visto de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que le voy a contar demás que usted ya lo sabe porque los muchachos del equipo le contaron en esa época a todo el mundo. Pero le voy a dar mi versión porque yo estuve ahí y fue verdad, la pura verdad. Era callado, eso sí, usted lo habrá conocido mejor que yo. No soltaba prenda, no se quejaba por nada; tampoco parecía alegrarse por nada. Como si no sintiera nada. Nosotros pensábamos que era por la mariguanita. No le conocimos novia ni amigas. Un amigo sí, el ciego ese que estudiaba filosofía allá con ustedes. Para arriba y para abajo con el ciego. Uno los veía hablando pero cuando se acercaba alguien ahí no más paraban y parecían de piedra, saludaban no más. Debe de ser por eso que también nos sorprendió tanto lo que hizo ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos salido a entrenar y hacía mucho frío aquí en Manizales. Íbamos para la zona de Irra, en la vía a Medellín. Bajamos como siempre, a una velocidad no muy alta porque esa carretera es traicionera, sobre todo en la bajada. Las bajadas siempre son peligrosas, yo les decía. A los velocistas en cambio les fascinaba el descenso a tumba abierta, como decían los comentaristas del Tour de Francia. Se sentían qué se yo, Sean Kelly o cosa por el estilo. Y uno entendía también porque con esa juventud y esas ganas tan verracas. Pero había que ponerles límites, hermano, porque si no ellos iban a terminar mandando. Con Pérez no había problema, ni con la mayoría, porque no eran tan lanzados como dos monitos que no más ver una bajada se inclinaban sobre la cabrilla y paraban el culo a lo Pantani. Ese día, con neblina y todo en la bajada, este par de güevones se me han salido de madre hermano. Se empinaron así como le digo y empezaron a coger una velocidad la hijueputa, como a setenta. Otros tres se sintieron medio intimidados, medio retados, y trataron de seguirles el ritmo. Pérez como siempre iba en lo suyo y otros dos muchachos muy dóciles, muy obedientes. Me sacaron la piedra los punteros, hermano, y yo dejé que se fueran; que se maten estos güevoncitos decía yo por dentro. Llegamos a Irra, seguimos como un kilómetro y nos encontramos a los punteros tomando agüita en una caseta, echando chistes con una suficiencia, con una actitud de triunfo como si se hubieran ganado algo. Yo ni los miré de lo verraco que estaba. Pérez, como siempre, en lo suyo, calmado, tranquilo. Los dos muchachos que bajaron con él y conmigo, en cambio, se veían incómodos, como pordebajiados. Di la orden de descansar un cuarto de hora, ya eran como las dos de la tarde, comer alguna cosa, un bocadillo con queso, y devolvernos para hacer el ascenso. Pérez se nos desapareció unos minutos y me la olí que se iba a fumar un bareto. Ése no se aguanta tanto rato sin echarse un ploncito, me decía. Ya estaba preparando el sermón para cuando llegáramos a Manizales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos devolvimos y comenzamos el plan con paso lento pero seguro, lento pero seguro les decía yo, que la fuerza hay que guardarla para el ascenso. Si no aguantaban, que de todos modos era un tramo duro, entonces subíamos las bicicletas a un jeep. Y ahí despuecito de Irra, ahí no más en las goteras, un retén de la guerrilla hermano. Imagínese. En esa época había por allá un grupo del EPL haciendo de las suyas, por los lados de Supía y Riosucio. A mí siempre me dio miedo, para qué le digo que no, pero me imaginé que la cosa no era con nosotros porque íbamos en bicicleta y éramos unos pelagatos y lo parecíamos de los pies a la cabeza. Había que ver eso sí la cara de los güevoncitos que habían bajado a lo que diera. No, si hasta se les enfriaron las pelotas, hermano, estaban pálidos. Muy bueno, pensé yo, muy bueno. Para que vean. Pérez, como siempre, en lo suyo, tranquilo, como si no pasara nada. Un tipo con un fusil medio colgado y medio sostenido con la mano nos dijo que paráramos y que nos hiciéramos al lado de los hombres que ya tenían en fila al lado de la carretera. Que rápido, que se muevan. Nos bajamos de las bicicletas y con ellas en la mano nos fuimos para la cuneta del frente donde estaban todos los que habían bajado de un bus y de varios carros particulares. Yo ya me estaba alistando para hablar con los tipos porque, claro, a mí me tocaba. Nos quedamos parados ahí un rato, callados, ya bien asustados pensando qué nos iban a hacer o para dónde nos iban a llevar. Cuando empezaron tres tipos a pasar, uno adelante, sin fusil, hablándonos, y otros dos detrás con los fusiles en la mano. Hasta que llegaron donde estábamos y empezaron a preguntar que para dónde íbamos, que qué estábamos haciendo por ahí, que quiénes éramos, que los papeles. Era como si estuvieran buscando a alguien, hermano. Yo les expliqué que era el entrenador y respondí por todos. Pero al tipo no le gustó ni poquito y me dijo que si es que los otros eran mudos o bobos o qué. Y ahí fue hermano, ahí fue. El Pérez ese dio un paso al frente y encaró al tipo, y le dijo unas cosas hermano, unas cosas que yo dije ahora si nos van es a matar a todos. “¿Esta es la guerrilla por Dios? No, no, no, qué decepción tan verraca. Yo creí que en este país por lo menos teníamos guerrilla. Yo creí que ustedes estaban era dándose bala con el ejército, secuestrando políticos y ganaderos. Pero se pegan de unos pelagatos en bicicleta. Qué pesar de este país. Ahora sí estamos jodidos”. Y todo se lo dijo como siempre, como decía cualquier cosa, fuera lo que fuera, como si estuviera no más entregando unas devueltas. El tipo ese abrió los ojos hermano, abrió los ojos como entre aterrado y verraco. Cogió al Pérez ese y lo tiró contra el barranco, y les gritó a los otros que lo fusilaran ahí mismo. Los demás estábamos paralizados, no hermano, qué cosa tan verraca, parecíamos niñas ahí no más temblando. Pérez en cambio hermano, Pérez, usted no lo va a creer pero yo estaba ahí y se lo digo; Pérez le seguía diciendo al tipo: “eso, hágale que yo ya estoy es aburrido con esta guerrillita de mierda que nos tocó. Nooo, si es que estamos bien jodidos. Dizque guerrilla. Una mano de chichipatos es lo que tenemos aquí”. Los dos de atrás que tenían fusil nos fueron separando hermano, separando a todo el mundo y cuadrándose para rematar al pobre Pérez ahí no más en el barranco. Cuando pasó hermano, pasó. El que era como el jefe de todos empezó a gritar allá en la punta, que qué era lo que estaba pasando, que por qué tanta bulla. El que yo había creído que era el jefe se puso todo derecho, como si fuera el ejército, y le dijo al jefe de verdad que ya estaba más cerca: “no mi comandante, aquí un hijueputica que se las quiere dar de muy verraco, diciendo que somos unos chichipatos; y lo voy a fusilar”. El jefe de verdad siguió acercándose y los de los fusiles se quedaron quietos, derechos también mirándolo. Llegó hasta donde estábamos y se dirigió de una a Pérez: “a ver, a usted qué es lo que le pasa con la institución”. Y entonces Pérez hermano, Pérez por Dios, siguió con la misma cantaleta y yo que me le tiraba encima: “¿usted es el que manda esta parranda de pelagatos? Nooo hermano, si es que estamos muy mal. Yo creí que la guerrilla estaba era dándose bala con el ejército y secuestrando políticos y ganaderos. Pero mire no más como nos retuvieron a cinco güevones en bicicleta. No, si es que este país está jodido”. El jefe se quedó mirando a Pérez, muy serio hermano, muy serio. Y yo dije ahora sí fue, ahora sí estamos jodidos aquí todos. Nos van es a matar. Cuando de pronto el jefe se voltió y le habló recio al jefe de segunda: “Oiga manoemica, ese muchacho tiene razón. ¿Cómo se le ocurre parar a estos pobres maricas? Hágame el favor y los suelta pero ya”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nos soltaron hermano, nos soltaron. Yo no lo podía creer y los muchachos menos. Todos cogimos las bicicletas más asustados que un verraco, con las piernas temblando y salimos disparados. Pérez hermano, Pérez, yo no sé pero también debió montarse porque más adelantico cuando ya estábamos un poquito calmados me acordé de él y no lo vi por ninguna parte. Les dije a los otros que le mermaran pero sin parar, cuando al ratico apareció el Pérez ese hermano. ¡Apareció! A mí me volvió el alma al cuerpo. Seguimos al mismo ritmo, más bien despacio y cuando menos pensamos ya estábamos por los lados de San Peregrino. Les dije que paráramos y esperáramos un jeep porque francamente hermano, francamente, yo había subido como un zombi, sin darme cuenta, pedaleando horas, y cuando menos pensé las piernas ya no me daban. Todos los muchachos, los monitos esos de la bajada también, estaban pálidos hermano, con una cara que parecían de película de terror. Pérez en cambio estaba igual, nada, sin sacarnos en cara nada, mirando para Chipre que ya había lucecitas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1835790816230686271?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1835790816230686271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1835790816230686271&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1835790816230686271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1835790816230686271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/un-cuento-de-pablo-r.html' title='Un cuento de Pablo R.'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-6435605976567345586</id><published>2007-11-02T09:02:00.000-05:00</published><updated>2007-11-02T19:06:12.603-05:00</updated><title type='text'>Lo cortés no quita lo hijueputa</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una vieja enseñanza filosófica dice que es una falacia argumentar en contra de la persona y no de las ideas o la obra. Pero cómo son de sabrosas las falacias. A continuación, una pequeña dosis de mala leche, que siempre es buena para empezar o terminar el día, la semana o el año.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Raymond Chandler&lt;/strong&gt;. En una carta a Blanche Knopf, se expresa en los siguientes términos sobre uno de sus (de Chandler) más famosos colegas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“... espero que llegue el día en que no tenga que ver mi nombre junto al de Hammett y James Cain, como un mono de organillo. Hammett está bien. Le concedo todo. Hubo una cantidad de cosas que no supo hacer, pero lo que hizo lo hizo excelentemente. Pero James Cain... ¡por favor! Todo lo que toca queda oliendo a chivo. Es en todos los detalles la clase de escritor que yo detesto, un &lt;em&gt;faux naïf&lt;/em&gt;, un Proust en guardapolvo grasiento, un niñito de mente podrida con una tiza y una pared y nadie mirando. Esa gente es la hez de la literatura, no porque escriban sobre cosas sucias, sino porque lo hacen de un modo sucio. Nada duro y limpio y frío y ventilado. Un burdel con un olor de perfume barato en la sala y un balde con agua jabonosa en la puerta trasera. ¿Yo sueno así? Hemingway, con su eterna bolsa de dormir, llegó a ser bastante cansador, pero al menos Hemingway lo ve todo, no sólo las moscas en el cubo de la basura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y en una carta a Charles Morton:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hubo una época en yo habría adorado la clase de trabajo que hace usted, pero habría sido incapaz de hacerlo... ustedes tienen una obligación también. Esto es, evitar la escritura pomposamente mala y la clase de tedio que se produce cuando se deja que unos imbéciles flatulentos pontifiquen sobre cosas de las que no saben más que el vecino, si es que saben tanto. Hay un ejemplo asombroso (para mí) de esto en el Harper's de noviembre, llamado “Saludo a los literatos”. Observe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Pues los escritores son personas de peculiar sensibilidad a los vientos de doctrina que soplan con especial violencia en un momento de cambio rápido; algunos más que otros, pero ninguno, salvo el completo burócrata, del todo inmune.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Considero esta frase como una vergüenza para la prosa inglesa. No dice nada y lo dice sonoramente. Sigo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Reaccionan de este modo y de aquél; se resisten a las corrientes y corren con ellas: y mientras algunos producen obra de poco valor en términos literarios u otros, otros de mayor capacidad y sustancia, en consecuencia de mayor importancia, exhiben las mismas tendencias en escritos de un alto grado de excelencia.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se dice algo ahí que no pudiera decirse con un eructo? Un poco después dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Cuando la actual guerra estaba preparándose, las marcas máximamente indicativas del sismógrafo literario estaban en rojo.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le mostré esto a mi pequeño sismógrafo empezó a indicar breves palabritas en un feo matiz del violeta, y tuve que encerrarlo en un cuarto a oscuras.&lt;br /&gt;“Máximamente indicativas”, “sismógrafo literario”, “correr con la corriente”, dos mil años de cristianismo y esto es lo que puede mostrar una revista literaria. ¡Vergüenza para todos ustedes!."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tomado de &lt;em&gt;El simple arte de escribir&lt;/em&gt;, Emecé, 2004. Traducción de César Aira.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tibor Fischer&lt;/strong&gt;. En una reseña de &lt;em&gt;Yellow dog&lt;/em&gt; de Martin Amis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yellow Dog isn't bad as in not very good or slightly disappointing. It's not-knowing-where-to-look bad. I was reading my copy on the Tube and I was terrified someone would look over my shoulder (not only because of the embargo, but because someone might think I was enjoying what was on the page). It's like your favourite uncle being caught in a school playground, masturbating.&lt;br /&gt;The way British publishing works is that you go from not being published no matter how good you are, to being published no matter how bad you are.&lt;br /&gt;Louis de Bernières and I once attended a talk by John Fowles , which was painfully boring and trite (in his defence, Fowles was seriously ill).&lt;br /&gt;Halfway through, Louis reached into his pocket, pulled out a railway ticket, scrawled on it and handed it to me. It was a signed authorisation to shoot him if he ever became an old bullshitter. I think I'll be sending Louis an authorisation to shoot me if I ever produce anything like Yellow Dog.&lt;br /&gt;Someone, perhaps his friends, his editors, or even his agent, Andrew Wylie, should have said something to Amis".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Aparecida en &lt;em&gt;The Guardian&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;Vargas Vila&lt;/strong&gt;. La primera cuota colombiana. Borges reseña la siguiente afrenta como “la injuria más espléndida que conozco”, y a continuación agravia a Vargas Vila, diciendo que el insulto del colombiano es “tanto más singular si consideramos que es el único roce de su autor con la literatura”. He aquí el dardo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los dioses no consistieron que Santos Chocano deshonrara el patíbulo, muriendo en él. Ahí está vivo, después de haber fatigado la infamia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tomado de Borges, "Arte de injuriar", en &lt;em&gt;Historia de la Eternidad&lt;/em&gt;, en &lt;em&gt;Obras completas (1923-1972)&lt;/em&gt;, Emecé, 1978.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;Otro colombiano&lt;/strong&gt;. Sobre &lt;em&gt;Las ceremonias del deseo&lt;/em&gt; de Sandro Romero Rey, Carlos A. Almeyda dictaminó:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Desde la fotografía que sus editores tuvieron a bien destacar en la portada del libro, el ejercicio local de un pequeño festival Woodstock, se sabe del camino que tomarán los relatos contenidos en &lt;em&gt;Ceremonias del deseo&lt;/em&gt;, libro ganador en 2004 del Premio Nacional de Cuento Ciudad de Bogotá...&lt;br /&gt;De entrada me encuentro con una serie de cuentos reunidos bajo el nombre Pasado(s) de moda en los cuales el Rock es algo más que un inofensivo Leitmotiv, un homenaje demasiado emocional —melodramático casi siempre— a los abuelos del Rock y, como era de esperarse, al Caicedo de Noche sin fortuna. Romero Rey toma incluso frases de su tan querido suicida de provincia como aquel despescuezonarizorejamiento —proyecto de nombre para un libro de Andrés Caicedo más o menos reciente que Romero Rey rescató para la Editorial Norma—, en aras de saber si fue primero la gallina o el Rock, transliteración involuntaria de aquel Cine o sardinas de Cabrera Infante, algo así como "Si hay cine no hay comida", y en este caso, "Si hay concierto ni mierda de pollo". Vaya perogrullada. El asunto se resuelve con una desbocada ovación a los ídolos, lugares comunes, y a la careta escénica de estos desentendidos fanáticos de Bill Haley, Bo Diddley, Jerry Lee Lewis, Chuck Berry, Little Richard, etc., etc. Un cuento sobre un músico que jamás llega a presentarse, otro sobre las peripecias médicas de un Iggy Pop perdido por estos lares del trópico y un último relato delirante —entiéndase: delirante hasta el hartazgo— sobre Frank Zappa. La segunda parte del libro lleva por nombre Correspondencia(s) y hecha mano de un par de sucesos, también referentes al Rock, como la visita de David Gilmour, Roger Daltrey o Charly García a Colombia. La tercera parte, Labiales y rave parties es la consumación de la hilaridad creciente que parecía delatar a Romero Rey en su adolescencia tardía. En general, este libro de cuentos es un breve descenso a los avernos. Al fondo, como una cuestión dantesca, esperan Los Rolling Stones, Led Zepellin o los Sex Pistols. Un par de relatos vertiginosos —El triunfo de la (mala) voluntad y Los cuernos de «rinôçérôse»— a todas luces fruto de una dosis opípara de Cannabis sativa, nos llevan a un festival imaginario: El Woodstock de Corferias, el recuento onírico de las obsesiones cinematográficas y musicales de un Romero Rey dramaturgo —aunque no veamos por ningún lado un discurso de tal naturaleza en estos cuentos—, fanático de una fila interminable de músicos, algo recurrente en sus citas y su alambicada emoción y fatalmente influenciado por libros como &lt;em&gt;Qué viva la música&lt;/em&gt;, ya sabrán de qué autor desaparecido a los veinticinco años.&lt;br /&gt;La pérdida de ese salvavidas que proporciona el saber hasta qué punto un cuento se pervierte para convertirse en un viaje de psicotrópicos o en el ejercicio juvenil que un hombre ya entrado en años creyó de alguna importancia dentro de su libro, sustrae a ratos la lectura de su valor literario. En cuanto a este descenso visto en las tres partes ya comentadas, al final del libro y como adecuado cierre a su selección, una cuarta parte propone un nuevo camino para el lector. Los dos cuentos contenidos en &lt;em&gt;Ceremonias del deseo&lt;/em&gt; —título del apartado al igual que de la suma del libro—, Auriculares y ventrículos y La fidelidad, nos plantean un acercamiento un tanto más sensible y menos fragmentario a las visiones y expectativas de este melómano que ha escrito un compilado de cuentos tan disímil como el presente. Ejercicios psicológicos, más estructurados en su hilo narrativo y, según se ve, más maduros en su estética y gestación.&lt;br /&gt;La lectura no está de más, pese al canon prestado de la contracultura, el vino barato y los alucinógenos. Nada más que un refrito para excusar su necesidad de seguir hablando de lo mismo: bragas, papas fritas y Rock and Roll".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Tomado de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.epigrafe.com/contenido/res_detalle.asp?lib_id=18"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;http://www.epigrafe.com/contenido/res_detalle.asp?lib_id=18&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-6435605976567345586?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/6435605976567345586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=6435605976567345586&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6435605976567345586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/6435605976567345586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/11/lo-corts-no-quita-lo-hijueputa.html' title='Lo cortés no quita lo hijueputa'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-2341696059589713313</id><published>2007-10-30T09:28:00.000-05:00</published><updated>2007-10-30T09:32:21.938-05:00</updated><title type='text'>Con perdón</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El doctor Calle perdonará, y hasta colaborará para saber de cuál de los libros del poeta cubano Luis Rogelio Nogueras es este poema que recoge esa extraña mezcla que sólo se puede dar en esta isla y que tan bien resume el extinto poeta.&lt;br /&gt;La casa de la poesía Fernando Mejía Mejía lo publicó en esos maravillosos panfleticos que eran &lt;em&gt;Dos metros de poesía&lt;/em&gt;, ojalá se consiguieran más cositas de este maestro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="comments-block"&gt;&lt;/a&gt;LA SUERTE ESTA ECHADA&lt;br /&gt;Se acabaron los poemitas lacrimógenos&lt;br /&gt;las noches de insomnio&lt;br /&gt;los dos paquetes de cigarrillos al día&lt;br /&gt;la falta de apetito&lt;br /&gt;el mal humor&lt;br /&gt;las miradas perdidas en el aire&lt;br /&gt;detrás de moscas invisibles o musarañas.&lt;br /&gt;Se acabaron los dibujitos abstractos&lt;br /&gt;en el mantel con la punta del cuchillo&lt;br /&gt;la palidez&lt;br /&gt;los polvorientos sonetos con estambre al estilo de Navarro&lt;br /&gt;las miradas ansiosas al teléfono&lt;br /&gt;el mudo interrogatorio al cartero&lt;br /&gt;A partir de hoy todo va a cambiar&lt;br /&gt;¿Te fuiste con tus lindos ojos azules?&lt;br /&gt;Mala suerte&lt;br /&gt;Que te vaya bien&lt;br /&gt;(y los hermosos ojos azules&lt;br /&gt;te los puedes meter en tu inolvidable culo).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-2341696059589713313?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/2341696059589713313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=2341696059589713313&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2341696059589713313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/2341696059589713313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/10/con-perdn.html' title='Con perdón'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-8588147827390455156</id><published>2007-10-29T10:31:00.001-05:00</published><updated>2008-08-28T19:27:43.622-05:00</updated><title type='text'>Absuelto por falta de pruebas: Stefanno Benni</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyYuK28GcpI/AAAAAAAAABM/SJPBUoN6Sf4/s1600-h/Stefano_Benni_cropped.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126835989889053330" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyYuK28GcpI/AAAAAAAAABM/SJPBUoN6Sf4/s320/Stefano_Benni_cropped.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nacido en Bolonia en 1947, es uno de los narradores italianos más originales de la actualidad. Algunos de sus libros han sido traducidos al castellano (&lt;em&gt;Terra&lt;/em&gt;! –Novela, Anagrama; &lt;em&gt;Baol/una tranquila noche de régimen&lt;/em&gt; –Novela, Planeta; La &lt;em&gt;Cofradía de los Celestinos&lt;/em&gt; –Novela, Siruela; &lt;em&gt;La última lágrima&lt;/em&gt; –Relatos, Lengua de Trapo; &lt;em&gt;Aquiles pies ligeros&lt;/em&gt; --Novela, Norma).En &lt;em&gt;Baol&lt;/em&gt;, uno de los personajes, Grapatax –un viejo payaso retirado--, le cuenta al protagonista de la novela el exquisito par de relatos que presentamos a continuación sobre el destino de algunos de sus colegas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mac Pac “cara de goma”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el escenario era divertidísimo. Pero fuera, para él, era un puro infierno. A cualquier sitio que acudiese, la gente, apenas lo veía, se reía. Con que moviera un solo músculo de la cara, era una catástrofe cómica. Ya no podía hacer el amor porque las partner, apenas él se excitaba un poco, eran presa de convulsiones. Le prohibieron participar en los funerales de los amigos. Cayó en una depresión y trató de curarse mediante psicoanálisis. Mientras se mantuvo en el diván y el analista lo escuchó de espaldas, todo fue bien. Pero en cierta ocasión el analista se volvió y ya no pudo escuchar ni una palabra sin desternillarse de risa. Mac Pac se suicidó mirándose al espejo durante una hora. Murió de risa. Ni si quiera consiguieron cerrar bien el ataúd. El cura se meó encima durante la oración fúnebre. Si Dios existe, ahora se estará riendo de buena gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Attanasio &amp;amp; Merrill&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijeron que [Merrill] se había matado por amor. ¡Cuentos! Tenía problemas con su compañero de trabajo, ¿te acuerdas del dúo Attanasio-Merrill? Ambos querían tener siempre la última palabra. Los vi cierta vez en Las Vegas y el espectáculo acabó a las tres de la madrugada. Apenas uno trataba de cerrar el show, el otro, crac, volvía a empezar. Terminaba por agotamiento físico: a veces Attanasio era el que más resistía, a veces Merrill se salía con la suya. Nunca he visto a dos personas odiarse tanto. Una noche, en un local, siguieron de largo hasta las seis de la mañana. Habían quedado sólo unos pocos espectadores, extenuados. «Y ahora señores nos despedimos», dijo Merrill, «pero, dada la hora, no os conviene regresar a casa porque dentro de poco empieza nuestro show de mañana». «Bien dicho, Merrill. Pero no tenías que decir “nuestro”, porque ahora saben que seguirás estando tú y no volverán». «Oh, Attanasio, no digas eso. Sé bien que eres el mejor, yo no me creo lo que dice la gente, Attanasio». «Si este chiste les parece viejo, deberían ver a la mujer de Merrill». «Y si este chiste les parece fácil, deberían probar con la mujer de Attanasio». Attanasio preparó una frase de respuesta, pero, antes de que pudiese decir palabra, Merrill sacó del bolsillo una pistola y se pegó un tiro. Así, tuvo la última palabra para la eternidad. No había ninguna mujer de por medio, sólo celos profesionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En la misma novela, Grapatax debe pronunciar un discurso en honor de Enoch, uno de los Jerarcas del régimen. Después de una introducción, pronuncia el siguiente ditirambo que, por esas cosas de la ficción, sólo es aplicable al tirano de la novela. Así que nos lavamos las manos de una vez por las vulgares asociaciones que nuestros recelosos lectores puedan hacer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabré hallar las palabras adecuadas? Espero que sí.&lt;br /&gt;Para empezar, el jerarca Enoch es un ladrón. Oh, no murmuréis, no os asombréis. Esta palabra tiene en mis labios la delicadeza de una frase amorosa. Es naturalmente ladrón porque en un mundo de ladrones ha buscado armonía y coherencia. Empezó su carrera especulando con terrenos. Sobre los terrenos construyó casas que se derrumbaban. Obtuvo las concesiones para reconstruirlas. Construyó casas que volvían a derrumbarse. Ahora vive en un elevado rascacielos, pero no ha olvidado la época en que construía casas que se caían. No ha olvidado sus humildes orígenes. También sus rascacielos se caen. Eso lo honra.&lt;br /&gt;Dicen que el jerarca Enoch es un mafioso. Él lo niega. Si me veis en los restaurantes que frecuentan los mafiosos, no por ello soy un mafioso. ¿Acaso a quienes frecuentan los restaurantes chinos se les acusa de ser chinos?&lt;br /&gt;Tiene razón.&lt;br /&gt;Dicen que Enoch forma parte de una logia secreta de encapuchados que se intercambian favores y traman intrigas y se regalan bancos unos a otros. Pero, ¿no es ello acaso normal sociabilidad humana? ¿Acaso no es en cierto sentido una secta una familia, un grupo solidario, un equipo de fútbol, una muchedumbre de linchadotes? ¿Amaremos acaso al moralista cínico y solitario, al estéril anacoreta, al altivo ermitaño, y no, mejor, la compañía de los más queridos amigos? […]&lt;br /&gt;Dicen que Enoch hace asesinar a todos los jueces que quieren condenarlo. Pero, ¿es que acaso nuestra Constitución no proclama el derecho de todo acusado a su defensa?&lt;br /&gt;Enoch, dicen, es también un corruptor. Pero es un corruptor honrado. En veinte años de corrupción, jamás nadie ha recibido de él una cifra inferior a la pactada. Es más: a veces, por iniciativa propia, añade alguna cantidad al porcentaje, al soborno. ¿Cómo describir la alegría del corrompido que se ve corromper más allá de sus méritos? ¿No sabéis que hay funcionarios que han de aguardar meses y meses para recibir el pago de sus corruptores y que, frecuentemente, no reciben más que letras de cambio y cheques sin fondos? ¿No es todo ello deshonesto? Y bien, Enoch está hecho de otra madera.&lt;br /&gt;Enoch, dicen, vende armas. Ciertamente es así. Pero un arma es un objeto como cualquier otro. No dispara por su cuenta. Nadie muere por el mero hecho de tener un arma en la mano. ¿Acaso condenamos al salchichero por el hecho de vender jamones? Y, sin embargo, un jamón puede volverse mucho más peligroso que un arma. Comido en cantidad desmedida puede matar por indigestión, triglicéridos, botulismo, sofocón. Desprendiéndose del techo de un sótano puede truncar más de una vida. Además, el jamón nace de un delito. No hay que matar a un cerdo para hacer una pistola. Para hacer un jamón, sí […] Entonces, repito, ¿es acaso Enoch peor que un salchichero? […]&lt;br /&gt;Enoch ha abandonado a su mejor amigo en manos de los terroristas y dejó que lo asesinaran sin mover un dedo. Porque puso el Estado por encima de la amistad.&lt;br /&gt;Enoch también ha intentado un golpe de Estado. Porque puso la idea del Estado por encima del Estado.&lt;br /&gt;Enoch se ha enriquecido mucho, dicen las fábulas. Tiene un velero de cincuenta metros […] Tiene una mansión repleta de obras de arte, ciento sesenta metros de impresionistas, doce metros de Caravaggio, trescientos kilos de Picasso, una pila de Klee así de alta y un montón de Chagall […]&lt;br /&gt;Enoch mantiene a ciento doce queridas y a cada una le ha regalado un anillo de brillantes, un coche con chofer, un apartamento, un canal de la tele y un despertador de cuarzo. Tiene terrenos, villas, bancales, […], islas y viñedos.&lt;br /&gt;¿Y bien? ¿Hay algo de malo en querer poseer un techo, amar el arte, hacer regalos a las personas amadas?&lt;br /&gt;Enoch, dicen, es el propietario del noventa por ciento de los periódicos y quiere el monopolio completo de la información. Embustes. No sé dónde lo habéis leído, pero aguardad otro diez por ciento y no volveréis a leerlo.&lt;br /&gt;Enoch, dicen, es un hombre peligroso para nuestra democracia. No logro ver ese peligro. A decir verdad, tampoco logro ver a nuestra democracia […]&lt;br /&gt;Tal vez algún día Enoch os mate. Como para morirse de risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;También escribe poesía romántica, no se vaya a creer. A continuación trascribimos una traducción (hecha por Danilo Manera y arreglada en un detalle al final por nosotros) de uno de sus más apasionados versos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo te amo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te amo&lt;br /&gt;Y si no te basta&lt;br /&gt;Le robaré al cielo las estrellas&lt;br /&gt;Para hacerte una guirnalda&lt;br /&gt;Y el cielo desierto&lt;br /&gt;No se quejará por lo que ha perdido&lt;br /&gt;Porque con tu sola belleza&lt;br /&gt;Se llenará el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te amo&lt;br /&gt;Y si no te basta&lt;br /&gt;Vaciaré el mar&lt;br /&gt;Y todas sus perlas arrojaré&lt;br /&gt;A tus pies&lt;br /&gt;Y el mar no llorará&lt;br /&gt;Por esta afrenta&lt;br /&gt;Porque miles de olas y sirenas&lt;br /&gt;No alcanzan el encanto&lt;br /&gt;De una sola mirada tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te amo&lt;br /&gt;Y si no te basta&lt;br /&gt;Destaparé los volcanes&lt;br /&gt;Y su fuego pondré&lt;br /&gt;En tus manos, y hielo será&lt;br /&gt;Para el ardor de mis pasiones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te amo&lt;br /&gt;Y si no te basta&lt;br /&gt;Hasta las nubes capturaré&lt;br /&gt;Y te las traeré domadas&lt;br /&gt;Y sobre ti tendrán que llover&lt;br /&gt;Cuando en verano&lt;br /&gt;El calor no te deja dormir&lt;br /&gt;Y si no te basta&lt;br /&gt;Para que el tiempo se pare&lt;br /&gt;Detendré el vuelo de los planetas&lt;br /&gt;Y si no te basta&lt;br /&gt;Métete el dedo por el culo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-8588147827390455156?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/8588147827390455156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=8588147827390455156&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8588147827390455156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/8588147827390455156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/10/absuelto-por-falta-de-pruebas-stefanno.html' title='Absuelto por falta de pruebas: Stefanno Benni'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyYuK28GcpI/AAAAAAAAABM/SJPBUoN6Sf4/s72-c/Stefano_Benni_cropped.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1461561689675661675</id><published>2007-10-27T17:19:00.000-05:00</published><updated>2007-10-29T11:17:05.653-05:00</updated><title type='text'>Se salvó: W. H. Auden</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO7EW8GckI/AAAAAAAAAAk/ZHIjRtPiiiU/s1600-h/Auden1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126146484429288002" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO7EW8GckI/AAAAAAAAAAk/ZHIjRtPiiiU/s320/Auden1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO6aG8GcjI/AAAAAAAAAAc/PvwssVJKU8E/s1600-h/Auden1.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El 21 de febrero de este año se cumplieron 100 años del nacimiento de Auden. Como era apenas apropiado para la ocasión, tratándose de Auden, nadie se dio cuenta, como en el Ícaro de Brueghel el viejo (aquí va nuestra versión, y que nos perdone Pacheco):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Museo de Bellas Artes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se equivocaron sobre el sufrimiento humano,&lt;br /&gt;los Viejos Maestros: qué tan bien conocían su situación humana; cómo ocurre&lt;br /&gt;mientras alguien más está comiendo o abriendo una ventana o simplemente caminando por ahí;&lt;br /&gt;cómo, cuando hay ancianos a la espera, con pasión y reverencia,&lt;br /&gt;de un nacimiento milagroso, siempre debe haber&lt;br /&gt;niños que no lo esperan,&lt;br /&gt;mientras patinan a la orilla del bosque:&lt;br /&gt;nunca olvidaron, los Viejos Maestros,&lt;br /&gt;que incluso el más terrible martirio debe seguir su curso&lt;br /&gt;de algún modo, en un rincón sucio,&lt;br /&gt;donde los perros llevan sus vidas de perro y el caballo del verdugo&lt;br /&gt;se rasca el lomo contra un árbol.&lt;br /&gt;En el Ícaro de Brueghel, por ejemplo: cómo todo le da la espalda,&lt;br /&gt;con desdén, al desastre; el jornalero habrá oído la caída,&lt;br /&gt;el grito perdido,&lt;br /&gt;pero no se trataba de una pérdida importante para él;&lt;br /&gt;el sol resplandecía sobre unas piernas blancas que desaparecían en el verde mar,&lt;br /&gt;y los del barco caro y fastuoso, que seguro han visto,&lt;br /&gt;algo sorprendente, un muchacho que cae del cielo,&lt;br /&gt;seguro ya tenían a donde ir y siguieron su curso en calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese silencio, esa quietud de todo el mundo ante lo que en otros casos es un motivo de recuerdo exaltado, estaban fuera de lugar en este caso, el de quien escribió ese burocrático poema (“The unknown citizen”), del cual ofrecemos a continuación, sin ninguna humildad, nuestra traición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciudadano anónimo&lt;br /&gt;(A la memoria de JS/07/M/378. En un monumento de mármol erigido por el Estado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Departamento de Estadísticas dice que nunca hubo&lt;br /&gt;Una queja formal en su contra,&lt;br /&gt;Y todos los reportes sobre su conducta concuerdan&lt;br /&gt;En que, en el sentido moderno de una vieja palabra, fue un santo,&lt;br /&gt;Porque en todo lo que hizo sirvió a la Gran Comunidad.&lt;br /&gt;A excepción de la Guerra, hasta el día de su retiro&lt;br /&gt;Trabajó en una fábrica y nunca fue expulsado,&lt;br /&gt;Muy al contrario, satisfizo siempre a sus patronos, Fudge Motors Inc.&lt;br /&gt;No fue tampoco un esquirol, ni tuvo puntos de vista extravagantes,&lt;br /&gt;Porque su Unión informa que pagó sus deudas,&lt;br /&gt;(Nuestro informe dice que su Unión era sólida)&lt;br /&gt;Y nuestros trabajadores sociales encontraron&lt;br /&gt;Que era popular entre sus compañeros,&lt;br /&gt;Y que de vez en cuando le gustaba un trago.&lt;br /&gt;La Prensa está segura de que compraba el periódico a diario&lt;br /&gt;Y que sus reacciones a la publicidad eran normales en todo.&lt;br /&gt;Las pólizas que suscribió demuestran que estaba completamente asegurado,&lt;br /&gt;Y su historia clínica muestra que alguna vez estuvo hospitalizado, pero salió sano.&lt;br /&gt;Tanto La oficina de Investigación de Productores como la de Estándares de Calidad de Vida&lt;br /&gt;Declaran que era completamente consciente de las ventajas de la compra al fiado,&lt;br /&gt;Y que tenía todo lo que necesita el Hombre Moderno:&lt;br /&gt;Fonógrafo, radio, carro y nevera.&lt;br /&gt;Nuestros investigadores de la Opinión Pública reportan con regocijo&lt;br /&gt;Que tenía las opiniones adecuadas para cada época del año;&lt;br /&gt;En la paz, estaba por la paz; en la guerra, iba a ella.&lt;br /&gt;Se casó, y agregó cinco hijos a la población,&lt;br /&gt;Número que, según el Eugenista, era el apropiado para un padre de la época.&lt;br /&gt;Y nuestros profesores dicen que nunca se interpuso en la educación de los hijos.&lt;br /&gt;¿Fue libre? ¿Fue feliz? La pregunta ofende:&lt;br /&gt;Si algo hubiera salido mal, con seguridad lo hubiéramos sabido. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1461561689675661675?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1461561689675661675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1461561689675661675&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1461561689675661675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1461561689675661675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/10/w-h-auden.html' title='Se salvó: W. H. Auden'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO7EW8GckI/AAAAAAAAAAk/ZHIjRtPiiiU/s72-c/Auden1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-303348154922551830.post-1837315527099107629</id><published>2007-10-27T17:12:00.000-05:00</published><updated>2007-10-29T11:16:01.180-05:00</updated><title type='text'>Al paredón: Donde no lo conozcan</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO4jG8GciI/AAAAAAAAAAU/b4d051wuC8w/s1600-h/dondenoloconozcan.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126143714175382050" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO4jG8GciI/AAAAAAAAAAU/b4d051wuC8w/s320/dondenoloconozcan.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ciertas casas editoriales están empeñadas en convencernos de que la literatura es el arte del aburrimiento. Del aburrimiento del lector, pero también del escritor. Esta novela, libro o lo que sea, parece el producto de una obligación. Penosa, como todos los deberes. Hasta el autor se vio en la necesidad de ponerle un ‘colofón’ para justificar el crimen: “Humildes o sabios, judíos, mudéjares, moros y moriscos de Sefarad y de al-Ándalus, que habitaron por suficientes siglos esta tierra entrañable hoy tan lejana, tuvieron que irse sin ruido, cambiados sus nombres y sus credos, y haciendo que sus hijos recordaran mal lo que antaño tanto los había enorgullecido; y de tal dolor y tal silencio escasamente quedan huellas difíciles de rastrear, como no sea con la ayuda de crónicas y códices empolvados y vetustos, y no pocas veces del agudo encanto de la fantasía y la imaginación. En consecuencia, valgan estas páginas”. Y valen: la platica que uno se gasta. El autor parece empeñado en que, así como a él lo obligaron a escribir esto, el lector tenga que esforzar su imaginación. La forma en que presenta los personajes se parece a una introducción de maestro de ceremonias, pero con menos gracia. La historia no les atrae ni a los personajes. La escritura es sosa, ridículamente solemne. Sinceramente, tiene más gracia una patada. En una entrevista en El Espectador, el escribidor de esto dijo que “los críticos son unos inquisidores”. ¿Y qué quiere, después de pagar 36 mil pesos? Ojalá hubiera inquisidores de verdad, para que de vez en cuando se echaran uno que otro escritor al buche. El libro lleva el premonitorio título Donde no te conozcan, el autor es Enrique Serrano y la Editorial es Seix Barral. Ponemos los datos para que la policía empiece a armar la ficha. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/303348154922551830-1837315527099107629?l=nosvanaperdonar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/feeds/1837315527099107629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=303348154922551830&amp;postID=1837315527099107629&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1837315527099107629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/303348154922551830/posts/default/1837315527099107629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosvanaperdonar.blogspot.com/2007/10/donde-no-lo-conozcan.html' title='Al paredón: Donde no lo conozcan'/><author><name>Carlos Augusto Jaramillo</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_GBaH24og9Ck/RyO4jG8GciI/AAAAAAAAAAU/b4d051wuC8w/s72-c/dondenoloconozcan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
